Globalización y política
acorralan al carnaval

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Carnaval con trajes tejidos

 

La importancia y los significados de las danzas de carnaval en Tlaxcala padecen hoy un acentuado proceso de adelgazamiento. Se diluyen, se minimizan, se olvidan. La causa: el irreversible avance de las comunicaciones planetarias, que esparcen en el mundo culturas más homogéneas y menos regionalistas; la descontextualización originada por determinadas políticas públicas y modelos educativos que eluden las culturas locales y su rostro social. Las danzas de carnaval agonizan en Tlaxcala.

 

José Pilar Castro es un veterano conocedor de las danzas regionales, él mismo maestro y director de una compañía de danza folclórica que renombre ha ganado. Conoce su campo de trabajo, por eso dice lo que dice... Y dice: por décadas al carnaval y sus danzas se le ha asignado un significado de parodia hacia los españoles, de burla a sus costumbres y sus ceremonias. Nada más falso. De cinco años para acá gente profesional ha profundizado en la investigación y descubrimos que el origen auténtico del carnaval está en los mitos prehispánicos de la fertilidad y de la agricultura. “El carnaval antiguamente era para la petición de la fertilidad, la petición del producto agrícola, la petición de la misma lluvia para tener el sustento. Todo esto se ha venido ya destapando y es muy importante”.

 

Su esencia –prosigue- alrededor de la fertilidad y de las cosechas tiene su origen en la época prehispánica, cuando todo se regía por medio de la religión: se danzaba para que lloviera, se danzaba para que hubiera buenas cosechas, se danzaba para que se quitaran todos los malos vientos, los truenos, etcétera. Con el tiempo y la llegada de los españoles se van dando otros cambios, entonces todos estos rituales que se hacían en la época prehispánica, van desapareciendo poco a poco y entonces todo se convierte en algo religioso occidental. Es cuando empiezan a perderse las danzas…

 

… Pero no todas las danzas eran carnavalescas en la época prehispánica. También había danzas para la diversión. Pero las danzas dedicadas a la fertilidad, cien por ciento religiosas, con la llegada de los españoles se van a seguir dando, pero ya como danzas dedicadas a lo divino, a dios, mientras que las danzas como las de carnaval van más dedicadas a lo humano.

 

Las danzas originales tenían lugar en concordancia con el ciclo agrícola y el ciclo agrícola prehispánico tiene que ver con el ciclo agrícola en la actualidad. Empezamos en enero o febrero y terminamos hasta por diciembre, cuando van a levantar su cosecha. Los ciclos agrícolas permanecen, pero las formas de petición han evolucionado, han cambiado. Y es ahí donde se van perdiendo todos estos rituales.

 

Y los rituales se van perdiendo porque la gente joven y las civilizaciones van cambiando, los gustos por ciertas costumbres también se van perdiendo y pocos son los que lo recuperan. Otros los retoman, pero hoy en día la esencia de petición de lluvia no está tan plasmada en los danzantes.

 

Aquellos procesos de investigación cuyos resultados ha colgado un nuevo rostro al carnaval: el de la fertilidad, es necesario bajarlos a los danzantes jóvenes, quienes “lo que hacen hoy en día es simplemente bailar por el gusto y por el placer de hacerlo, lo que también es muy significativo, pero sí es necesario que ellos tomen esa información sobre cuál es el origen del carnaval en Tlaxcala”.

 

- ¿Por qué se ha perdido? ¿Ha fallado la transmisión de generación en generación? ¿Ha faltado un proceso educativo? ¿Los procesos culturales han sido sepultados por la globalización? ¿Políticas públicas inadecuadas? ¿Todo junto? ¿Por qué?

 

Son muchos factores. En primera viene siendo la parte de continuar con estos rituales, ir al cerro, a la Matlalcuéyetl, y pedir la lluvia se ha perdido. Ahora son pocas las personas que lo hacen, cuando antiguamente era todo el pueblo. Va evolucionando todo esto porque los jóvenes después ya no quieren, ya no les parece tan exacto hacer eso… porque es normal que llueva… en febrero: es normal; en agosto llueve: es normal, Lo ven como algo normal porque ya llevan una educación, ya en la escuela aprenden…

 

Los mitos –continúa- que se dan en las comunidades ya no les parecen tan significativos. Es así que se van perdiendo todas esas costumbres locales en cuanto a estas formas de pedir lluvia, de cuidar el campo, de darle la vuelta a la tierra, de cuidar la cosecha…

 

Además, en Tlaxcala ahora la gente no es tan apegada a la agricultura. Ya hay muchos profesionales que prefieren dejar el campo por irse a su nueva profesión. También eso va haciendo que las costumbres se vayan perdiendo.

 

La pérdida de significantes que José Pilar Castro observa tiene uno de sus puntos más visibles en las propias vestimentas y en la música de las danzas de carnaval. En la edición 2017 del desfile de carnaval realizado en la capital tlaxcalteca, si bien participaron más de 200 camadas hubo aquellas que se disfrazaron con botargas igualmente peludas, pringosas y absoluta y totalmente descontextualizadas, acompañadas además con música de películas de Disney. Esa es la tradición de carnaval que algunas agrupaciones mostraron.

 

Pilar Castro ve este fenómeno como resultado de los entornos. “Sí. Volvemos a lo mismo. El contexto se impregna en lo que yo visto, en lo que yo como. Entonces si en las danzas, ya sea de carnaval o danzas religiosas, existen elementos en la indumentaria, son elementos que están en la naturaleza. Entonces esos vienen para mí porque forman parte del ritual que yo voy a hacer al danzar. Hoy en día eso se va perdiendo. Hoy es: vamos a vernos mejor que los otros, la próxima indumentaria del carnaval va a ser diferente, ahora vamos a utilizar estos otros elementos. Se van perdiendo por esas otras dinámicas. La competencia ha impactado entre las camadas… y más entre camadas del mismo barrio, o del mismo pueblo, o del otro municipio… en fin, son muchos factores los que influyen en estos cambios de figuras y de elementos en las indumentarias”.

 

El fenómeno de aculturización que sufre el carnaval tiene un clavo más: su escenificación prácticamente todo el año en la capital del estado, hecho que tienen una vestimenta totalmente turística, es ofrecer esta tradición al visitante, pero tal sustracción de su entorno está lastimando profundamente las raíces culturales que la sustentan, que la nutren y le dan vida. “Realmente afecta al pueblo. Muchos dicen: es que el carnaval lo tenemos todo el año y pues ya no lo esperamos con tantas ganas como antes, porque lo vemos cada quince días”.

 

Antes –explica José Pilar Castro- se esperaba el carnaval y ahora viene incluso descontextualizado porque no lo vemos en la comunidad. “Eso para el turismo es sensacional, es… bueno… atrae más turistas al estado, pero para la parte de nosotros como pobladores en nuestra región, ver el carnaval cada quince días como que… pues ya párenle tantito. Hay que esperarlo como debe ser, así como esperamos el día de muertos, a nuestras almas, a nuestros fieles difuntos, con mucho respeto y mucha alegría y que nos vamos preparando días antes para ello, también así se espera el carnaval. Es esperarlo a que llegue su momento porque es su momento. No podemos sacarlo de su tiempo y de su espacio, porque esa es su razón de ser. El carnaval me han dicho que ya no se disfruta cuando llega, porque se ve cada ocho días. Son diferentes puntos de vista”.

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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