Se defienden indígenas con uñas
y dientes de la globalización

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Indígenas de Sonora en ritual de cuaresma

 

Con la sombra del mundo globalizado suspendido y agigantado sobre las expresiones aún vivas, vigorosas y vigentes del universo complejo y riquísimo del pensamiento americano y sobre todo amerindio; con la cauda de grandes aportes de los pueblos de américa al pensamiento occidental, tuvo lugar en Tlaxcala el Octavo Coloquio Internacional sobre Patrimonio Inmaterial: Usos Sustentables del Patrimonio.

 

Con un subrayado sentido de urgencia ante ciertas estrategias de supervivencia. De sensación de pérdida de la memoria cuando la conexión intergeneracional se diluye lentamente, expertos de siete países (Guatemala, Colombia, Brasil, Argentina, Canadá, España y México) expusieron sus experiencias, sus interpretaciones y sus estudios, casi todos vinieron desde el territorio, desde el ámbito de los portadores; pocas desde el escritorio, desde la reflexión pura, todo visto desde el patrimonio cultural inmaterial.

 

Tres días de conferencias e intercambio de información fueron suficientes para trazar un panorama, bastante denso y sombrío en general, sobre el estado de los rasgos sociales, conceptuales, religiosos y culturales definitorios en los pueblos indígenas de Iberoamérica… y lanzar un vigoroso llamado para separar el binomio cultura-turismo…

 

… y concluyeron que…:

 

1.- La relación de los pueblos indígenas y en general de los portadores del patrimonio con el mundo globalizado, es una relación asimétrica, desigual.

 

2.- El mundo es más desigual que hace 35 años, por tanto pretender competir en igualdad de circunstancias es una utopía, por lo que se requiere de una mayor creatividad para generar espacios y mecanismos de diálogo que abran circuitos económicos alternos para el fortalecimiento del patrimonio. También hacer énfasis en la importancia del trabajo con la gente joven, no sólo con la gente mayor, para la conservación de los conocimientos.

 

3.- Un llamado a las instituciones públicas para recuperar e integrar la figura del extensionismo, para el acompañamiento de los campesinos en la gestión y en el manejo proyectos productivos.

 

4.- Desde la perspectiva del patrimonio, es necesario pugnar para que los proyectos de desarrollo consideren integralmente factores culturales para el manejo sustentable de los recursos naturales.

 

El gobierno del estado y el gobierno municipal de Tlaxcala, pero fundamentalmente la dirección de Patrimonio Mundial del INAH, unieron esfuerzos para concretar los últimos días de julio este coloquio cuyo eje motor fue concebir el patrimonio cultural como una herramienta esencial del desarrollo de una sociedad, por ello es preciso aceptar que el patrimonio cultural no es un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la calidad de vida de las comunidades que se identifican con ella.

 

Francisco López Morales, director del Patrimonio Mundial del INAH, resaltó que la Unesco, en el ámbito de la convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, trabaja desde la perspectiva de que el patrimonio es impulsor y garante del desarrollo sustentable, en la medida de que contribuye a la seguridad alimentaria, auxilia en el mantenimiento de una buena salud, aporta un modelo de educación de valores y competencias para la vida, de soporte e igualdad de género, apoya los medios de subsistencia, respeta la sostenibilidad ambiental, influye en la solución de conflictos y refuerza la cohesión social.

 

La riqueza y diversidad cultural de la humanidad reflejan la infinidad de estrategias que distintos grupos humanos desarrollan con relación a su medio ambiente, en función de su proceso de aprendizaje y en el propio contacto social.

 

El amplio espectro de pasados y presentes modelos de sociedad –subrayó- no deja dudas acerca de la capacidad humana de adaptarse y de innovar.

 

Aunque tal pluralidad sea reconocida, hay mucho que hacer todavía para que su capacidad de contribución sea incorporada a las soluciones que se utilizan para combatir los grandes problemas que se enfrentan en la actualidad, en especial los problemas ambientales y de desigualdad que están en el centro de la agenda 20-30.

 

“Esta reunión abrió un espacio de discusión, por primera vez en américa Latina, sobre la necesidad de resaltar el papel del patrimonio cultural inmaterial como garante del desarrollo sustentable, tomando como referencia principal los objetivos del desarrollo sustentable establecidos en la agenda 20-30”.

 

En la conferencia magistral, Jorge Larson Guerra, miembro de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), hizo un reconocimiento a Efraín Hernández Xolocotzi, un tlaxcalteca que sin llamarlo patrimonio cultural inmaterial, realizó una importante aportación al estudio y comprensión de los saberes y conocimientos campesinos.

 

Destacó como México ha suscrito diversos convenios y acuerdos internacionales para la protección de la biodiversidad, cuestionando que en mucho del concepto sustentabilidad se reduce en muchas ocasiones a una serie de criterios que dejan fuera una parte importante del contexto cultural en el que éste se gesta, de tal suerte que hace un llamado a evitar que la integralidad del patrimonio cultural se desdibuje.

 

El coloquio se desarrolló a través de tres ejes temáticos: el patrimonio inmaterial y la gestión sustentable de la biodiversidad, el desarrollo social inclusivo basado en el patrimonio inmaterial y el patrimonio inmaterial como activo y catalizador del desarrollo económico.

 

EL PATRIMONIO INMATERIAL Y LA GESTIÓN SUSTENTABLE DE LA BIODIVERSIDAD

 

En regiones como México y Centroamérica, donde se concentran varias regiones con diversidad biológica, se despliega una rica diversidad cultural lingüística. La diversidad biológica se mide por el número de especies endémicas que habitan en un territorio determinado, mientras que la diversidad cultural se mide a través del número de lenguas vivas que interpretan, nombran, clasifican y significan los recursos presentes en esos territorios.

 

Este hecho ha determinado el desarrollo de diferentes formas de relación entre los grupos humanos y la naturaleza, y a los conocimientos y estrategias que se constituyen en patrimonios culturales inmateriales, mismos que han permitido el aprovechamiento sustentable de los recursos y territorios.

 

Las ponencias en esta mesa destacaron la importancia de los conocimientos y saberes tradicionales de las comunidades indígenas y campesinas, para la construcción de modelos de desarrollo que permitan el planteamiento de soluciones ante problemas contemporáneos como los ambientales y socioeconómicos.

 

Por lo tanto, los saberes tradicionales representan estrategias de sobrevivencia efectivas que, junto con la asistencia de la academia, pueden desarrollar iniciativas co-participativas con las comunidades y pueblos, para fortalecer la conservación y el mejoramiento de semillas y variedades nativas, generando impactos favorables en la sustentabilidad de los recursos.

 

En el caso de las comunidades indígenas, la gestión de los recursos naturales se encuentra estrechamente ligada a sistemas de organización social y prácticas religiosas, conjunción que permite la sustentabilidad y distribución negociada de éstos, además de la existencia de un complejo virtual que significa y sacraliza los elementos elevando su valoración y cuidado.

 

Este complejo de saberes, creencias y prácticas tiene como trasfondo un manejo sustentable de los recursos. Ejemplo claro de ello es el sistema rarámuri, un policultivo de cosecha múltiple basado en el manejo sustentable dado por los saberes tradicionales que permiten la complementariedad y sinergismo de diferentes especies de plantas para asegurar la alimentación a lo largo del año en situaciones climáticas y suelos diversos.

 

EL DESARROLLO SOCIAL INCLUSIVO BASADO EN EL PATRIMONIO INMATERIAL

 

En esta mesa las conferencias estuvieron orientadas a la participación de los portadores y las comunidades en la toma de decisiones con respecto a los proyectos, documentación y gestión del patrimonio cultural inmaterial.

 

En el caso de Andalucía, España, el atlas del patrimonio cultural andaluz es una herramienta de documentación para el desarrollo del proyecto de salvaguardia como una visión integral donde se registra lo más representativo bajo los criterios de territorialidad, participativo y abierto. En este proceso se da la inclusión de los actores involucrados, propiciando la resignificación y la revalorización del patrimonio cultural inmaterial.

 

Se resaltó la necesidad de visualizar el patrimonio cultural desde una visión integral, donde es el proceso social y no el objeto lo que se debe salvaguardar.

 

La preservación del patrimonio se encuentra determinada a partir del uso y continuidad que las comunidades mismas otorguen a sus manifestaciones.

 

En el caso de Colombia, los sistemas normativos tradicionales basados en la compensación y el diálogo, permiten la solución de conflictos para la paz social.

 

Aquí, en el caso específico de los wayuus se presentó un ejemplo claro de curadurismo jurídico que permite la vigencia y la conservación del patrimonio cultural inmaterial, resaltando las virtudes de cohesión y convivencia pacífica.

 

En casos específicos como los pueblos del norte de Argentina, el patrimonio cultural inmaterial se ha constituido como una estrategia para entrar al terreno de la acción política y resistencia cultural, que permita llevar a otros caminos la reivindicación y el reconocimiento de los derechos culturales y territoriales de minorías históricamente segregadas e invisibilizadas.

 

En la gestión del patrimonio cultural inmaterial las instituciones juegan un papel de acompañamiento con las comunidades portadoras, facilitando los procesos y generando una oportunidad para la sustentabilidad y la representatividad del mismo.

 

La política pública en Brasil se ha caracterizado por tener una perspectiva integral del patrimonio, con una larga experiencia en el registro a través de cuatro libros: el de los saberes, el de las celebraciones, el delas formas de expresión y el de los lugares y se comentaron experiencias que han limitado el desarrollo del patrimonio cultural ante el triunfo de los agro negocios y la agro tecnología por sobre los conocimientos campesinos.

 

El empoderamiento de los actores y comunidades portadoras para la toma de decisiones en la construcción de políticas y programas culturales es un mecanismo que puede garantizar la sustentabilidad del patrimonio cultural inmaterial.

 

En ese marco, los museos pueden ser ese espacio para visibilizar, transmitir los conocimientos y valorar el patrimonio cultural inmaterial, así como un medio de legitimización del mismo.

 

EL PATRIMONIO INMATERIAL COMO ACTIVO Y CATALIZADOR DEL DESARROLLO ECONÓMICO

 

El caso quebequense es un ejemplo claro de cómo los organismos de la sociedad civil juegan un papel crucial en la gestión y protección del patrimonio cultural inmaterial, a pesar de que Canadá no es un estado formante de la convención.

 

El consejo, como organización central de otras organizaciones, aporta una solución metodológica para llenar un vacío detectado en la carencia de protocolos y metodologías de medición para los impactos que los reconocimientos patrimoniales han tenido.

 

La declaratoria de la cerámica de talavera de la reina y Puente del Arzobispo, como bien de interés patrimonial en España, es un claro ejemplo de cómo el oficio de la alfarería está íntimamente ligado a la vida de la comunidad. No sólo implica la producción, sino fundamentalmente el conjunto de técnicas y saberes tradicionales de los alfareros, que son mayormente importantes que la pieza misma.

 

De igual manera, es de mencionar que para las comunidades portadoras, a pesar de las crisis económicas la alfarería se ha mantenido y representado como una alternativa de empleo para impulsar las economías locales. Es un ejemplo claro de cómo el patrimonio cultural inmaterial es un catalizador de desarrollo.

 

Se hace un llamado a que el aspecto económico inherente a cualquier recurso cultural, sea tratado desde una visión integral de sustentabilidad desde las comunidades portadoras, a partir de un manejo responsable que permita un equilibrio y distribución de los recursos que garanticen la preservación del mismo, las técnicas, los conocimientos, saberes y territorios que permiten su reproducción.

 

CONCLUSIONES GENERALES

 

La riqueza lingüística presente en los territorios se encuentra estrechamente relacionada con el conocimiento, uso, aprovechamiento y denominación de los recursos propios.

 

El desplazamiento lingüístico conlleva a la pérdida de las denominaciones de las plantas, animales y otros seres vivos. A su vez, la extinción de la flora y fauna endémicas de un territorio en específico, trae como consecuencia la pérdida de conceptos y significaciones desde la lengua. Es decir, no se puede nombrar lo que no existe o lo que no se practica y a la inversa.

 

La preservación y transmisión de los conocimientos tradicionales a través de las generaciones, como en el manejo de la milpa rarámuri, se constituyen en estrategias efectivas para la autosuficiencia alimentaria, basadas en una producción sustentable y armónica con el entorno.

 

El sistema milpa es un mecanismo efectivo que asegura la autonomía alimentaria de las comunidades indígenas y campesinas, lo cual puede aplicarse en otras regiones para así disminuir la dependencia de la agricultura intensiva que lesiona la biodiversidad. De igual manera, las diferentes técnicas tradicionales de conservación de alimentos son ejemplos vivos de un uso sustentable del patrimonio cultural inmaterial.

 

En el caso de las comunidades indígenas, la gestión de los recursos naturales se encuentra estrechamente ligada al sistema de organización social y prácticas rituales, una conjunción que permite la sustentabilidad y la distribución negociada de éstos, además de la existencia de un complejo ritual que significa y sacraliza elementos, elevando su valorización y su cuidado.

 

El patrimonio cultural inmaterial es construido, sostenido y reinventado por grupos sociales que a su vez actualizan y crean condiciones generales, materiales y simbólicas.

 

En lo cotidiano, sólo tiene sentido el patrimonio cuando forma parte de un todo interconectado social, cultural, económico y político. La posibilidad de mantener esas condiciones para proyectarse al futuro, es nodal cuando se piensa en términos de sustentabilidad.

 

El Octavo Coloquio Internacional sobre Patrimonio Inmaterial: Usos Sustentables del Patrimonio si bien esparció una agradable aroma entre los asistentes, también abrió al apetito de más información, más comprensión. Quedó un posibilidad flotando: que en dos años, el 2019, el coloquio repita en Tlaxcala a propósito de los 500 años de la llegada española conquistadora. Veremos.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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