Suspenden a la escuela
de títeres Mireya Cueto

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Escena de El Sótano, del grupo Kokonetes

 

La Escuela Latinoamericana del Arte de los Títeres Mireya Cueto (ELAT) prácticamente desaparece. Un proyecto que tanto trabajo y esfuerzo ha conjuntado llega su fin, deplora un acongojado Alberto Palmero Soto, su único director de principio a fin.

 

Y no son los responsos oficiales, puesto que la posición institucional es que por falta de presupuesto en 2017 la escuela no tendrá ninguna actividad, habría que esperar 2018 para conocer si habrá algún tipo de recurso que pueda inyectarse a la moribunda escuela, informa un alicaído Palmero.

 

Lástima –añade- que se pierda este trabajo que día con día se afianzaba más y más. Teníamos ya hasta miradas internacionales de titiriteros famosos que querían venir a impartir talleres en la escuela, pero también a asistir como alumnos y hacer esto de verdad un centro de las artes de los títeres.

 

Y se suspende –lamenta Palmero- algo que ha costado tanto trabajo hacer, algo que recibió tanto entusiasmo, donde trajimos profesores de primera a impartir talleres, que la estamos dando a conocer a nivel nacional e internacional, que ya se había abierto un camino… eso no es fácil, para que ahora desaparezca. Formar una escuela no es fácil, lleva mucho trabajo. Lleva sus éxitos, sus ansiedades, sus depresiones y sus fracasos, porque son muchas miradas sobre el arte en estos momentos y cada uno quiere expresarse en una forma distinta.

 

Palmero hace un corte de caja justo en este aparente final: nacida en marzo de 2012, la Escuela Latinoamericana del Arte de los Títeres Mireya Cueto gozó del concurso de casi 60 profesores de talla internacional y acogió más de 300 alumnos… “y de pronto que esto desaparezca… ¡Qué lástima! Es lo que nos duele a todos… y todos estamos asombrados. ¿Cómo va a pasar esto después que se sembró tanto?”.

 

La ELAT nació con el apadrinamiento del mismísimo Jacques Trudeau, secretario general de la Unión Internacional de la Marioneta (Unima), presente en Huamantla durante el acto inaugural. Desde ese mismo momento se encomendó a su consejo académico, conformado por Patricia Ostos, Raquel Bárcena (fundadora también del Munati), Carlos Converso y Alberto Palmero como coordinador de la escuela, el diseño de un plan académico y curricular encaminado a la creación de una licenciatura, que en su momento debería someterse el escrutinio y aprobación de la SEP y de en ese momento Conaculta.

 

Pero de ahí vino el declive: del inicial lugar asignado a un costado del Museo Nacional del Títere (Munati), en la cuna de los Rosete Aranda, la escuela fue desterrada a un pequeño salón prestado, sin las condiciones mínimas, en el centro cultural de Chiautempan, arrinconado por esa misma administración oficial en el sexenio de Mariano González Zarur que le dio vida.

 

Cubano de nacimiento y tlaxcalteca por decisión, hoy Palmero apila datos que sostengan su posición: Argentina tiene una escuela internacional de títeres que logró con mucho trabajo. Cuba tiene una escuela internacional de títeres que logró con mucho trabajo. No son escuelas que se formen de la noche a la mañana. Los titiriteros necesitan una preparación… “Está bueno ya. Sigan trayendo carpas si piensan que esos son los titiriteros. Esos son titiriteros populares y se llaman aficionados. Hay que profesionalizar. La misma Tlaxcala. Tlaxcala es uno de los estados cuyos titiriteros son los menos preparados… y son los que más de jactan que son los mejores”.

 

- ¿Por qué sucede eso? Hay 30 años de festival, ha habido recursos y programas ¿Por qué son los menos preparados?

 

- Porque creo que ellos… Viene y se presenta una obra en el festival, ellos la ven y quieren ser titiriteros… y copian exactamente la obra. Yo he visto obras buenísimas aquí que han tenido tremendo éxito y a los 15 días está en la puesta en escena de los titiriteros tlaxcaltecas.

 

- ¿Y el propio impacto de la escuela?

 

- Pero no. Los titiriteros de Tlaxcala son los que menos van a la escuela.

 

- ¿Por qué?

 

- No sé. A lo mejor es que saben mucho. A lo mejor es que están muy preparados.

 

“Yo necesito escuela. Yo tengo que superarme. Yo voy al año a cinco o diez talleres y me meto en diplomados para poder prepararme constantemente, o si no me quedo atrás. Esto avanza, igual que la medicina. Todo tiene que estar actualizado. El artista tiene que estar constantemente estudiando, tiene que estar preparado”.

 

Y pone un ejemplo para fortalecer su aserto: hay un titiritero tlaxcalteca (cuya identidad se reservó) que hizo un espectáculo con todo lo que vio de danzón de uno que vino de Cuba, uno que vino de Francia… Mezcló todo y lo presentó aquí en el teatro Xicohténcatl hace unos días. Entro yo y escucho a una señora que dice: ¡ay, la semana pasada se presentó un muchacho que parece que sacaron de una botella de lo arrugado que estaba!

 

No –recalca-. Aquí puede haber miles de festivales y qué. O si no los veo. O si llego a un taller miro, y como ya lo vi todo me fui. ¡No saben nada! ¡No saben ni donde están parados!

 

Pero hay también en Tlaxcala compañías de títeres preocupados por mejorar su trabajo. Afirma que Kokonetes está preocupado por su superación “en estos momentos impresionante”. Blanca Lander se está preparando para superar sus espectáculos. Titirisol, también. “Adriana (Ivonne Delgado), su espectáculo va mejorando cada día más y está preocupada por su constante superación… Y los otros no”.


Los títeres –recalca- son arte, no son escuela. “No son una escuelita”.

 

Los títeres –explica- dentro de las miles de ramas que tienen, tiene algo que se llama educación, derechos humanos, títeres para la salud. Pero los títeres son un hecho artístico. Es arte. “Cuando me subo al escenario tengo que dar arte. Si me pongo a dar clases me mandan a la chingada. Todo mundo se levanta y se va, porque eso lo hace la escuela mejor. Hay que quitar esa imagen de que los títeres son para educación. No, los títeres no son para educación. Se supone que si haces arte, te estás educando y te estás preparando, pero no son para la educación”.

 

Recuerdo que una vez –revela- de un estado nos pidieron titiriteros de Tlaxcala. Cuando los enviamos al otro día nos dijeron: no queremos más titiriteros de Tlaxcala.

 

- ¿Qué estado fue ese?

 

- No te voy a decir. Y a mí me eliminaron también.

 

Lo más malo –recrimina Palmero- es que tú te creas que te las sabes todas. No te las sabes. Todos los días hay que aprender. Todos los días sale un chiquillo nuevo con 20 ideas.

 

El de los títeres es un teatro que se escribe poco, pero la dirección escénica, la actuación, la dramaturgia es la base de todo. No es construir muñecos nada más. Te subes al escenario solo con un muñeco, por eso no tiene ningún impacto. “¿Qué pasa con los titiriteros de Tlaxcala en los festivales? Que son del montón. Cubren para municipios, cubren para allá, pero al escenario no suben con los internacionales. Son muy pocos los que logran subir. Ellos piensan que lo que están viendo tienen que imitarlo. Vi una vez una obra buenísima y a los 15 días vi una versión asquerosa, malísima”.

 

No se trata de copiar –dice-. Es ver y procesar. Ver que estoy aprendiendo lo aprendido.

 

Más ampliamente, no hay público en los museos porque la base que es la escuela no los lleva a los museos. Y cuando el gobierno debe preocuparse por eso: tengo tantos museos y la educación pública se tiene que ir a los museos todos los días. Ese es el turismo escolar que tiene que existir.

 

Alberto Palmero hace un llamado: No podemos perder la escuela, aunque venga otro director. Inclusive no la quiero dirigir ya, tiene que venir otro más. Que venga una pedagoga teatral, no una pedagoga escolar. Aquí en el estado no hay un titiritero preparado teatralmente. Todos tienen tallercitos, eso no complementa un oficio, lo complementa escuela, disciplina… y eso es lo que tenemos que lograr.

 

ACTIVIDADES EN CARTERA SUSPENDIDAS

 

El cierre así sea temporal de la Escuela Latinoamericana del Arte de los Títeres Mireya Cueto provocará, informa Palmero, la desatención de la invitación para asistir a la reunión de escuelas de títeres del mundo que tendrá lugar en Alemania. Además, “la escuela más importante de Alemania dijo: te mando alumnos y yo recibo a los tuyos. Y te pago mis alumnos y tus alumnos. También estábamos invitados a la escuela más importante: Charleville-Mezières. Trajimos a la alcaldesa de Charleville-Mezières y le enseñamos la escuela, le enseñamos todo. Y dijo: yo llevo alumnos para allá”.

 

A decir del aún director de la ELAT, la legación de Unima en Estados Unidos tendría intención de formalizar un intercambio con la ELAT. “Hasta quería donar aparatos y todo para la escuela, para que la escuela tuviese su auditorio pero con todo. Ellos piensan que la escuela es algo impresionante, pero no saben que hasta estamos en un lugar prestado”.

 

Gris la mirada, Alberto Palmero alcanza a musitar: Todo eso se pierde… Y empezar de nuevo. Mientras, en Tlaxcala no hay un grupo que pueda pararse en un festival internacional.

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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