Pinochet y el desnudo vivencial

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Cansados pero no rendidos

 

Hilda Serrano se desnuda completamente sobre el escenario.

 

Se muestra íntegra y se solaza con ello. Se expande y se angosta ante el público. Muestra sus llagas y sus cositas.

 

Hilda Serrano enhebra una y otra vez su vida. Es eso “La culpa es de Augusto (Pinochet”, drama personal, muy de Hilda, que es una dramatización de vida, de su vida y de nadie más.

 

El montaje escénico revive sus 19 imberbes años y su encuentro con el amor, pero no cualquier amor. Un amor de película, con un peligroso y subversivo chileno exiliado en México. Se conocen, se miden, se atraen, se juntan y tienen un hijo… pero ese peligroso exiliado chileno no abandona sus inclinaciones: se afilia al Partido de los Pobres, un proscrito y subterráneo núcleo de rebeldía armada en México en los 70… y Víctor regresa a Chile… Hilda se queda en México con su hijo.

 

Y llega el trabajo, más hijos, el regreso a la paradisiaca Tlaxcala, la abuela, los cielos azules, el maíz y los fríos de invierno… el cáncer.

 

Nueva etapa de vida cruda, angustiante, paralizante.

 

Hoy Hilda lo narra en un biodrama construido especialmente para ella por uno de los dramaturgos jóvenes de México más activos: Enrique Olmos.

 

Y la banda sonora se deshace en nostalgias: Mercedes Sosa, Víctor Jara, Nacha Guevara y la imprescindible Violeta Parra.

 

“La culpa es de Augusto (Pinochet” cada viernes de este octubre será la posibilidad del renacimiento para Hilda Serrano, una actriz directora sin temor a decir públicamente “esta soy yo”.

 

Cada función el foro del espacio escénico Espejo Ilusión desborda pasión. Hilda Serrano se entrega, se abre y nosotros entramos…

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

Regresar al inicio de esta página


Diseño y desarrollo: Iomedia