Nuevo Museo de la Plástica,
pero decrecen espacios

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Vista de la colectiva La Hermana Muerte

 

Tenaz como el paisaje, fija como los tintes, inevitable como la noche, en los artistas plásticos en Tlaxcala ha habitado siempre una demanda: espacios para exposición.

 

Y lucharon, gestionaron, explicaron y finalmente, en 1982, consiguieron la habilitación de la Pinacoteca del estado. Desiderio Hernández Xochitiotzin fue una de las cabezas visibles de esa aventura… y con su nombre se bautizó el nuevito espacio. Tenían los artistas plásticos finalmente en sus manos la posibilidad de llevar su obra directamente al público, en cualquiera de las cuatro salas con que contaba la Pinacoteca

 

En la gestión anayista se crea en 2004 el Museo de Arte de Tlaxcala (MAT), espacio orientado para la obra de los pesados pintores nacionales  o de otros países, obra con requerimientos técnicos específicos para su exposición: temperatura controlada, extintores, sistema de vigilancia, etcétera. Los artistas plásticos locales fueron vetados para el MAT. Ellos fueron relegados a la ahora extensión del MAT en la calle Guerrero: la ex Pinacoteca, que mantuvo sus cuatro salas abiertas.

 

Y este año, este julio, este 2016, nace una nueva denominación social: el Museo de la Plástica. Pero el nombre permaneció inalterable: Desiderio Hernández Xochitiotzin. Sin embargo es sólo un nuevo nombre porque el espacio es el de siempre: la ex Pinacoteca, un espacio destinado para quienes siempre la han tenido: los artistas. En sus tres sucesivos cambios de nombre el espacio siempre ha sido de y para los artistas.

 

¡Pero no es lo mismo!

 

¡Hay cambios!

 

Cuando fue Pinacoteca y después extensión del Museo de Arte de Tlaxcala la vieja casona de Guerrero 15, en la capital tlaxcalteca, tuvo habilitadas cuatro salas para aquel artista visual, cualquiera, en vía de mostrar su obra. Cuatro salas para una gran exposición individual… o cuatro salas para cuatro exposiciones paralelas.

 

El reluciente Museo de la Plástica luce hoy 7 salas, pero sólo una, ¡una!, para el gran grueso de la comunidad artística. Más de medio año cerrado para su habilitación y el resultado es una sala para el 99 por ciento de los artistas visuales.

 

¡Pero son 7 salas!

 

Cierto: la primera es denominada introductoria. Es un espacio semi oscuro donde de acuerdo al proyecto se pueden apreciar las estrellas del cielo tlaxcalteca; imposible no advertir que cada uno de los foquitos en decenas es una estrella nuestra y no de China, o de Brasil, o un simple foquito… incuestionablemente son luceros sobre la Malinche. Esa sala tiene también una pantalla de 40 0 50 pulgadas a media pared que proyecta incansablemente gifs, animaciones de algunas de las obras expuestas más al fondo. La representante de ‘Margen Rojo’, la empresa ganadora de la licitación para la adecuación del inmueble, fue animosa en la inauguración: se muestra –presumió- “un cielo tlaxcalteca que siempre conmueve a cualquier visitante”. En esta sala “apelamos a la emoción, al descubrimiento  y hay la proyección de ciertas obras animadas para que la gente aprenda a ver”.

 

A continuación se hilvanan las salas individuales y perpetuas de Desiderio Hernández Xochitiotzin, de Hermenegildo Sosa, de Teódulo Rómulo y de Armando Ahuatzi; cuatro salas y cada uno con seis cuadros en promedio. Viene a continuación la sala de ‘reflexión’, zona donde los cuatros pintores ya señalados “conviven”; lugar donde puede el visitante repasar lo visto y ver como uno no depende del otro, confirmar que cada uno -ya lo prefiguró ese cantautor chilango- es un ‘llanero solitito’. No se trata de un colectivo, así hayan sido contemporáneos.

 

La obra de “los cuatro grandes” será siempre la misma porque no hay más en el acervo del ITC… cuando menos hasta el momento.

 

Una sala introductoria, cuatro individuales y otra con los cuatro: seis salas.

 

La séptima es para decenas de artistas visuales que empiezan a brotar como sarpullido en verano.

 

Una sala para todos. Hoy, cuando Tebac y Tipav violentan máquinas y arrojan cada año a los suelos tlaxcaltecas manojos de nuevos pintores, o grabadores, o artistas plásticos ansiosos de probar al mundo su calidad y gritar sus visiones. Hoy cuando sólo por crecimiento poblacional la demanda de espacios es mayor, la oferta de espacios reduce: de las cuatro que salas que desde su nacimiento tuvo la Pinacoteca, hoy sólo quedó una, una real, para la comunidad pictórica.

 

Y en esta inauguración ese espacio fue ocupado con la muestra triple ‘La hermana muerte’ de Leopoldo Morales Praxedis, Francisco Plancarte, tlaxcaltecas ambos, aunque fuera del estado, y el michoacano René Arceo, obra que caminó ya salas de exposición en Chicago y hoy en Tlaxcala, muestra que extrajo la ira de Praxedis por –se queja- presentar su obra sólo en tres cuadros, cuando completa son 13 piezas. “El tema está incompleto”, advierte.

 

El Museo de la Plástica Desiderio Hernández Xochitiotzin fue inaugurado el 8 de julio por el gobernador Mariano González, con el pesar por la ausencia del director del Instituto Tlaxcalteca de Cultura (ITC), quien no fue incluido en las listas de personalidades que recibieron invitación por parte del gobierno del estado.

 

El director del Museo, Carlos Bretón, justifica la inversión y la remodelación del inmueble: “Los nuevos tiempos exigen nuevas interpretaciones y formas de ver y entender el arte, por ello los espacios tienen que renovarse”.

 

El proyecto del Museo de la Plástica empezó a urdirse desde finales de 2014, corrió todo 2015 para cristalizar en la medianía de este 2016. Su objetivo: difundir el trabajo de cuatro renombrados pintores tlaxcaltecas, con obra contenida en el acervo artístico del gobierno del estado bajo resguardo del Instituto Tlaxcalteca de Cultura.

 

El proyecto se licitó públicamente y participaron empresas como Museográfica, Cuadrante Plástico y Margen Rojo, quien resultó ganadora y ejecutó finalmente el proyecto.

 

Para vestir de legitimidad el proceso, Carlos Bretón dijo que se construyó un consejo interno donde tuvieron cabida representantes del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), del Instituto Tlaxcalteca de Cultura y algunos ‘especialistas de la cultura en Tlaxcala’ para “trabajar en conjunto con la empresa, como el maestro Rodolfo Herrera, museólogo mucho tiempo fuera de Tlaxcala y que ya regresó; y la maestra Diana Molatore. El INAH observó siempre el proceso de intervención del espacio”.

 

Las nuevas herramientas –añade- tienen que servir para poder entender, saber y ver lo que se muestra en cada una de las salas. “Uno de los retos es transformarlos en espacios abiertos, ya no esos claustros contemplativos, sagrados donde no hables, no grites, no veas, no, no, no. Ahora la idea es que estos espacios se acerquen… uno de los mandatos fundamentales que tienen que cumplir todos los museos hoy, es generar fuentes de vinculación comunitaria, acercarse con sus públicos, atraer más públicos y hacer que sean espacios vivos donde sucedan cosas. Entonces los espacios tienen que estar constantemente redefiniéndose, cambiando su nomenclatura, el contenido…”.

 

Y está equipado con cédulas en braille, temperatura controlada, cámaras de vigilancia, deficientes resanados en algunas salas, diseño de iluminación. Es un museo contemporáneo “chiquito, bonito, una pequeña joya”, cascabelearía la representante de la empresa Margen rojo.

 

Siete salas, pero sólo una abierta a las necesidades gremiales.

 

Carlos Bretón explica: Hay ganancias y desde luego que también hay limitaciones. La ganancia es que sacamos el acervo artístico del gobierno del estado, que no tiene por qué estar guardado; la obra es para exponerse, es para disfrutarse. Pero efectivamente se reducen espacios. De hecho se rescató porque no se tenía contemplado, porque precisamente tenía que seguir con esta vocación. Es un espacio que más adelante esperemos que se pueda generar. Es un primer paso. Es muy difícil, muy complicado caminar todo en un sólo paso. Aquí se hace un primer esfuerzo y quienes vengan más delante, tendrán que seguir ese compromiso. También se deberán rescatar y reabrir otros espacios que están cerrados, construir otros nuevos”.

 

Todo queda en el tiempo y en las voluntades… en los deseos de ojos mejor capacitados, espíritus más sensibles y mentes más conscientes.

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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