Iluminar la historia en penumbras

Editorial
 
   
 
 

 

El reciente destrozo de una capilla del siglo XIX en San Pablo del Monte, reclama volver la mirada hacia esa enorme dote que la historia nos ha adjudicado: el hinchado sembradío de edificaciones que rezumen aún ecos de sangre, de lucha y de identidades.

 

Las deslumbrantes zonas arqueológicas, así como la miríada de templos cristianos que rocían los campos tlaxcaltecas, son rasgos definitorios de un linaje y de un rostro social: el nuestro.

 

Sólo podemos entender el presente viendo al pasado… y sólo podemos vivir el presente viendo al futuro.

 

Que una capilla con más de cien años de edad haya sido demolida con maquinaria pesada, no es obra de cualquier persona, no es atribuible a los vecinos. El hecho tiene la sombra de una autoridad: o el alcalde o el presidente de comunidad… o de un pseudo riquillo. ¿Quién si no tiene acceso a maquinaria pesada?

 

Pero el hecho también llama la atención hacia las tareas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

 

Hay, no puede dudarse, un gran y trabajo de mantenimiento y restauración en muchas de las principales construcciones históricas en el estado. Puede decirse, también sin duda, que hay sitios aún intocados por los resanadores, pero el universo local es enorme, grandioso. El esfuerzo permanece, está en marcha, es visible.

 

Hoy la basílica de Ocotlán recibe un tratamiento como en décadas no recibía. El exconvento de San Francisco hace pocos años pasó por la sala de rehabilitación profunda… Bien…

 

Apenas días atrás nos enteramos de la recuperación de un lote de piezas de arte sacro robadas años antes… Bien…

 

Pero hay tantos espacios oscuros aún en el accionar del INAH.

 

Desconocemos a ciencia cierta la situación real y actual en el trabajo interinstitucional de combate al robo de arte sacro, tan de alto impacto en Tlaxcala precisamente por su enorme riqueza en ese campo.

 

No circula información sobre el trabajo global y parcial en cuanto a rehabilitación y mantenimiento que el instituto realiza en Tlaxcala: ¿montos económicos? ¿Número de templos y su ubicación? ¿Qué iglesias aún no han recibido tratamiento?

 

Además, ¿Ha continuado el robo de piezas en el estado? ¿Razones posibles de este comportamiento?

 

Y más: ¿Cuál es el estado de conservación del mural de la batalla en Cacaxtla? ¿Ha variado el estado físico de la pirámide de las flores en Xochitécatl? ¿Cuál es la situación en las restantes zonas arqueológicas?

 

Más aún: ¿Cuál es el grado de preservación o de deterioro de los centros históricos de Tlaxcala y de Huamantla? ¿Cómo enfrenta el instituto el crecimiento urbano y poblacional en cuanto a su impacto en aquellas zonas de valor histórico?

 

Con carácter de urgente es impostergable que el INAH diseñe y ponga en marcha un amplio y profundo programa de divulgación, hoy cuando tanto se habla de transparencia y de acceso a la información pública, para que la sociedad entienda el trabajo que está en operación, evalué su impacto y se concientice sobre el valor que la historia y sus huellas físicas tienen en nuestra conciencia, en nuestro yo soy… en el nosotros somos.

 

 

 

 

Contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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