Legalidad no es justicia

Editorial
 
   
 
 

Democracia es la inyección que la Francia dos siglos atrás insufló a la cultura occidental. Es un concepto que engloba poder y sociedad desde una perspectiva horizontal. Busca reducir desigualdades y ubica a las necesidades comunitarias, las de todos, como el centro de su atención.

 

En el discurso, aunque no necesariamente tenga correspondencia en la realidad, el pueblo, lo que se entienda por eso, es la mayor jerarquía.

 

Y el disenso es un derecho, tal como es la libertad de expresión.

 

Todos los seres humanos, todos sin excepción, tenemos la obligación de escuchar y el derecho a ser escuchados.

 

En Tlaxcala un grupo de gente de teatro expuso recientemente una serie de inconformidades por presuntas violaciones y pidieron su solución. Impugnaron el proceso de selección de la Muestra Estatal de Teatro y del Programa Nacional de Teatro Escolar local. Tienen ese derecho.

 

El Instituto Tlaxcalteca de Cultura respondió, casi a presión, con la fuerza como argumento: Dejar fuera del análisis todo aquello que no esté contenido específicamente en la convocatoria. No sus contextos: No sus procesos de preparación. No sus ligas a otros programas, a otros recursos, a otras evaluaciones.

 

TEATRO ESCOLAR VA DE NUEVO

 

En el proceso de selección del Programa Nacional de Teatro Escolar se impugnó el doble papel, juez y parte, que desempeñó Blanca Lander. Ella coordinó el proceso, recibió y revisó expedientes de los aspirantes y ella quedó en el elenco del proyecto seleccionado… y estaba en dos más.

 

El ITC no aceptó nada, ninguna modificación, salvo que un juez determinara alguna culpabilidad. Cerró los ojos a la obviedad, tal vez por su propio grado de participación. En tanto la Dirección Nacional de Teatro Escolar anunciaba la suspensión del proceso y abría una investigación.

 

De improviso, de puntillas en los últimos días de agosto el instituto publica en su página web un escueto y dolido anuncio:

 

COMUNICADO “PROGRAMA NACIONAL DE TEATRO ESCOLAR 2016″

Derivado del análisis realizado por las instancias convocantes, se ha determinado anular el procedimiento de selección del Programa Nacional de Teatro Escolar 2016 en el estado de Tlaxcala, e iniciar un nuevo proceso con el objetivo de depurar mecanismos que permitan mejorar la selección. En consecuencia, la Convocatoria para este nuevo proceso será publicada en la página www.culturatlaxcala.com.mx con vigencia del 2 al 23 de septiembre a las 17:00 horas.

 

La decisión de fuerza, autoritaria, se ha devorado a sí misma.

 

Para ello fue necesaria la intervención de la Dirección Nacional de Teatro Escolar.

 

La interrogante ahora es: ¿se respetará la honestidad y la justicia?

 

Pero ya la nueva convocatoria anticipa en su punto 6: “No podrán participar aquellos postulantes que cuenten con proyectos que se realicen a través del Instituto Tlaxcalteca de Cultura con recurso de origen federal. (A excepción de funciones, talleres o actividades cuyo proceso de realización total no sea mayor a 5 días hábiles”.

 

Y remata el punto 7: “No podrán presentar solicitud quienes hayan incumplido con los requisitos expuestos en algún convenio realizado con las instituciones convocantes”.

 

Aquellos quienes conscientemente infringieron las más elementales normas de ética en su favor, Blanca Lander y el grupo Pendiente Teatro, dirigido por Jair Méndez, deberán ser excluidos de la nueva convocatoria.

 

¡Cacería de brujas!, ¡linchamiento social!... claman quienes defienden la impunidad como actitud de trabajo, como forma de relación social. Para quienes la fachada del edificio que nos abriga es más importante que sus cimientos.

 

Como aquellos políticos sorprendidos en la corrupción, como los empresarios descubiertos en la evasión. Ellos usan los mismos argumentos para intentar huir de sus actos.

 

¡No!, ¡no!... sólo justicia, simple, pura, llana e imprescindible justicia. No más que eso. Pero nada menos que eso.

 

¿O la justicia es demasiada pretensión para la sociedad a la que aspiramos?

 

¿Es la honestidad inalcanzable para nosotros?

 

¿O buscamos no encontrarla?

 

 

COINCIDEN EN LA MUESTRA JURADO E IMPUGNADORES

 

En la Muestra Estatal de Teatro el proyecto Tennessee incumplía con la convocatoria al tratarse de un trabajo inacabado, incompleto, no liberado aún de la beca Pecdat que ostenta. Y la convocatoria consideró explícitamente sólo proyectos terminados.

 

El grupo Tercera Llamada es amateur, estatus que la convocatoria señala como motivo de no participación.

 

Esas fueron dos de tres impugnaciones.

 

El ITC y el comité organizador se cerraron. No quisieron considerar nada fuera de la convocatoria al pie de la letra. No los contextos. No los procedimientos internos de cada aspirante. No la forma en que llegaron al proceso.

 

Fue una decisión de poder, de autoridad, no de justicia.

 

Desoyeron toda argumentación contraria. Negaron la posibilidad de explorar siquiera el escenario imputado.

 

Pero el jurado calificador de la muestra, quien evaluó a los cinco participantes y designó el grupo que representará a Tlaxcala en la muestra regional de teatro, sobre el trabajo de dos grupos impugnados dijo: Tennessee es un trabajo inacabado, inconcluso, exactamente como se planteó en la impugnación y como se escribió en Piedra de Toque.

 

Y el jurado calificador arropó con la cualidad de amateur el trabajo presentado por el grupo Tercera Llamada, exactamente como se planteó en la impugnación y como se escribió en Piedra de Toque.

 

En el caso del Programa Nacional de Teatro Escolar la dirección General del programa con su dictamen dio la razón a las impugnaciones.

 

En el caso de la XI Muestra Estatal de Teatro de Tlaxcala 2016 el jurado calificador con su dictamen dio la razón a las impugnaciones.

 

Imperativo, urgente ya es pensar en instituciones capaces de coordinar y encauzar los procesos en los canales de la legalidad, de la legitimidad y de la justicia… con la disposición a enmendar entuertos. El agradecimiento será unánime.

 

 

LA SANGRE EN EL CUELLO

 

En los procesos que en ambos programas fueron abiertos, nadie, ningún teatrero dentro de la organización o desde la impugnación habló de la calidad del trabajo de los otros. Los señalamientos siempre tuvieron destino administrativo, de procedimiento. Fueron cuidadosos, en algún caso hasta explícitamente se habló de evitar las confrontaciones personales.

 

Cada parte defendió su posición en el terreno administrativo y contencioso. Es su derecho.

 

Todos… salvo el caso del flamante representante de Tlaxcala en la muestra regional de teatro, Ermhy Méndez, quien destapó fobias y desnudó aversiones. El día de la cancelación de la función de Teatrubu publicó en redes sociales:

 

Hoy no hubo función dentro del marco de la muestra estatal de Tlaxcala. Se habló de una mala curaduría, de malas desiciones (sic), personas que dudan de las capacidades de los jurados elegidos. La vieja guardia está desesperada, capricho o no algo está pasando en la escena tlaxcalteca. ¿Y eso es malo? ¿No se busca la evolución del trabajo artístico? O simplemente se busca el linchamiento social y la descalificación de los nuevos creadores ¿solo por no entrar en los estándares de trabajo de hace más de una década? ¿Será que no entiendan el crecimiento natural de las artes en tiempos modernos? O solo busquen reconocimiento y atención pues ellos representan un antecedente importante en el estado? Eso no se los niego la neta.

 

Nadie dudaba de las capacidades de un jurado desconocido para todos hasta la muestra misma. Nadie, salvo él, vio una lucha generacional. Nadie habló del trabajo de los otros, salvo él. Nadie habló de viejo y nuevo teatro, salvo él... ¿Con quién peleaba?

 

 

Pero más extraño resultó el anexo que el jurado calificador de la Muestra Estatal de Teatro leyó en el acto de clausura: Censuraron veladamente a Teatrubu por la cancelación de su función.

 

Dijeron haber encontrado “pequeños pero no insignificantes conflictos de intereses personales, profesionales e institucionales que lamentablemente la misma comunidad ha tomado con mayor peso, importancia y concentración que el mismo hecho teatral”.

 

Pues uno de esos “pequeños” conflictos provocó que se repusiera la convocatoria del Programa Nacional de Teatro Escolar en Tlaxcala. No la “lucha de egos”, que indudablemente existe, y en gran medida. Fue la argumentación cuyo valor el jurado niega o ignora, y definitivamente minimiza.

 

Y el hecho artístico, no solamente teatral, se nutre, se alimenta de la vida misma, de las experiencias grandes y pequeñas de los individuos y de las colectividades; de las ideas, emociones y sensaciones que flotan en todas partes. Impugnar estos procedimientos es ya un acto de madurez, porque justamente se utilizaron los canales abiertos para dirimir diferencias y no quedó en mera grilla, como irresponsablemente etiquetó el jurado.

 

Y su mensaje es nuevamente el de la alienación, el del sometimiento, de la sumisión. Hoy que México avanza lenta, agónicamente hacia el estado de derecho, cuando pausadamente recobramos como país nuestra confianza en nosotros mismos, cuando estamos en el proceso de aprender a respetarnos y organizarnos de manera más justa y equitativa, se tacha de grilla el uso de los medios dados precisamente para solucionar controversias. Desde la perspectiva del jurado, mejor hubiera sido agachar la cabeza, soportar una vez más la ilegalidad y seguir callados.

 

¿Y Tlaxcala es ¡CUNA! de la trata de blancas? ¿Aquí nació hace siglos esa calamidad? Importante sería conocer su fuente de información.

 

Tlaxcala es hoy uno de los centros en el país con mayor actividad de tráfico o comercio de seres humanos con fines sexuales, es esa una herida que supura excremento y nos embarra a todos, pero de ahí a decir que aquí nació esa actividad hay una brutal diferencia.

 

Pero el jurado dictaminó…

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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