Un año de terapia intensiva

Editorial
 
   
 
 

 

Un año…

 

Doce meses…

 

La sexta última parte de esta administración estatal recién empieza. Pero es tiempo lineal. Son hojas de almanaque. Papel de calendario. Es un anuario.

 

El tiempo real. El que cuenta. El que tiene un impacto verdadero. Ese es de cuando mucho seis meses. Un semestre insignificante al lado del inmenso océano de necesidades existentes en la cultura.

 

Y el espacio de acción se reduce en gran medida debido al proceso electoral que corta en su justo medio el año… y las precampañas, que ya están en marcha… y el periodo poselectoral que se vive en tribunales… Largos meses secuestrados, en políticas públicas y en recursos económicos, por los partidos y sus candidatos.

 

Y el último trimestre del año será para elaborar informes, preparar entregas y sanear las oficinas de gobierno tanto como se pueda… Pero no habrá ya ni programas ni recursos.

 

¿Pueden esperar algo los escritores este año?

 

Justo cuando el número nivel de publicaciones está en su nivel más bajo. Cuando el flujo migratorio lleva el trabajo de los poetas y narradores locales hacia otras latitudes, donde el aire no esté tan enrarecido y puedan respirar mejor.

 

¿Pueden esperar algo los pintores este año?

 

Justo cuando se decreta la muerte del Palacio de la Cultura, que de sus cuatro salas de exposición iniciales al final operaba solo una… y ahora ninguna. Cuando los museos de Tlaxcala están más tiempo en rehabilitación que abiertos al público. Cuando de los diversos ámbitos de producción solo el Tebac mantiene un ritmo respetable.

 

¿Pueden esperar algo los teatreros este año?

 

Justo cuando empezaban a caminar solos. Cuando el primero paso estaba dado: dialogar entre ellos, pese a las naturales diferencias. Cuando tiene frente a sí la decisión del rumbo colectivo a tomar, sin deteriorar la vereda individual.

 

¿Pueden esperar algo los músicos este año?

 

Justo cuando su actividad enflaquece. Cuando las orquestas parecen replegarse a conciertos cerrados. Cuando Casa de Música y la Escuela de Música trabajan al parecer sin estorbarse, pero también sin coordinarse.

 

¿Pueden esperar algo los danzantes este año?

 

Justo cuando la danza folclórica pervive casi exclusivamente como apéndice del sector educativo. Cuando no hay programas que le hagan una expresión verdaderamente estatal. Justo cuando casi se firma el deceso de la danza contemporánea y de la clásica. Cuando las maestras apenas reciben oxígeno.

 

¿Pueden esperar algo los fotógrafos este año?

 

Justo cuando por cansancio y desaliento el festival Foto13 fue suspendido, sin el apoyo gubernamental y gremial requerido. Cuando el trabajo de fotógrafos con potencialidades cuenta cada vez con menos espacios. Cuando decae el número de fotógrafos con calidad.

 

¿Pueden esperar algo los costumbristas este año?

 

Justo cuando algunas de las manifestaciones tradicionales más arraigadas, como el carnaval, son desenraizadas de su tierra germinal para ser injertadas en el zócalo capitalino y ser, así, mera escenografía para las fotografías de turistas. Cuando la festividad de muertos, la oficial, se reduce a un concurso en la feria de Tlaxcala, sin tratar de ir más allá.

 

¿Podemos todos, el pueblo en toda su diversidad, esperar algo este año?

 

Justo cuando el entorno mundial se sacude. Cuando zopilotea una gran devaluación. Cuando el medio ambiente se muestra dispuesto a cobrarnos su maltrato. Cuando la inseguridad rasga nuestra cotidianidad. Cuando el horizonte se comprime, se estruja, se aplasta… nos ahoga.

 

No es este el momento. No. Siempre ha sido el momento de madurar y desprendernos de paternalismos y madrenalismos. Ya no es solo para buscar mejores condiciones para desarrollar nuestra labor. Ya no es solo para ofrecer más calidad… Ahora también es para sobrevivir… Para no morir.

 

Nuevos canales. Nuevas rutas. Nuevas estrategias. Nuevos programas y proyectos. Ese es ahora el camino, pero desde la sociedad, desde cada grupo, desde cada individuo… Desde todos nosotros, por nosotros y para nosotros.

 

 

 

 

 

Contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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