Se busca... cultura

Editorial
 
   
 
 

 

Largamente esperado por contener las políticas y líneas de acción que la presente administración estatal habrá de seguir durante su gestión, el Plan Estatal de Desarrollo hubo de esperar casi seis meses de iniciado el gobierno para salir a la luz pública. Y si se piensa que la elección fue en junio de 2016, transcurrió un año desde que Marco Antonio Mena ganara la gubernatura para presentarse públicamente el programa de gobierno.

 

Cinco ejes rectores componen el documento:

 

1. Empleo, Desarrollo Económico y Prosperidad para las Familias.

 

2. Educación Pertinente, Salud de Calidad y Sociedad Incluyente.

 

3. Integración Regional Ordenada y Sustentable.

 

4. Gobernanza, Seguridad y Protección para Vivir en Paz.

 

5. Gobierno Honesto, Eficiente y Transparente.

 

Y en las 220 hojas que integran el instrumento, cultura ocupa apenas poco más de una página. A saber: 373 palabras, o 12 párrafos, o 51 líneas. Prácticamente inexistente en el plan delineador un sector que tanto orgullo nos provoca.

 

Pero, a todo esto ¿qué es la cultura?

 

Pues se trata de la manera en que nos relacionamos entre nosotros y con nuestro entorno. Es, dicho de otra manera, el mundo que nos creamos y en el que vivimos. Nada más eso es la cultura.

 

Y si queremos mejorar nuestro estatus, nuestras relaciones de convivencia, nuestro presente y nuestro futuro, para eso debemos reforzar o modificar ciertos patrones culturales. Sólo eso es la cultura.

 

Y si queremos transformar nuestro lugar como sociedad en el mundo, si buscamos evolucionar hacia una colectividad más compleja, fuerte y justa, si deseamos corregir los graves errores y omisiones sociales que hemos asestado a las diferentes generaciones, si trabajamos en todo eso, necesitamos conmutar el rumbo actual de nuestras acciones. Nada más que eso.

 

Pues todo eso no está previsto en el Plan Estatal de Desarrollo.

 

Sí, puede decirse que el tema está delineado y esparcido en cada tema. Que la cultura es un entramado de diversas esferas de acción y por tanto su desarrollo es trasversal. Y eso es cierto. Pero su estudio y sus alternativas de solución indefectiblemente deben abordarse como un todo homogéneo, como un solo cuerpo cuyas manos se hunden en muchos otros campos.

 

La línea ahora es la promoción turística de los valores culturales, buscarles mercado. Pero si se descuida el producto pronto no habrá qué vender.

 

La cultura, en los hechos, no tiene cabida en el Plan Estatal de Desarrollo. ¿Explica eso la suspensión de la Escuela Latinoamericana de Títeres Mireya Cueto? ¿Se aclara así la postergación de apoyos para, por ejemplo, el festival Tlaxcala Cuna del Teatro?

 

¿Tendremos políticas oficialistas que de la mano lleven a la cultura hacia un lejano y atrasado punto en el tiempo?

 

 

Y después de todo, ¿qué culpa tiene la cultura?

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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