Freno de mano

Editorial
 
   
 
 

 

Cuatro años y ocho meses. Casi año y medio menos que todos sus antecesores. Y hoy son ya cuatro años, cinco meses. Pero el gobierno no arranca. Todos sabemos que los seis años usuales de una administración gubernamental son insuficientes para lograr cambios profundos, como los que son necesarios, pero en ese lapso sí es posible enrumbar por el camino correcto.

 

Pero todo se dificulta aún más cuando el valioso tiempo se va sin aprovecharlo al máximo.

 

¡Y pasaron seis meses desde la elección hasta la toma de protesta!

 

Cierto, había un proceso legal abierto, pero no pudieron quedarse sólo a la espera.

 

Hoy corre el cuarto mes de la administración estatal y los procesos se estremecen, algunos tartamudean al encender el motor, otros empiezan a  moverse lentamente y otros más permanecen casi aletargados.

 

En cultura la fotografía permanece casi inamovible.

 

La reducción presupuestal estaba anunciada desde el año pasado. Debieron tomarse las debidas medidas con la debida anticipación. No sucedió así.

 

¿90 por ciento de reducción en el presupuesto federal para cultura? Y todo el gasto en el sector depende casi en su totalidad de la federación. Pero dicen que no se suspenderá programa alguno. ¿Serán simbólicos, entonces?

 

Es en marzo cuando se lleva a cabo el foro para recabar propuestas tendientes a la confección del plan estatal de desarrollo. ¡Hasta el tercer mes de la actual administración se tuvo contacto general con la grey!

 

¿Y sirvió el foro?

 

Habrá que esperar que el ITC difunda las propuestas recabadas, si lo hace. El diseño del evento impidió presenciar más de una mesa. Todas fueron paralelas.

 

Pero lo poco que se pudo percibir deja mucho que desear por parte de la comunidad de trabajadores de la cultura. Toda la vida desairados, ignorados, usados, vilipendiados… y ahora que hay un espacio para dejar salir furias y trazar rutas alternativas, cuando es posible decir a la autoridad por dónde, desde cada punto de vista, se debe transitar, se arroja a la basura la oportunidad. Hubo desde quien pidió chamba, representar a alguien, presidir tal comité, dirigir equis taller o comandar determinada actividad, hasta quienes presentaron como propuesta lo que ya con anterioridad estaban llevando a cabo de manera personal: un taller, un festival, un encuentro… pero de políticas generales, ¡nada!

 

¿Tienen los artistas, con sus presumibles excepciones, una visión global que atañe a todos?

 

¿Por qué cuando se abre una ventana de expresión pública, se usa para cosas tan cerradas?

 

¿Por qué no hubo la intención, pareciera en gran medida, de abordar el espacio común, aquel donde nos encontramos todos, que son las políticas públicas?

 

La administración estatal encuentra difícil encender el motor… pero a la comunidad artística se le hace difícil ver por sí y por todos.

 

Sin recursos económicos, sin gasolina y sin ideas… ¡a dónde va la cultura!

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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