Sugerencias para el ITC

Editorial
 
   
 
 

 

Concluido el primer mes de la actual administración estatal, aún no había designación del nuevo titular del Instituto Tlaxcalteca de cultura (ITC). Y por esto las especulaciones burbujean sobre la identidad de los posibles ocupantes de esa silla vacía en los hechos los seis años inmediatos anteriores.

 

Que será Helena Hernández de Valle Arizpe, que será Rosa María Lucio Parra, que la busca Citlalli Hernández Xochitiotzin, que quiere regresar Sabino Yano, que…

 

Nombres, nombres, sólo nombres. Pero más importante que los nombres es delinear un plan de trabajo para quien llegue, para poner a salvo de ocurrencias y de novatadas las políticas, los programas, los presupuestos y el impacto social que la institución resguarda.

 

Son sólo líneas generales, puntos apenas, debatibles y modificables como toda propuesta, pero base para abrir una discusión amplia, incluyente, transformadora:

 

LA BASE

 

Esta idea contempla retomar la actividad de los centros culturales desde su base misma: ser el primer y elemental contacto con la infancia. Pero no son guarderías, no son estancias infantiles. Son centros de aprendizaje para cierto nivel y como tal debe tratárseles. Por ello, necesario es diseñar un tronco común de talleres de iniciación a las artes aplicable en todos los centros, donde niñas y niños pueden descubrir sus intereses y aptitudes pero siempre pensando que la línea, si el alumno quiere seguirla hasta el fin, será potencialmente una capacitación de nivel elevado y hasta la posibilidad de una licenciatura.

 

Los centros culturales ofrecerían también talleres para adolescentes, donde se retome al alumno con una cierta identificación de intereses y aptitudes. La capacitación en este nivel sería equivalente a media y media superior con una oferta que abarcaría artes visuales, artes escénicas, literatura, música, video arte y otras posibilidades más.

 

El caso particular de la música, los talleres, como todos los demás, tendrían lugar en todos los centros culturales. La Casa de Música y la Escuela de Música se fusionarían en un centro de aprendizaje de nivel superior nivel licenciatura, no exclusivamente conservatorio, que incluya a todos los géneros musicales.

 

BECAS Y APOYOS

 

El sistema de becas y apoyos que se ofrece en la entidad mediante el Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico de Tlaxcala (Pecdat) y a través del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc), se dividiría en dos vertientes: la primera continuaría como hasta hoy: fondeando, previa rigurosa evaluación, proyectos presentados por grupos o artistas cuya calidad y alcance tengan un impacto social. La segunda forma obedecería más a un diseño de políticas públicas. A manera de ejemplo, se plantearía la necesidad de investigar y reconstruir la fiesta del carnaval en Tlaxcala, desde sus mismos orígenes. Para ello, se diseñaría un proyecto de investigación amplio y profundo con apoyo de académicos y especialistas sobre el tema en Tlaxcala; para su operación se licitarían becas por un monto predeterminado y con ruta crítica fijada. Esto es, se becaría a los interesados en armar el rompecabezas trazado previamente. Y temas y necesidades de investigación profunda más que sobran, por ejemplo la evolución de cada disciplina artística en el estado.

 

Con esto se buscaría llenar los huecos que pueblan la historia oficial, habría un conocimiento y en consecuencia un entendimiento de por qué estamos como estamos y en donde estamos.

 

La Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala (USET) no quedaría al margen. Habría un extenso y profundo programa de iniciación a las artes, así como de creación de talleres para la evolución artística individual o grupal en el sistema escolar.

 

Los museos serían una red total, respetando su rango municipal, estatal o federal, pero todos considerados en las actividades generales.

 

Se trabajaría para que disminuyan, adelgacen, las zonas apartadas y marginadas. Para ello se constituirá un programa artístico para llevar a las comunidades, tal como los antiguos circos errantes, o como la historia y el espíritu titiritero nos han mostrado. Esas caravanas llevarían muestras pictóricas y museísticas, presentaciones de libros, actividades lúdicas de iniciación a las artes, teatro, danza, música… Pueden ser dos o más caravanas recorriendo el estado al mismo tiempo.

 

El Festival Internacional de Títeres se convocaría por curaduría: habría un festival infantil, uno para adolescentes y un tercero para adultos, aunque estás categorías bien pueden reordenarse, aunque lo importante es mostrar que el títere no sólo es infantil. El festival tocaría nuevamente los 60 municipios del estado y se promocionaría para conseguir extensiones fuera de Tlaxcala.

 

En artes visuales se revisaría la infraestructura de salas de exposición y se confeccionaría un calendario anual de exposiciones que lleguen a todo el estado mediante circuitos ya diseñados. Tebac y Tipav tendrían todo el apoyo para continuar activamente su labor didáctica y productiva, incluso ampliándola para abarcar escultura.

 

En teatro se revisaría y adecuaría la infraestructura teatral. Se diseñaría un programa que opere todo el año con presentaciones y talleres en todo el estado. La Muestra Estatal se vincularía a la Muestra Nacional y se establecerían contactos con otros festivales y otras instituciones para recibir teatristas de otras latitudes y enviar a los hacedores locales. Se contemplaría todos los órdenes de la disciplina como dirección, actuación, escenografía, iluminación, dramaturgia, etcétera.

 

El programa de orquestas infantiles y juveniles se revisaría para reforzarse y alimentar la licenciatura propuesta. Se alentaría la creación de ensambles, orquestas de cámara, cameratas, orquestas de cámara para arribar a la conformación de la orquesta sinfónica de Tlaxcala, cuyos instrumentistas serían designados temporalmente y sujetos a examen de oposición con aspirantes. Pero además, se abriría un exhaustivo programa de rescate de la enorme riqueza musical tradicional de Tlaxcala: ceremonial, religiosa, social, étnica… Se alentaría la formación de compositores en todos los géneros musicales.

 

Tlaxcala es rico en manifestaciones dancísticas, pero en un enorme porcentaje los grupos de folclor tienen un mismo corte. Es imperativo rescatar esa amplísima gama de expresiones con sus partituras, sus instrumentos, sus vestuarios y fundamentalmente sus contextos. Las expresiones culturales son más que un ritmo y una interpretación, son una forma de relación entre un grupo cultural definido y sacar las danzas de su contexto es transformarlas en una fotografía para turistas, como sucede actualmente con las danzas de carnaval que todo el año se presentan en el zócalo capitalino, descontextualizadas. La danza clásica, la contemporánea y la étnica necesariamente deben considerarse en esta readecuación de las políticas culturales estatales.

 

La literatura tendría un activo programa de formación y capacitación, con talleres de largo aliento y demandantes de compromiso y dedicación por parte de los asistentes. El programa editorial se vincularía realmente a grandes distribuidoras nacionales. Se alentaría la formación de poetas y escritores en todos los géneros literarios.

 

Para todos los casos, se buscaría concertar activos programas de intercambios de residencias con otras ciudades, otros estados, otros países y otros continentes. El roce internacional necesariamente forzará el crecimiento de los artistas tlaxcaltecas, así sea por ósmosis.

 

Festivales, correlación con festivales independientes, coordinación con espacios privados, retomar y extender los apoyos a las artesanías, fomentar la investigación… temas y puntos por centenas. Pero este es sólo un somero y fugaz paseo por las necesidades y las posibles políticas y líneas de acción, todas son un punto de vista susceptible de modificarse. La idea es picar el costado, provocar reacciones, abrir la caja…

 

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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