Sangre y esencia

Editorial
 
   
 
 

 

¡Está vivo!

 

¡Es real y está aquí!

 

¡Finalmente se pudo comprobar que tiene pulsaciones!

 

Los días recientes se derrumbó, entre muchas cosas más, el mito aquel que identifica al gremio artístico como un ente sin alma, sin espíritu, sin sangre en las venas.

 

Fue necesaria, sí, la presencia de sucesos extraordinarios para sacudir a los artistas tlaxcaltecas, o cuando menos a varios de ellos.

 

El primer suceso fue la violación y asesinato en Puebla de la joven estudiante universitaria Mara Castilla. El seguimiento en medios y en redes sociales desembocó en un inusitado interés. Muchos sentían la ausencia como propia, como de alguien cercano… porque justamente está la conciencia de que eso puede pasar.

 

Y su muerte despertó la congoja, el enfado y la furia. Un totalmente justificado sentir popular. Y fundamentalmente mujeres artistas convocaron a sacar a la calle sus temores, sus iras, sus desolaciones. Encabezaron artistas la protesta social y pública.

 

Pero es necesario preguntarnos por qué ahora y no antes brotó el enojo. Por qué no emergió cuando en el estado secuestraron a Graciela, en Tetla; Susana, en Contla; Erika, en Ixtacuixtla; Elvia, en Tetla; Patricia, en Tepeyanco; Jazmín, en Apizaco; Silvia, en Papalotla; Petra, en Nanacamilpa; Brenda, en San Pablo del Monte; Ayari Maritza y Nancy Fabiola, ambas en Calpulalpan; Ana Gaby, en Tlaxcala… y muchas mujeres más, algunas casi niñas.

 

Pero ese listado de infamia no fue suficiente para mover a las mujeres tlaxcaltecas. ¿Por qué? ¿El asesinato de Mara fue la gota que derramó el vaso? De ser así, habría que revisar nuestra capacidad de soportar dolor.

 

El turismo es uno de los puntos centrales del actual gobernó del estado. Se busca atraer visitantes y con ellos una inyección de recursos. Para ello se promociona al estado, incluso subyugan la cultura al turismo. ¡Vengan, vengan a este paraíso!

 

Pues el estado tienen una etiqueta, real o falsa, pero existe, que nos marca en el mundo: ¡Es Tlaxcala el centro de la trata! Aquí secuestran a las mujeres, a las niñas, y las prostituyen. Eso se grita en el resto del país y se dice fuera de nuestras fronteras: ¿Atrae eso al turismo?

 

Pero antes que nada, sobre todo, el gobierno, todos los gobiernos en todos los niveles, están más que obligados a responder ante la ciudadanía. Las mujeres y las niñas, las nuestras, están en grave riesgo: ¡Gobierno: tienes la palabra!

 

¿Hasta qué punto podemos doblarnos sin rompernos?

 

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Los dos terremotos, pero fundamentalmente el segundo, derrumbó edificios, programas, familias, vidas… pero ese movimiento desató también una hirviente solidaridad, un diligente despliegue de actitud en facebook. Se percibía el afán por ayudar; fue evidente la voluntad de colaboración; todos veían por todos.

 

Los artistas en redes hicieron circular la información: dónde se requería equipo, dónde comida, dónde refugios. Circularon supuestos llamados de auxilio vía celular desde debajo de los escombros, hicieron eco de la granada denuncia contra el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, por su “robo” de víveres acopiados por particulares, combatieron el centralismo al hacer llamados para enviar las donaciones a Puebla, a Morelos, a Oaxaca o a Chiapas.

 

Fustigaron decidida y diligentemente artistas los intentos de manipulación mediática que los políticos y los medios hicieran de la tragedia… pero sobre todo remarcaron ese extraño, casi desconocido pero altamente deseable espíritu de comunidad que emergió de los escombros.

 

Y los artistas en Tlaxcala se movieron: pidieron y se sumaron a la colaboración, convocaron a los centros de donación, abrieron los propios, organizaron funciones para recabar donaciones, asistieron con su arte a lugares siniestrados… adquirieron una estatura humana.

 

Seres de memoria corta, no sería extraño que apenas la selección de futbol gané algo que nos dirán es importante, para que los sismos y los afectados pasen al archivo muerto de nuestra mente… pero la simiente aún está aquí, palpitante, vigente.

 

Ustedes, pintores, escritores, teatreros, danzarines, músicos, fotógrafos, investigadores, académicos, periodistas, aficionados, amantes, curiosos… todos brillan aún con el halo de la brillante conciencia social desplegada.

 

¿Dejarán que se extinga?

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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