Impunidad

Editorial
 
   
 
 

 

Resultado de un desastroso modelo educativo cuyos oficiantes dicen hoy defender la educación; conformados por un modelo social que en la familia quiere hacer residir los mejores perfiles humanos, familia sin embargo modelada por los esquemas que la televisión nos ha impuesto, nuestra formación social modela sujetos que depositan en el individualismo, en el yo y no en el nosotros, su táctica de relación con los demás. Buscan que sólo sus chicharrones truenen.

 

Y ese pasar sobre los demás, ese sólo lo mío cuenta, persiste y rinde débitos fundamentalmente debido a la densa bruma de impunidad que ahoga nuestra convivencia social. Quienes se aprovechan de las circunstancias, o las crean, para engordar su posición en detrimento de los otros, lo hacen porque saben que difícilmente habrá consecuencias en su contra. La impunidad es ya un destino, más que una posibilidad.

 

Las esferas de la política, de los deportes, de la economía son prueba cabal de una práctica generalizada del egoísmo como actitud de vida.

 

El acoso en escuelas de nivel básico no es generación espontánea, no es que los niños agresores sean “malos”. Sencillamente en ese ambiente crecen y aprenden; así los educamos. En ese ominoso entorno se desarrollan. Ven a los adultos y creen que así debe ser la vida.

 

El campo de las artes en Tlaxcala, específicamente de teatro, vive hoy convulsiones profundas que cimbran su estructura social. Dos personas, aunque la acción alcanza a unas pocas más, concitan la animadversión gremial: la Muestra Estatal de Teatro y el Programa Nacional de Teatro Escolar han sido grotescamente manipulados.

 

La muestra aceptó una propuesta que nunca debió participar. Tennesse es un proyecto inconcluso, incluso armado al vapor, y la muestra es para propuestas acabadas y bien estructuradas. Las partes, el primer elenco y la directora, coinciden: sus diferencias les impidió construir un planteamiento sostenible… y las tres lo reconocen. A finales de mayo no tenían casi nada… pero en junio se abre la convocatoria para la muestra y el proyecto es registrado como espirante.

 

Tennesse disfruta una beca Pecdat que concluye con agosto. Habría que revisar los alcances de las becas si en menos de un mes es posible armar un montaje digno de muestra estatal… o será acaso la genialidad insospechada de alguna gente de teatro.

 

Pero no, como la beca estaba ubicada en desarrollo individual, estaba etiquetada para una persona determinada, pues, y buscando eludir responsabilidades la carpeta de La Racha ubica a David Rodrigo Ramírez como el director y no su esposa, titular de la beca. En caso de problemas, fácil es trasladar supuestos derechos de autor entre esposos y evitar así obligaciones que toda beca impone.

 

Pero lo más grave es que se trató de un proyecto inconcluso, que debería ser declarado listo para su presentación en sociedad sólo por el asesor asignado y capacitado para evaluar los avances, para decidir cuándo ya es digno de presentarse públicamente, no dejarse esa responsabilidad al mismo grupo cegado por los reflectores de una muestra vía de escape de un espacio que siente le ahoga, de un estado que lo lastra.

 

También, el comité organizador tiene la responsabilidad de cuidar la convocatoria, incluso en las cosas no previstas, tal advierte su punto 18. En aras de mostrar apertura y apoyo al gremio, se protegen, así sea involuntariamente, acciones y actitudes que roen y degradan la convivencia y la esencia misma del teatro.

 

De paso, una convocatoria que da instrucciones al jurado: no puede declararse desierta… no importa que pueda encubrirse una inmensa capa de mediocridad… no puede declararse desierta porque políticamente sería poco apropiado… aunque sobre el escenario y ante la sociedad se desnuden carencias profundas.

 

El caso del Programa Nacional de Teatro Escolar es, si se puede, aún más patético: Blanca Lander, quien fungió como coordinadora en Tlaxcala del programa, resultó incluida en el elenco de actores de la propuesta seleccionada… y para que esa compañía resultara ganadora habría manipulado carpetas de otros contendientes. Cuando menos es una de las sospechas.

 

Blanca Lander desde aproximadamente enero empezó a hacer para el Instituto Tlaxcalteca de Cultura la labor de contacto con los grupos de teatro. Llamó, convocó e incluso se ofreció a colaborar con la red de teatro en la construcción de la convocatoria para la Muestra Estatal de Teatro.

 

Ella fue la encargada por parte de la institución de recibir las propuestas de los grupos. Revisó carpetas, analizó expedientes, verificó los requisitos… vaya, incluso señaló errores y faltantes para, en los casos que así sucedió, pedirles corrigieran anomalías. En la ventanilla institucional sellaba de recibido las carpetas de aspirantes.

 

El ITC estaba al tanto. El ITC le apoyaba. Blanca Lander despachaba en el Centro de las Artes, donde de paso coordinó un diplomado en teatro.

 

Pero Blanca Lander se cuidó muy bien de informar sus intenciones de participar en la Muestra como actriz. Sólo algunas personas en el ITC estarían al tanto de su propósito velado… y dejaron que todo transcurriera sin alteraciones.

 

Blanca Lander se dio tiempo incluso para estrujar a la compañía Teatrubu hasta el grado de decirle que quitara de su carpeta ciertos diseños, diseños que a regañadientes habría mandado… pero no, subrepticiamente, a escondidas, sustrajo esos diseños y eso fue corroborado por el director del grupo al consultar su expediente directamente en la Coordinación Nacional de Teatro del INBA.

 

Blanca Lander jugó sucio… muy sucio.

 

La propuesta seleccionada fue de Sergio Jair Méndez en cuyo grupo, como parte del electo, estaba Blanca Lander… ¡y en otras dos propuestas más!

 

Blanca Lander no quería quedar fuera del presupuesto… e hizo todo para asegurarlo.

 

¿Cómo pueden argumentar los directores de estas compañías desconocimiento de la situación de Blanca Lander, cuando ella les recibió sus carpetas, cuando ella difundió la convocatoria, cuando ella coordinó reuniones con la totalidad de aspirantes, cuando ella palomeó expedientes?

 

¿Cómo pueden alegar ignorancia los integrantes de cada una de esas compañías, cuando la convocatoria fue pública, cuando el actuar de Blanca Lander fue público?

 

En el ITC estaban al tanto y permitieron todo.

 

¿Complicidad o incapacidad?

 

Pero no… Tlaxcala es cuna del mejor teatro…

 

Asistimos hoy a una función del absurdo.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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