Debemos mejorar o
cambiar rumbo: Cázares

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Cázares: Nahuales 2

Visualizar el campo actual de las artes plásticas tiene matices encontrados para Rafael García Cázares. Asegura generosamente observar una saludable situación en ese campo y, para más, con una vigorosa perspectiva de crecimiento. Hay –señala- escuelas de arte, base que en pocos años confía que tendrá dividendos positivos.

 

Pero a contraluz, percibe que en la administración y uso de los espacios públicos “ahí sí veo una cierta inercia que no está al parejo de la expectativa y del crecimiento que se puede dar. Estamos hablando exactamente de los espacios institucionales y es el momento de mejorar o de cambiar de rumbo. ¿Por qué no?”.

 

Con más de 20 años de ejercicio en la pintura y poco menos como promotor cultural, Cázares asegura percibir ambivalencia en el escenario general de la plástica local. Veo –añade- por una parte el enorme esfuerzo y talento de los artistas, principalmente de jóvenes, pero inmediatamente veo el escenario trastornado en el que están intentando crecer. Es una situación conflictiva, en ese sentido.

 

Enumera fugazmente algunos de los centros con oferta docente en el estado: El Tipav (Taller de Iniciación Profesional a las Artes Visuales) es un taller que tiene la expectativa de enviar a los jóvenes a una profesionalización. También está la escuela de artes de la UAT. Los espacios independientes como la Galería del Agua, la propia, que también tiene una oferta educativa, talleres y exposiciones y otros esfuerzos personales. Está también el Centro de las Artes, del cual ya nos enteraremos cuál va a ser su funcionamiento, pero su impacto, el que sea, será a futuro.

 

El interés social hacia las artes plásticas ha crecido significativamente al paso del tiempo, y esto “me parece normal, me parece una movilidad positiva en general. Si hablamos de cuando yo empecé, hace poco más de 20 años, el escenario era mucho más raquítico, difícil. A mí me hubiera encantado que hubiera una escuela de artes en Apizaco, porque yo empecé a pintar ahí”.

 

Lo que veo de inmediato –advierte- es que ahora que salgan los primeros estudiantes graduados en artes plásticas, no hay trabajo; van a ser desempleados. Ofreció por ello su espacio que mantiene en Altzayanca, la Galería del Agua, para “tener una oportunidad, porque yo sé lo que es eso, yo lo viví y no tiene por qué repetirse. Por qué no compartir ahora el espacio”.

 

Sin embargo, toda esa gama de espacios con oferta educativa los ve absolutamente insuficientes para satisfacer la demanda de las nuevas generaciones. “Hay una enorme distancias entre nuestra necesidad y lo que se ha logrado proveer”, recrimina.

 

Pregunta: ¿Qué sucede con los que no entran? ¿Se van a otro estado o se frustran?

 

Pues claro… o se pierden. Eso estamos viviendo.

 

Este sexenio los espacios institucionales contemplados para exposiciones se han reducido dramáticamente. De las cuatro salas con que contaba el Palacio de la Cultura en el momento de su inauguración, hace un año estaba habilitada sólo una y ahora, con su migración a Apizaquito, ninguna. La Pinacoteca del estado ha estado en diversas etapas de rehabilitación y mantenimiento por meses cada momento; hoy está por abrirse como Museo de la Plástica. La Casa del Artista tiene una vida activa más sostenida, aunque la atención que la administración del Instituto Tlaxcalteca de Cultura le brinda es en extremo escuálida (minusvalorada, como ejemplo, la inversión en la habilitación de su espacio escénico). El Tipav recibe financiamiento público pero depende fundamentalmente de su fundadora y directora Rosa María Lucio. De los espacios administrados por el ayuntamiento de Tlaxcala, la Galería Desiderio Hernández Xochitiotzin ofrece exposiciones aproximadamente cada tres meses, mientras que la sala del centro cultural municipal en el mejor de los casos cada semestre.

 

Pregunta: ¿Por qué la demanda no se cubre? ¿No se han acercado los artistas a los gobiernos? ¿No hay respuesta oficial?

 

Yo solicité mediante oficio las salas del Museo de Arte de Tlaxcala (MAT) para una exposición mía. La respuesta fue que definitivamente no.

 

Bueno… yo tengo experiencia en Europa, en Asia llevando mis exposiciones a muchos lugares y de pronto me encuentro que en este mismo lugar, que es mi entorno cultural, aquí no voy a poder porque hay un conflicto, hay una situación conflictiva en lo que es el espacio institucional con la promoción institucional.

 

Aquí tenemos que pensarle –convoca-. Puede ser diferente, puede ser amigable, puede ser colaboracionista. Los museos tienen que ceder un poco a ese sacramento de que son parte del gobierno. Ante todo son espacios que se llenan de vida con sus visitantes. Aquí debemos recordar nuestra cultura, nuestra tradición en donde todos hacemos la fiesta. La fiesta no es del gobernador, es nuestra fiesta… con su honorable presencia, con toda la dignidad que tiene de ser un gobernante… pero la fiesta es nuestra.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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