Decide el ITC restañar
heridas con el gremio

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
¿Celebra o conmemora? el ITC 34 años de creación

 

Débil en extremo por la inanición presupuestal, con sus signos vitales en niveles de alarma y una gran presión ante la enorme demanda de servicios y programas, el Instituto Tlaxcalteca de Cultura (ITC) planea no dejar escapar toda su dignidad y con la realización de algunos talleres especializados y el mantenimiento a actividades y programas emblemáticos como el festival de títeres, el festival de coros y el fondeo de propuestas mediante Pacmyc, mantendrá actividad este año.

 

De los 34 millones dispendiados el pasado año, este 2017 la asignación presupuestal al instituto bordea apenas los 7 millones… pero de esa cifra 3 millones la federación etiquetó ya. ”Es una sugerencia”, aclara Juan Antonio González Necoechea, director del ITC, quien sin embargo advierte que la espesura del horizonte no es impedimento “para no hacer las cosas. Se está recortando el gasto corriente de forma drástica en medida de la demanda que tenemos de la comunidad artística, de lo que la gente quiere del instituto, de lo que tenemos qué hacer. De ahí estamos sacando la mayor parte de recursos para poder hacer las cosas”.

 

Lastimado el gremio cultural por la desaseada administración del ITC recién degollada, Necoechea está al tanto de las manifestaciones de descontento hechas públicas por gente de cultura y ofrece puertas abiertas y apoyos generales, “en la medida de las posibilidades”. Habla de acercamientos ya concretos con gente del gremio y recalca su disposición a dialogar con quien lo quiera y se deje. “De hecho vengo de una reunión con algunos de ellos. Todos los días platicamos con los artistas, los creadores. Gente de teatro, gente de pintura, gente de danza. Con todos platicamos. No se le cierra las puertas a nadie y en la medida de las posibilidades, dándole apoyo a todos”.

 

Y busca dejar clara su posición, por eso abre la posibilidad de que se integren al consejo directivo del ITC la fotógrafa Carlo Espíndola y el promotor cultural Rafael Cázares, propuestos para tal rol por un grupo de trabajadores de la cultura. “Desde luego que es una facultad del consejo directivo poder integrar a alguno de ellos en los trabajos del instituto. Esta reunión (con los artistas y sus propuestos) aún no se da y estamos en espera de ello”.

 

- ¿Pero habría la posibilidad de que se integren?

 

Sí, claro. Como cualquier otro artista lo puede hacer.

 

Pero el nuevo instituto, en sus condiciones, tiene sus prioridades: “La atención al público. El mantenimiento, la conservación, la difusión del patrimonio, la atención a los centros culturales, a los museos, sin descuidar el Centro de las Artes, sin descuidar los programas, que arrancan en junio y julio, de especialización que se van a realizar en el Centro de las Artes. Sin descuidar los premios, las becas, el festival del títere, el festival de coros, los programas federales en los que participa el gobierno del estado a través del instituto, como son el fomento a la lectura, el Pacmyc, etcétera. Estamos cubriendo la mayor cantidad posible de solicitudes y de temas que tienen que ver con cultura”.

 

Juan Antonio González se detiene en el teatro, donde “en el pasado entiendo que hubo incluso alguna impugnación de algún veredicto, la cual también hasta donde sé se subsanó, se corrigió. Espero que en esta ocasión no tengamos que corregir nada, sino que se trate de hacer lo mejor posible todo”. Pero busca eludir riesgos, por eso anuncia que sin tener la puerta cerrada a nadie, corroborará la real representación de la red de teatro de Tlaxcala, ente que a nombre del gremio teatral ha organizado las dos más recientes muestras estatales de teatro. “La trasparencia es algo que prometimos al llegar para el otorgamiento de becas, de proyectos, de estímulos. Así se está haciendo”. Revisará el perfil de quien está encargada del teatro Xicohténcatl, como asegura sucede con toda la plantilla del ITC, sujeta a revisión, a evaluación de resultados y de perfiles. “De hecho habrá rotación de personal, para tratar de que en la medida de las posibilidades las personas que estén al frente de los museos, del teatro, de los centros culturales tengan un perfil adecuado para que tener tal tarea”.

 

El área de literatura tiene también sus inconformidades: la desaparición de los talleres especializados, una de las más sentidas. Y para poetas y narradores Necoechea anuncia a partir de junio “cursos de profesionalización, de capacitación y por supuesto en el terreno de la literatura con gente reconocida, con gente que tiene la capacidad de dar estos talleres muy especializados”.

 

Limitado, pero afirma que habrá recurso para ediciones de libros, pero hay una condicionante: serán libros primordialmente de autores tlaxcaltecas “que tengan la bondad de difundir, de preservar y de conservar el patrimonio. Las publicaciones son para eso, para que todo este legado quede impreso. Se les dará prioridad a los autores locales con temas locales”.

 

Las artes plásticas viven hoy en Tlaxcala un espumeante memento, agitación nacida en el hirviente trabajo de espacios como Tebac y Tipav, que juntos arrojan y arrojan miríadas de nuevos grabadores, de nuevos pintores, a las alicaídas calles de Tlaxcala, pero chocan con la muy reducida oferta de espacios para exposición, y pero aún: en tendencia de reducción.

 

Ese problema “ya lo estamos resolviendo. Hace cuatro días (en el momento de la entrevista) presentamos el trabajo de Travis y de Ángeles. Ellos se acercaron al ITC, nos enseñaron su trabajo y con todo gusto nosotros les facilitamos la gestión que en este caso fue con el INAH, les apoyamos en la presentación de su trabajo y así lo estaremos haciendo con los artistas que se acerquen. Lo que los artistas quieren, lo que hemos escuchado y lo que se pudo recabar en el foro de cultura, no sólo es producir, no sólo es tener el reconocimiento y el aplauso de la gente, también los artistas quieren vender y para eso quieren tener estos escaparates de difusión, quieren tener esta posibilidad de exhibir, de mostrar lo que hacen. Y eso no lo estamos planeando, ya lo estamos haciendo. Claro, habrá mucha más difusión conforme avance el año; vamos a estar dando unas noticias que seguramente serán de mucho agrado para los artistas, tendrán más espacios para tener en exhibición su obra y poderla vender”.

 

Año complicado el primero. Año para sentar las bases de trabajo. Año que podría marcar el sepelio del fastuoso Palacio de la Cultura, hasta hace dos años centro neurálgico de la actividad oficial en el sector, hoy aletargado en la semi oscuridad, aun cuando el director afirma que trabajan ahí las orquestas del estado y se imparten 14 talleres

 

“Pero Tlaxcala, la capital, tiene muchísimas opciones culturales: están los talleres del ITC, están los talleres del municipio, están lo de la universidad, etcétera. También en Tlaxcala está la red de museos, la Casa del Artista. Por ese lado no le veo mayor problema de desaparición y mucho menos”.

 

Será una decisión del gobierno del estado el destino que tendrá el Palacio de la Cultura.

 

¿Será una metáfora?...

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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