En franco retroceso el festival de títeres

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Cuadro de El tablero de los títeres, montaje de Emmanuel Márquez

 

Casi fundador del festival, marionetista con reconocimiento internacional, gran promotor cultural pero, sobre todo, titiritero de corazón, Emmanuel Márquez Peralta se conduele al ver el lento y sistemático deterioro que experimenta el Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda. El Museo Nacional del Títere y la Escuela Latinoamericana de Títeres no escapan de su queja: “nada funciona… es terrible”.

 

Participante en la segunda edición del festival con el espectáculo “Las tandas del tinglado”, desde entonces ha sido un consistente participante en el festival tlaxcalteca, el más antiguo de México y el segundo en América, ya sea como titiritero o como maestro de taller, o como conferencista, o en la organización general… como sea Emmanuel Márquez conoce las entrañas del festival.

 

Por eso, por su cercanía, por su identificación, por su vocación, lamenta ver hoy un trigésimo aniversario del festival en condiciones -dice- tan deplorables.

 

Y apunta: Llega ahora a su 30 edición y no creo que sea uno de los mejores festivales que ha habido. No se nota un apoyo decido del instituto, de las autoridades de Tlaxcala por llevar esto a crecer. Es un festival –añade- que ya tendría que tener producción; otros festivales producen y este festival no ha producido nada. Tiene que dar –señala aquí una de las quejas más sentidas- un apoyo más contundente a los titiriteros locales, más de otra forma como generarles fuentes de empleo.

 

Conviene aquí recordar que en la anterior edición 29 del festival, apenas en 2014, en la conferencia de prensa de presentación del evento el titular del ITC, Willebaldo Herrera Téllez, interrogado por la prensa sobre la raquítica participación de titiriteros tlaxcaltecas ese año, apenas tres grupos, contestó:

 

- No hay calidad.

 

- ¿En 29 años el festival no ha sido capaz de generar calidad?, se le preguntó.

 

- ¡No hay calidad! insistió Herrera.

 

Y hoy Emmanuel Márquez protesta por la eliminación del apartado académico del festival: Me parece un error que se haya quitado toda la cuestión académica. El festival tiene que aprovechar toda esta sinergia que logra con la gente para acercar a educadoras, a maestros a que obtengan materiales, a que tengan otras experiencias, a que enriquezcan todos los titiriteros que vienen de fuera para que haya la posibilidad de que den cursos, que den talleres… que enriquezcan la oferta, que enriquezcan la experiencia del festival.

 

Recién desempacado del festival de Charleville-Mézières, Francia, uno de los dos más importantes del mundo en marionetas, donde estrenó un montaje, Márquez ejemplifica su visión con la experiencia del festival francés. Es el festival –dice- más importante de marionetas en el mundo y es un festival que ha crecido muchísimo, ya es importantísimo en Europa y sigue creciendo, sigue alargando todas las propuestas, sigue teniendo propuestas de todo tipo. Y ese debería ser uno de los objetivos fundamentales del festival Rosete Aranda, conmina.

 

Pero su lamento permanece, lo externa, lo vomita: Inauguré el segundo festival (Rosete Aranda) con ‘Las tandas del tinglado’. Esa fue mi primera vez en el festival y desde entonces he venido muchísimas veces. He estrenado cosas aquí, he donado cinco obras completas al Museo del Títere de Huamantla; alguna vez hicimos una producción, ‘Alicia en el país de las alcantarillas’, que regalé aquí y se articuló con gente de Huamantla y se hizo una especie de remontaje, en alguna ocasión me tocó dar cursos. Hace tres años colaboré en la curaduría, en la organización del festival… y veo con tristeza que no crece.

 

Convoca entonces, pide, llama a la parte oficial a integrar al festival a grupos de mayor calidad pese a ser más caros. “Me parece que la convocatoria es un error. Tiene que ser una curaduría. No se puede poner en una convocatoria que vamos a pagar 11 mil pesos a todos los grupos, porque entonces tienes un festival de 11 mil pesos. Tiene que ser mediante una curaduría. Traer grupos que a lo mejor son más complicados, más caros, pero que la gente los tienen que ver y tiene que marcar un amplio espectro sobre lo que está sucediendo en los festivales en el mundo”.

 

Y Emmanuel Márquez sabe de eso. Es presidente reciente de la junta directiva, constituida además por Arcelia Guerrero y Marisa Giménez Cacho, del Centro Nacional de la Asociación Internacional del Teatro para Niños y Jóvenes (Assitej) México. La asociación, dependiente de la Unesco y con presencia internacional, se dedica a la difusión, vinculación y promoción del trabajo de compañías y artistas teatrales avocados a generar espectáculos para niños y jóvenes. Su estructura se compone de redes internacionales y centros nacionales.

Todo ese bagaje le permite la suficiente visión para observar un festival monocromático, sin variedad de propuestas. Llama por ello a ampliar y eficientar su organización, mejorar la atención a grupos, la atención al público, “tener mucho más respeto por los espectadores”. Tiene que haber más funciones –recalca- y que mejores condiciones para los espectadores y para los titiriteros.

 

“Tlaxcala es cuna del títere. Carga con ese compromiso y el festival no está a la altura de las expectativas que se tendrían en un 30 aniversario”.

 

A lo largo de su historia, el Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda experimentó en sus primeros años una notable evolución, cuya cima fue tocada en su octava o décima edición, cuando llegó por lo menos con una función a cada uno de los entonces 44 municipios de la entidad tlaxcalteca, incluidos aquellos a los que nunca les ha llegado nada, los apartados, los olvidados de siempre, como Emiliano Zapata o Terrenate. Después esa amplitud en la cobertura local se cambió por el oropel, por abrir extensiones en otros estados que significaron en ese primer momento recursos adicionales para el programa, pese a que el pago fuese desatender nuevamente a los desatendidos de siempre. Acostumbrados están ya a eso. Pero en poco tiempo esa involución del festival se acentuó cuando decreció el número de solicitudes para extensiones en otras entidades. Hoy 2015, según el informe oficial presentado en la clausura del evento, el festival llegó a 35 municipios y no hubo una sola extensión foránea.

 

Para Emmanuel Márquez la situación actual del festival exige atención urgente y profunda. El hecho de que en su mejor momento llegara a todos los municipios del estado, que después se cambiara ese bono por las extensiones en otras entidades y que en su 30 edición no una ni otra situación se diera, “es muy grave, es tremendo porque además el festival tiene que tener su objetivo: si va a ser un festival para los tlaxcaltecas, pues que sea para los tlaxcaltecas pero entonces se cubran todos los municipios y que no llegue la función sola; que aparte de la función de teatro, tengan la posibilidad de un taller… otro tipo de acercamiento a todos los municipios. O si va a ser un festival internacional únicamente para la ciudad de Tlaxcala, entonces le falta muchísimo nivel. Entonces hay que traer en Jordi Beltrán, a Philippe Shangti y a los mejores titiriteros del mundo y de México”.

 

En este espectro de festival que hay –recalca airado-, pues hay muchos grupos, excelentes, que no participaron porque no les interesa, porque no hay un interés ni por cobrar lo que se está ofreciendo, ni hay una buena competencia, un buen crisol donde se vean las cosas. Eso me parece muy grave. Yo ahí estoy en contra de las convocatorias. Esto no se puede hacer por convocatorias; esto tiene que ser por curaduría: alguien que sepa qué es lo que necesita la gente del estado, qué es lo que necesitan los grupos, cómo se arma. No voy a contratar a los mejores de 11 mil pesos, no. Voy a contratar un grupo que a lo mejor tiene un espectáculo que no es muy extraordinario, pero que nos sirve para llevarlo a los municipios. O tenemos un espectáculo que tiene muchos detalles técnicos, que es muy bueno y de una excelencia artística impresionante, pues lo ponemos en un teatro… Que el festival sea mucho más variado, pues. Ahí siento que está muy estancado. No han mejorado las condiciones para los artistas; al contrario, han empeorado y eso me parece terrible. Y han empeorado en el sentido de hospedaje, en el sentido de comidas, en el sentido de atención… en el camerino no hay un plato de fruta, no hay un vaso con agua…

 

¡Hay que comprometerse a traer espectáculos de mejor calidad!

 

Y el errabundo titiritero apunta temas de la agenda local: Tlaxcala tiene problemas muy graves como el tráfico de blancas tremendo. Y la educación es un camino para detenerlo. El teatro es un camino para explicarle a la gente qué es lo que está sucediendo. En vez de estarse gastando el dinero en estar persiguiendo para ver como rasguñamos al Chapo, habría que tomar una decisión de educar realmente… La festivalitis no sirve. O sirve políticamente, sirve para que inaugure el gobernador y para que todos crean que estamos haciendo cultura. ¡No se está haciendo realmente! ¡No está llegando a fondo! ¡No está llegando abajo!

 

Todo –agrega- se vuelve una cosa de oropel, de festival, de temporada. Lo que hay que hacer es un programa profundo… y este festival (internacional de títeres) lo ha tenido, este festival ha tenido ediciones en que han hecho un trabajo muy profundo con municipios y muy profundo con educadoras y con maestros, hubo talleres de dramaturgia a alto nivel… Eso me parece que es gravísimo que esté desatendido.

 

Y veo que la escuela del títere tampoco es una decisión, tampoco está funcionando, tampoco es algo que esté sucediendo… tampoco es que digas: es que no lo estamos haciendo aquí porque lo están haciendo allá. ¡No se está haciendo!

 

El Museo del Títere (Munati) es una vergüenza, es una tristeza. No es posible que el Museo del Títere no tenga una museografía digna. Es tremendo lo que sucede con ese museo. Yo estoy enfurecido con ese museo. Hay piezas que regalé y que no están. Es un desastre el museo; no lo tienen catalogado, no saben quién donó, dónde están, para qué… No tienen un sistema de organización, no hay un plan de servicios educativos… pero ahí también veo una decisión gubernamental. Eso es con una cabeza al frente y con dinero y con decisión, pero me parece que ahí tendría que ser el apoyo más decidido y de mejor calidad.

 

Emmanuel Márquez se toma un tiempo para respirar, para reponerse de su catarsis, de esa explosión que había mantenido mucho tiempo amarrada, soterrada en su interior. Abre la boca, los orificios nasales y aspira profundamente. Medita y retoma su palabra, su sentir, su derecho a decir: El Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda tiene impacto aún en el país. Se dice que es el festival más antiguo. Creo que es una referencia en México y en el mundo. La gente en el mundo que habla de títeres habla de Tlaxcala. Aún tiene impacto… y ese es el problema. La gente viene, busca la información y llena los teatros. Tiene un impacto y el festival ya creó una necesidad, asegura.

 

Y en el gremio, en ese cenáculo que los titiriteros han forjado, en el paso de gato de los telares, en los teatrinos, ahí el festival tiene sus quereres. “Este es un festival que queremos mucho. Es un festival en el que nos hicimos todos. Es un festival en el que todos tomamos algún taller, todos venimos alguna vez a ver una obra, a presentar algo. Si hablas con todos los titiriteros de México, todos los titiriteros de México lo adoran, se llevaron una experiencia de aquí, algo que les fascinó. Es un festival muy querido… por eso es que estamos tan tristes, por eso tanto la pregunta de qué están haciendo, por qué tanto descuido”.

 

Esa queja de los artistas Emmanuel la extiende más allá del festival Rosete Aranda. La deposita también, en el plano nacional, en la Secretaría de Educación Pública, en el Consejo Nacional para la Cultura y las Arte… “y hacemos cartas, hacemos quejas, hacemos protestas, hacemos tomas simbólicas de Conaculta, alarmados porque el presupuesto para cultura cada vez sea menor y, además, que la cultura que se seleccione sea cultura de oropel, como cultura televisiva. Estaba viendo la programación que tuvieron aquí del festival que recién terminó (El Festival Cultural Tlaxcala 2015, organizado por el ayuntamiento capitalino), un festival que puede organizar tranquilamente la feria; no es un festival cultural, no es un festival que brinde una opción cultural. Una opción cultural es traer orquestas, es generar orquestas, es exposiciones, muchas, de buena calidad y que caminen, pero no hay eso y te encuentras con: es que no hay presupuesto… se recortó el presupuesto”.

 

Reacio para abandonar el optimismo, Márquez convoca nuevamente a cambiar la estructura del Festival de Títeres Rosete Aranda. “30 años son muchos, ya se movió y se tiene que investigar otras formas. Dar dentro del mismo marco del festival otras opciones, otras alternativas, porque estas ya se agotaron y no están funcionando. Empero, ese cambio creo que en Tlaxcala ya no se dará este sexenio”.

 

A nivel nacional califica como terrible que convivan un recorte presupuestal en el sector con la creación de la Secretaría de Cultura. “O sea, nuestro dinero destinado a la cultura se va a utilizar como aquí: ahí está el teatro bicentenario, ahí está todo el presupuesto de cultura de no sé cuántos años, parado, sin abrirse, sin servir, solamente por un capricho, sin pensar antes… y no hay nadie en la cárcel por eso, que yo sepa. Hay ahí millones de pesos que hacen muchísima falta para la gente de cultura. Y se está creando una Secretaría de Cultura, un aparato burocrático. Como si eso fuera lo que se necesitara… No necesitamos ya aparatos burocráticos. Tenemos que volver la cultura más al alcance de la gente, tenemos que ir por una cultura social más fuerte.

 

Tlaxcala –fustiga- no tiene programa de teatro escolar y en todo el resto del país hay. ¿Por qué? Es presupuesto que anualmente se queda en México, que se podría traer a Tlaxcala pero se queda en la federación. Y todo por errores de funcionarios, por no saber tramitar, por no ser funcionarios que tengan un perfil de funcionarios de cultura. Y hemos visto funcionarios de cultura que con tres pesos han hecho maravillas. Y funcionarios de cultura que con millones y millones solamente han construido elefantes blancos… teatros blancos en Tlaxcala.

 

 

 

Contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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