Deben teatreros creer más
en lo que están haciendo

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Escena del montaje Sensacional de maricones

 

El teatro en Tlaxcala padece falta de rigor en el trabajo, hay una comunidad teatral tlaxcalteca muy joven en busca de nuevas formas y nuevas maneras de hacer teatro, pero que todavía no se logra encontrar… parecen estar en proceso de algo pero hay pocas cosas concretas. Es buena esa búsqueda, pero ya habría que concretar. Es esta la primera impresión que el jurado calificador de la XI Muestra Estatal de Teatro advirtió a su llegada.

 

La actriz Brenda Mar y Sol Ramírez Sánchez, la actriz y directora Mariana Silva Villegas y el actor y coreógrafo David Bear Macías, el jurado, detallan aún más esa visión inicial sobre el trabajo teatral en un estado que nunca antes habían visitado: “Falta rigor: si hay una puesta en escena que tiene una premisa o una búsqueda, la búsqueda se queda en la superficie, no hay profundización. Hace falta investigación, que se cuestionen más, que trabajen más tanto en vestuario, producción, los textos y corporalmente, actoralmente… falta herramienta, falta labor, falta trabajo”.

 

Abundan: Falta de coincidencia entre lo que el grupo piensa que está haciendo y lo que realmente está haciendo. Para que esa idea pueda aterrizar se necesita trabajar mucho, y esto no tiene referencia al tiempo cronológico, sino al trabajo de profundizar, de detallar. Hay temáticas muy variadas, pero la forma en cómo se plantean esos temas es otra cosa.

 

Cinco puestas en escena de seis programadas, de entre las cuales el jurado seleccionó a Imprudentes Teatro, con ‘Sensacional de maricones’, para representar al estado en la muestra regional de teatro. José Luis Alfaro, con  “’ie’ el ángel caSador”, es el suplente para el caso de que Imprudentes Teatro sufra una contingencia que le imposibilite asistir.

 

La obra ‘Curva Peligrosa’, de la compañía Teatrubu, no se presentó como muestra de protesta al fallo adverso del ITC a la impugnación contra el proceso de selección firmada por 26 mujeres y hombres de teatro de Tlaxcala (ver Piedra de Toque No. 43).

 

La XI Muestra Estatal de Teatro Tlaxcala 2016 contó también con tres clases magistrales y dos talleres.

 

Público de menos a más. De una función inaugural ante un escaso número comprimido en el minúsculo espacio del proscenio a telón cerrado, a una quinta función con espectadores en los tres niveles, aunque con muchos espacios entre ellos, pero la gente fue llegando en mayor medida cada día.

 

Cinco montajes.

Cinco propuestas.

Cinco evaluaciones:

 

Tennessee

Grupo La racha

 

Presentan un discurso artístico hilvanado demanda orden en las ideas, aun cuando el caos sea el contexto. De no suceder así el discurso, cuando pueda ser identificado así, es arrastrado por la confusión, se aspira a una estructurada pero todavía no hay tal, aun cuando la historia pretenda presentarse por cuadros, a veces incluso sin relación directa.

 

Tennessee es básicamente una intención, un deseo, un proyecto…. pero no nacido.

 

Se pretende mostrar facetas biográficas de Tennessee Williams, su teatro, su familia, su vida, pero son miradas en la superficie, sin hurgar más, apenas roces a un venero que es rico en luces.

 

La actriz y creadora del proyecto, Haydeé López quiere hundirse en el alma de Rose, la hermana del dramaturgo, poeta y novelista estadounidense, mujer que sufrió una lobotomía, y para ello hace del sollozo su principal herramienta, pero un sollozo gratuito, sin soporte.

 

¿Post drama o teatro psicológico? No, un trabajo inconcluso.

 

La actuación registró titubeos, incluso pareció olvidar la letra de “Love is in the air”, central en la trama, y terminó tarareándola.

 

Otro punto es el espacio y la disposición del público. El montaje fue presentado sobre el proscenio pero a telón cerrado, con el público apretujado en ese muy estrecho espacio, muchos sin poder ver. Como posibilidad, puede interpretarse que la ausencia de profundidad en el relato escénico buscó ser suplida con la cercanía del público, para conseguir así una identificación ortopédica.

 

Quejas en redes sociales circularon: Por qué no se avisó que sería con cupo limitado. La calidez del teatro Xicohténcatl fue también desaprovechada.

 

El Jurado

 

Tennessee es un proyecto muy genuino, muy personal, pero creemos que no es un trabajo que esté terminado. Es un trabajo que se expuso, pero que está en trayecto hacia algo. Celebramos ese impulso de hacerlo, pero todavía falta.

 

Falta investigación. Le falta un poco de compromiso, de rigor, de estar en lo que quieren decir y cómo lo quieren decir.

 

La casa de Isabel Abad

Grupo Tercera Llamada

 

Lento, cansino, letárgico, así es el ritmo de La casa de Isabel Abad, montaje con el que el grupo Tercera Llamada participó en la muestra.

 

La sombra de Lorca pasea todo el tiempo sobre el escenario, aunque el autor de este

Isabel Abad sea otro, el también español Sergio Torrejón.

 

Ambientada en los años 30, cuando España está por sufrir a Franco, la narración salta indiscriminadamente de un tema a otro engañosamente en cuanto al tema central. Parece que será una familia encerrada en sí misma a raíz de la muerte del padre que dejó una viuda doliente y despótica… pero no, seguramente se tratará del machismo del esposo de la amiga de la familia… pero no, seguramente se tratará de la mucama que sueña con ser vista socialmente, incluso transformándose en asesina… pero no, se abordará… no, se rozará la relación sentimental entre dos mujeres…

 

A fuerza de saltar y saltar el montaje termina por no profundizar en nada. Aunque claro, puede ser la propuesta del autor. Hablar mucho y sólo sugerir historias, para finalmente apostar por un final sorpresivo, casi como los de Poe en el misterio siglo y medio atrás, aunque rico en mensajes.

 

El soporífero ritmo y la rígida actuación, fundamentalmente del actor, son los principales lastres de la escenificación. No hay elementos casi que alteren el sopor, salvo un malísimamente actuado asesinato, unos pueriles e innecesarios efectos de lluvia y… nada más… absolutamente nada más.

 

El Jurado

 

Es un grupo muy joven, los actores son muy jóvenes y ellos hacen un ejercicio de representación total, donde jovencitas de 20 años interpretan mujeres de 50. Es otro momento histórico, pero es un grupo que tiene muchas deficiencias técnicas: actorales, en el texto, en las transiciones, en el vestuario, en la escenografía…

 

Es el espectáculo más amateur que vimos.

 

Sin embargo, que sea una compañía joven, que se estén lanzando, que tengan un espacio, que sean escuchados por la misma comunidad es súper valioso. Nosotros los invitamos a que vieran más teatro, que viajaran, que se prepararan, que leyeran… que leyeran mucho. Que busquen referentes y herramientas para que su futuro trabajo sea más sólido. Buscar otro tipo de textos muchos más favorables para una puesta en escena, pues son muy jóvenes para ese tipo de textos (La casa de Isabel Abad), pero todo mundo pasamos por ahí.

 

Sensacional de maricones

Grupo Imprudentes Teatro

 

Sobresaliente actuación de la actriz y los dos actores, interesante despliegue escenográfico, un ritmo frenético y sostenido, actores que entrelazan funciones de narradores, buen desplazamiento escénico. Técnicamente es un trabajo bien logrado.

 

Pero conceptualmente es… otra cosa…

 

La publicidad sugiere un montaje que es revisión crítica de “un mundo que disfraza la mentira y la soledad en casas lujosas, carros último modelo y lavadoras de burbujitas”. Es sólo publicidad. El tratamiento real, que no pudo ser escondido por ese pretendido abordaje social, es la caricaturización del homosexual. La obra perfectamente puede inscribirse en la línea del cine de cabareteras y albures inaugurada por ‘Tivoli’, ‘Bellas de noche’ y otras tantas cintas con el mismo sello décadas atrás: el gay motivo de risa, de escarnio, así se trate de disfrazar en un supuesto acercamiento social.

 

¿Risas del público? Muchas y en muchos momentos, como sucede con Rafael Inclán, Lalo el mimo, Alfonso Zayas y más especímenes del mismo tipo ante un público educado en la superficialidad, en la banalidad, en la discriminación. Y tanto los actores de cine como los actores en el Xicohténcatl descansaron su histrionismo en el estereotipo del gay y en un lenguaje repleto de chingaderas y pendejadas filosas para picar al público y sacarle la… risa, exactamente como el cine de ficheras, igual de discriminatorio y excluyente, tan fuera de lugar hoy cuando la lucha por los derechos humanos, entre ellos los de los homosexuales, es bandera que ondea. Sensacional de maricones, ¿el nombre no es suficiente?

 

Para mayor información, seguir el link: http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/arnoldo-kraus/nacion/2016/08/28/homosexualidad

 

El Jurado

 

Es una propuesta muy sólida, su factura es mucho más profesional en cuanto a vestuario, escenografía, actoralidad, en texto. Una puesta muy tradicional técnicamente bien realizada, de un teatro muy formal y muy hecho desde ese lugar, y tiene buena factura artística.

 

En sentido contrario, falta rigor, investigación, cuestionamiento…

 

¿El tema? Pues es la visión de un autor y es la necesidad del grupo de hablar de eso… pero más allá de cómo se trata el tema y todas las situaciones que implicaría hablar de la homosexualidad desde ese sitio especifico, desde la mercadotecnia en ese sitio especifico, más bien habría que pensar si nosotros queremos hablar y seguir diciendo y poniendo a todos esos personajes en ese lugar.

 

“ie” El ángel caSador

José Luis Alfaro

 

Teatro silente, tan extraño como el fax o el horno de microondas. Una historia sencilla, tanto que hubo espectadores que sufrieron mareos, pero bien lograda. El planteamiento no busca meterse en problemas: un ángel que toca el corazón de dos personas hasta su unión.

 

Montaje de clown casi en pijama de tan austero, su foco lo depositó en la actuación unipersonal de su director y en un medio maniquí y en una casaca militar, no más.

 

José Luis Alfaro tiene tablas, no hay duda de eso; conoce la técnica y sabe conectar con el público, aunque esta ocasión eligió una historia si bien enternecedora para algunas personas adultas, su blanco fueron los infantes… y es en extremo difícil conectar con todo el público, salvo que el montaje sea excepcional. Y este no lo fue.

 

Imperativo ya es reconocer que las nuevas generaciones, los niños, se desarrollan en ambientes más impregnados de información, lo que, consecuentemente, eleva su nivel de percepción y de comprensión. Las historias tan sencillas tienen acogida fundamentalmente en niños muy tiernos, todavía con olor a talco y cremas. Eso, y la tan austera utilización de escenografía, iluminación y utilería, son su principal pendiente.

 

El Jurado

 

Es un espectáculo muy bonito, es preciso, es muy claro, muy sencillo, es austero, es poético, conecta muy bien con el público. La puesta es honesta, agradable, da lo que tiene que dar. El actor director tiene una gran experiencia y se le nota.

 

Al no ser tan pretenciosa funciona para el público al que está dirigido.

 

Desde nuestra perspectiva, la manufactura de la obra está un poco descuidada y eso hace que se demerite un poquito el trabajo estético. Esos descuidos, sencillos, consisten en la hechura de las cosas, el telón, de la producción, de la espada, de las cosas que entran y salen que él usa, pero nada grave.

 

Ni princesas ni esclavas

Grupo Ollin Teatro

 

Mucho, mucho por decir pero de tan condensado se hace caótico. Su aproximación a la condición de mujer fue tan amplia que terminaron por apenas rozar cada arista… de tan dilatada, por intentar decir todo, navega en la superficie.

 

A eso se debe sumar la evolución frecuentemente estática del montaje. El avance nervioso del texto es contrastado por el débil desplazamiento escénico. No se corresponden, no se soportan, no se ayudan.

 

Tres actrices tienen el peso de la trama cuyo impacto también es disminuido por la irregular calidad interpretativa colectiva. No están al mismo nivel actoral. Y los personajes son apenas esbozos, figuras que necesario es detallar rasgos.

 

El relato se alarga, se alarga y se alarga a veces forzadamente, lo que se agrava con la inserción a presión de dos coreografías que más que aportar, restan sentido al mensaje y extienden innecesariamente aún más el trabajo.

 

El Jurado

 

Es una propuesta política mucho más abierta, más descarnada, la búsqueda de este tono en particular que tiene que ver con poner a juego esas zonas incómodas de la sociedad para que nos riamos un poco de ellas, para que las pensemos, las analicemos… En ese sentido su trabajo es fuerte.

 

Y nosotros pensamos que dentro de este mismo tono, que es el cabaret, hay que ser muy rigurosos para plantear bien de lo que nos vamos a reír. Nos pareció un poco sobrado, un poco chabacano y sin mucho rigor pues falta mucho más trabajo de investigación con respecto al tema y a las herramientas que ellos eligieron para hablar.

 

La puesta está muy engolosinada; es decir, tiene demasiada paja y habría que quitarle. Hablan de mucho y a veces terminamos no hablando de nada, nos diluimos en tanto tiempo. Tiene demasiada información, creo que de ahí pueden sacar tres obras

 

El anexo

 

Acto de clausura con la presencia de sólo los cinco grupos participantes, nadie más, incluso extrañamente el ITC hizo mutis e ilusionismo y nuevamente desapareció de escena.

 

Ahí, después de presentar su veredicto en cuanto al grupo ganador, leyeron un “anexo”, un vistazo a la problemática gremial en el teatro local:

 

“El pasado 15 de agosto de 2016 llegamos a la ciudad de Tlaxcala como jurado de la Muestra Estatal de Teatro.

 

En general el trato fue amable y cordial, sin embargo nos encontramos con un ambiente hostil y en pleno conflicto entre la comunidad teatral tlaxcalteca. La segunda obra canceló su presentación, cosa extraña para nosotros. Con el tiempo supimos las razones, los argumentos por los cuales el grupo decidió declinar su participación después de haber sido seleccionado.

 

Nuestro trabajo es muy claro: ver las obras participantes y con base en un criterio en común, decidir cuál obra representará a su estado. Para nosotros podría ser ese el límite de nuestra visión, lo que queremos ver. Sin embargo no podemos omitir lo que es real y entonces somos consecuentes a lo que podemos y no simplemente queremos ver.

 

Encontramos una comunidad teatral con todas las ganas de crecer, con sed de retroalimentación, con mucho trabajo en cada proyecto y mucho esfuerzo para lograr que Tlaxcala vuelva a las filas de una muestra teatral, ese valor, esas ganas y ese impulso que a todos nos hace reunirnos aquí.

 

Por otro lado encontramos pequeños pero no insignificantes conflictos de intereses personales, profesionales e institucionales que lamentablemente la misma comunidad ha tomado con mayor peso, importancia y concentración que el mismo hecho teatral.


Entonces, ¿para qué pedimos lo que pedimos?, ¿qué hacemos con los apoyos que hemos ganado?, ¿para qué exigimos lo que exigimos?, ¿por qué pensamos que el otro no debería ser beneficiado?, ¿qué es una comunidad teatral?

 

Nos interesa que Tlaxcala siga haciendo teatro. Creemos que es muy necesario. Tlaxcala es considerada la cuna de la trata de personas. ¿Qué vamos a hacer con eso?, ¿para qué sirve el teatro?, ¿valdrá la pena la lucha de nuestros egos?, ¿cómo nos vamos a poner der acuerdo sin querernos?

 

El hecho escénico es a fin de cuentas un conjunto de esfuerzos, pasiones e ideas pensadas, estructuradas, trabajadas para ser expuestas a otros. El teatro se hace en grupo, no es individual. Entendamos que necesitamos al otro para concretar nuestros deseos. Entonces habría que resolver lo personal para resolver lo colectivo. Nadie nunca nos ha obligado ni nos obligará a hacer esto. Somos nosotros mismos quienes tenemos la necesidad de compartir, pero si esa necesidad para por encima de nuestra misma comunidad, entonces todo pierde sentido, no estamos entendiendo el fin teatral.

 

Los invitamos a creer en sus propias ideas, creativamente ser fieles y honestos consigo mismos, darle el valor a su trabajo cuidándolo, ser rigurosos, responsables y defensores de su discurso, pero sobre todo no desviar la atención, la energía, el poder, ni nuestro insignificante ego a luchas internas que no pasan de chismes, resquemores y malas miradas.

 

Lo que importa es lo que sucede de la tercera llamada al plauso y lo que podemos construir desde ese lugar con nuestra sociedad tan lastimada, tan llena de preguntas como nosotros.

 

Menos grilla y más teatro”.

 

Epígrafe

 

Despojados al final de sus máscaras de autoridad, de visores, de evaluadores, Sol Sánchez, Mariana Villegas y David Bear, el jurado, dejan fluir su pensamiento hacia lo que perciben como posibles rutas de sanación colectiva:

 

¿Qué podemos hacer nosotros para ser mejores? Ahí está el problema. Deberían creer más en lo que están haciendo; deberían trabajar más con sus ideas, con lo que hacen y confiar en su trabajo y dejar de pensar que alguien más va a venir a decirles la verdad. Deberían ser un poco más fieles y honestos con lo que cada grupo tlaxcalteca hace.

 

- ¡Deberían! ¿Es entonces que no lo hacen?, se les interroga.

 

¡Hay inseguridad!... y piensan que alguien más les va a decir lo que se debe hacer… y eso ya tiene que morir.

 

Nos llevamos experiencias de gente que está luchando por hacer teatro, y eso es muy valioso, algo que no deberían soltar. La búsqueda, el trabajo está ahí; es indagar, es cuestionarse, es confiar, es dialogar.

 

Hay poco diálogo honesto, constructivo en la comunidad teatral en general.

 

Pero, a pesar de todo en Tlaxcala el hecho teatral está sucediendo y eso tiene una gran valía. Ahora tienen que empezar a cuestionarse el cómo lo quieren hacer.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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