Parálisis

Editorial
 
   
 
 

 

Un año calendario, pero escasamente seis meses políticos son lo que resta de gestión a la actual administración del Instituto Tlaxcalteca de Cultura (ITC), habida cuenta del proceso electoral que tendrá lugar en la cintura del 2016, cuya realización implica una parálisis en difusión, pero también en algunas acciones y programas oficiales en el sector.

 

Ese pedregoso horizonte tendría que bastar para dinamizar acciones y programas en el ITC, en busca de consolidar algo… algo… algo que crean han hecho aceptablemente.

 

Pero no. Ese recular del instituto aplica no solo geográficamente. No alude únicamente a su traslado de Tlaxcala a Apizaquito. No... Refiere también a su persistente abandono de responsabilidades que se hizo meridianamente evidente dos años atrás, cuando cedió todo control de la muestra estatal de teatro a los teatreros. Hoy la muestra de teatro continúa en las manos de los artistas y el ITC a regañadientes abre la bolsa del financiamiento, razón de ser institucional.

 

El festival de títeres recién concluido fue otro ejemplo claro de los pasos en retroceso institucionales: Mientras en el teatro Xicohténcatl el público fue tratado agresiva y hasta ofensivamente, al obligarlo a sentarse no donde el espectador deseaba, sino donde el personal le ordenaba, sin derecho a apartar lugares para acompañantes retrasados, en el teatro del IMSS una sola persona en representación del ITC distribuía la propaganda impresa del festival durante el ingreso del público a la sala y 10 o 15 minutos después no estaba ya, por lo que las funciones se dieron sólo con personal del Seguro Social.

 

¿Habría sido esta la razón por la que el IMSS amagó a los organizadores de la posterior muestra estatal de teatro con no abrir el foro en tanto no se cubriera el costo respectivo?

 

Dos años tiene también que La Libertad organiza un festival de teatro… y dos años que tiene que enfrentarse a la organización de un evento de tal dimensión, pero también a las trabas, los apagones, las zancadillas puestas desde la burbuja que controla el ITC.

 

El festival Tlaxcala cuna del teatro 2015 sintió sobre su cuello el frío y acerado filo de la represión, por buscar la colaboración con un ahora extrabajador de la institución: Jorge Tlatoa (“un enemigo de este gobierno”, lo habría etiquetado Willebaldo Herrera por atreverse a abrir un proceso legal en busca de una digna liquidación a 26 años de trabajo). Y pendió sobre el festival la amenaza de la cancelación.

 

El festival de títeres Contarte, tierno y chiquito, tal como empezó el Rosete Aranda, desde el diseño mismo evitó todo contacto con el ITC. “Queremos hacerlo con amigos, solo con amigos”, explicaron sus organizadores. Pero está ahí el rechazo institucional.

 

Un año en tiempo lineal y la mitad en tiempo real. No más.

 

¡Y el ITC en retroceso!

 

Interesante sería acceder al informe que el director del ITC habrá de entregar a su jefe el gobernador. Saludable observar esa juerga de cifras, esas robustas asistencias del público, esas exitosas inauguraciones, las brillantes presentaciones, los lustrosos recitales y conciertos, los… porque ¿qué más podría contener ese hipotético informe?

 

Un mundo dibujado en las cifras y los informes.

 

Otro mundo desolado y sufrido por los trabajadores de la cultura.

 

¡Y son mundos irreconciliables!

 

 

 

 

Contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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