Aguarda aún a Miguel N. Lira
el reconocimiento

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Lira con Juventino Sánchez de la Vega

El libro como objeto, el libro como testimonio y el libro como patrimonio colectivo. Puede así delinearse la triple visión de Miguel N. Lira con respecto a su faceta de editor y tipógrafo. Su patrimonio seguramente en algún momento será en el programa Memoria del Mundo de la Unesco, por todos sus impresos, por todas sus obras.

 

De reciente viaje dimensional, Umberto Eco dejó un retrato verbal: “El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee”, frase perfecta para hablar del taller del orfebre de Miguel N. Lira y sus tesoros bibliográficos del siglo XX.

 

Daniel de Lira Luna, investigador de la UNAM, llega al Museo Miguel N. Lira en Tlaxcala para recrearse y llevar a los presentes por la historia del ilustre poeta y narrador local. Pero antes escarba en los contextos.

 

LA IMPRENTA MEXICANA EN EL SIGLO XX, PRECUELA

 

La imprenta mexicana de principios del siglo XX -afirma el profesor del Colegio de Bibliotecología de la Facultad de Filosofía y Letras- es una historia desconocida o poco conocida. En la escuela nos dicen que la imprenta mexicana empieza a ser importante después del exilio español en 1939… ¡Claro que sí!... Hay momentos en la historia de los impresos y en la historia de México, desde luego sin negar el gran aporte de los españoles del exilio, pero la imprenta en México ya desde principios de siglo ya tenía impacto.

 

A partir de la revolución hay un gran resurgimiento de la imprenta, de los impresores y de los escritores. Es este el clima histórico que enmarca las primeras apariciones de Miguel N. Lira, primero como escritor y como impresor, como editor.

 

En 1900 los señores Porrúa empiezan a comprar librerías de libro antiguo y alrededor de 1914 empiezan a producir. Su librería se vuelve editorial.

 

En agosto de 1916 se funda una de las más grandes imprentas de México, por lo moderno, por lo contemporáneo, por la belleza magnífica de sus impresos: la Editorial Cultura.

 

Vienen también las imprentas del gobierno: la imprenta del Instituto Nacional de Antropología e Historia se crea hacia 1906-1907. Viene la creación de las imprentas de Relaciones Públicas de los años 20 con Genaro Estrada, en la Secretaría de Educación con Vasconcelos y nace, en 1932, la editorial ‘Alcancía’, que es el antecedente inmediato de ‘Fábula’ de Miguel N. Lira. En ‘Alcancía’ Lira vio como los dueños de ese tallercito, Justino Fernández y Edmundo O’Gorman, los fines de semana hacían libros para regalarlos a sus amigos, pequeñas ediciones y pequeños tirajes. Ese 1932 ‘Alcancía’ editará alrededor de 30 o 35 libros. Ahí publica Miguel N. Lira la primera edición del ‘Corrido de Domingo Arenas’, título que además es el primer libro de ‘Alcancía’ impreso en mayo de 1932 y solamente se hicieron cien ejemplares.

 

La primera edición del ‘Corrido de Domingo Arenas’, editada en ‘Alcancía’, contiene siete corridos. La segunda edición, impresa en noviembre de 1935, tiene ya 12 corridos. La primera edición tiene un dibujo, aportación del gran crítico de arte Justino Fernández, quien en sus mocedades fue también editor, impresor y un gran dibujante en ‘Alcancía’. Se hicieron 230 ejemplares, más 25 fuera de comercio, todos numerados. Esta edición está ilustrada por Julio Prieto con siete esténciles originales hechos todos directamente a mano sobre cada ejemplar.

 

Después viene en 1934 el Fondo de Cultura Económica y en 1935 la UNAM funda la imprenta universitaria, cuyo primer jefe fue Miguel N. Lira. Lo vemos aquí como servidor público.

 

En 1933 nace ‘Fábula’, la imprenta de Miguel N. Lira.

 

LA BÚSQUEDA DEL GRIAL

 

Pero… ¿Dónde está el valor del libro?, interroga el además instructor de la maestría y el doctorado del posgrado en bibliotecología y estudios de la información de la misma Facultad de Filosofía y Letras. Se responde: el valor del libro está a menudo en su materialidad, en su forma artística, en sus papeles, en lo fino de su edición… pero ya en el libro del siglo XX también el valor de un libro está en lo intelectual, en lo espiritual… y la combinación de todos los factores. Esto es mucho de lo que un orfebre tan dedicado y tan experto como Lira logra hacer.

 

Alberto Rui Sánchez, con gran experiencia en el diseño de libros, ha dicho: se ha ido perdiendo el rigor de los editores y el gusto por producir libros que se puedan considerar obras de arte… un libro bien hecho, un libro bien logrado a menudo es una obra de arte, un libro por lo tanto es un objeto. Y puede hacerse esto si se hace con gusto y con pasión por los libros.

 

Con Miguel N. Lira –añade De Lira Luna- podemos encontrar libros muy bellos, libros muy sencillos que son espléndidos porque a veces la historia, el momento invierte los valores del libro… y el libro es un patrimonio individual y colectivo.

 

Miguel N. Lira fue editor e impresor, que son cosas diferentes. El editor puede o no prestar el nombre de su imprenta para hacer un libro… en cierta forma es quien financia un libro y en algunos casos actúa solamente como impresor.

 

Lira es “el primer poeta” en abordar la revolución mexicana y quizá de ahí todas sus pugnas con los ‘Contemporáneos’. “Se les durmió el gallo a aquellos y éste tenía todo el gallinero bien puesto”. Todos esos temas… y que empieza a hablar de la revolución… toda esta cultura posrevolucionaria en sus corridos, es la obra de Miguel N. Lira.

 

‘Fábula’ fue la primera designación de nombre, porque después en sus libros asienta “En la imprenta de Miguel N. Lira”, cuyo logo editorial es un regalo de Frida Kahlo. Posteriormente en sus libros firma “En la imprenta de Miguel N. Lira”, que es el más puro estilo del impreso mexicano del siglo XIX

 

Se trata de una imprenta tipográfica, artesanal, derivada del libro antiguo mexicano. La imprenta artesanal de Miguel N. Lira, como algunos pequeños libros manuales que hace, viene de esas antiguas imprentas: todo es manual.

 

Su obra, sólo en ‘Fábula’, consta, primero, de pequeños libros de diversas índole y, después, pequeñas publicaciones periódicas. En total se registran 86 impresos documentados de Miguel N. Lira. Seguramente hay unos pocos más pero la investigación tuvo que cerrar.

 

De esa producción de Lira, alrededor de un 88 por ciento corresponde a libros de poesía, y el 12 por ciento restante refiere a cuestiones literarias, discursos, teatro. Lo que estamos viendo, por tanto, es una empresa dedicada fundamentalmente a hacer libros de poesía, esa es la especialidad.

 

Aquí hay un hallazgo en una biblioteca “por ahí perdida”: una partitura original de ‘Cuando recoges las tunas’, de Lira, estimada en aproximadamente los años 20.

 

La imprenta de Lira ‘Fábula’ empieza el 12 de agosto de 1933 y concluye el 31 de julio de 1951, apenas 18 años, lapso en el que se registraron 86 impresos, en algunos casos con sólo 20 ejemplares por título.

 

Como ‘La Caprichosa’ –así llamada la imprenta de Lira- solamente estaba para las extensiones de ‘Fábula’, se compró una prensa Chandler movida por corriente eléctrica y así pudo imprimir un mayor número de ejemplares y más libros. Pero el trabajo aumentaba y tuvo que participar su esposa, la comprensiva Rebeca, que levantaba y cosía cuadernos, además del aprendiz José Torres y los sobrinos del poeta Héctor y Sergio Lira quienes doblaban los pliegos. Era entonces, como las empresas artesanales de la época, una imprenta familiar, una pequeña imprenta de libros de poesía.

 

Vino después la revista Huytlale, el correo amistoso de Miguel N. Lira y Crisanto Cuéllar Abaroa, impresa de 1953 a 1960 que tiene pequeños libritos que como alcances (agregados) ofrece la revista.

 

Es importante también resaltar el trabajo que como servidor público hace Lira, al figurar como director de los talleres literarios de la UNAM y también de la Secretaría de Educación Pública, donde hace series y libros verdaderamente interesantes y bellos.

 

ALQUIMIA

 

El trabajo del editor consiste en tener criterio para censurar, valorar, analizar y aprobar la edición de un libro. Debe entonces tener rigor, conocimiento para decidir su impresión o no.

 

La obra personal de Miguel N. Lira no siempre brota de sus talleres. Sale también de otras imprentas como la ya citada ‘Alcancía’ y posteriormente el Fondo de Cultura Económica.

 

Y también publica el trabajo de otros autores, principalmente jóvenes… como Octavio Paz y Efraín Huerta… ¿Quién le publica a un joven de 17 años? La idea, el gusto, el olfato literario de editor para apoyar a los jóvenes. Se habla principalmente de libros y plaquets de poesía con pequeños tirajes y en papeles especiales. Destaca su gusto también por hacer ediciones para niños, desde la ‘Biblioteca del Chapulín’ en la SEP

 

… también… ‘Caracol de distancia’, de Miguel Hernández Border; Los Nocturnos, de Javier Villaurrutia; ‘Luna silvestre’, de Octavio Paz; ‘Verte y no verte’ de Rafael Alberti y más.

 

Gutenberg -recalca Daniel de Lira Luna- cuando construye la imprenta en el siglo XV, era orfebre y no porque hiciera joyas, sino porque se dedicaba a la fundición de metales… y Miguel N. Lira lo que principalmente hacía eran joyas, joyas bibliográficas. Esto no sólo tiene un valor anecdótico, un valor bibliográfico, sino un valor eminentemente cultural, vinculado al desarrollo de la poesía en México, porque estamos viendo cómo se gesta un patrimonio documental, cómo se gesta este legado. Mucho de lo que hace Lira, su obra completa, es parte de un patrimonio que seguramente en algún momento deberá ser reconocido por dentro del programa Memoria del Mundo, de la Unesco, por todos sus impresos, por todas sus obras.

 

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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