Enrique Metinides: fotógrafo del desastre

Rafael Pérez
 
   

 

¿Qué es lo que nos hace voltear al escuchar la sirena de una ambulancia o de una patrulla? ¿Por qué razón el tránsito se vuelve tan lento ante un accidente, aun cuando éste haya ocurrido en el carril contrario y no afecte en nada al otro? La respuesta es fácil: el morbo, ese deseo por ser testigos de la tragedia ajena, del dolor o la angustia de alguien más. Esto no es difícil de entender, Freud decía que estamos sujetos a dos fuerzas unificadoras de la vida humana, dos fuerzas antagónicas que sin embargo se complementan a la perfección: el eros y el thanatos. Es en este último en el que radica la agresión y la muerte.

 

Dentro de la labor periodística existe un género conocido como nota roja que resalta por la crudeza de sus textos, los cuales son siempre acompañados por imágenes que retratan precisamente un momento de una crudeza abrumadora: accidentes de tráfico, atropellados, ahogados, acuchillados y un sinfín de tragedias que a diario adornan las portadas de un gran número de periódicos de corte sensacionalista.

 

Las fotografías de Jaralambos Enrique Metinides Tsironides, conocido simplemente como Enrique Metinides “El Niño”, fotógrafo mexicano de ascendencia griega, retrata justamente esas situaciones. Sus fotografías resultan inquietantes, difíciles de contemplar pero al mismo tiempo muy atractivas por la estética de su composición. El encuadre, la perspectiva y la iluminación hacen pensar que lo visto fue cuidadosamente colocado para dicha fotografía, y hace olvidar por un momento que todo es real y que la angustia en esos rostros no es para nada una actuación.

 

A pesar de no haber concebido su trabajo deliberadamente para ser considerado referente de un género, son sus propias fotografías las que se han encargado de atraer a un sinfín de personas quienes han volteado a ver sus crudas imágenes, las que lo han llevado a tener exposiciones en países como España, Nueva York, Inglaterra y, por supuesto, en México.

 

Los instantes que retrata Enrique Metinides quedan plasmados a través del tiempo y deja ver el rostro menos amable de la ciudad, un rostro descarnado difícil de ver y que, sin embargo, siempre está presente en cada esquina, en cada puesto de periódicos que se cruza en el camino.

 

 

 

Contacto: piedra.de.toque@live.com

 


 
 
 
     
 
     
 
     
 
     
 
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