Exitoso encuentro de
teatro independiente

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Escena del montaje Quetzalclown

 

El teatro en Tlaxcala trabaja para despegar. El Segundo Encuentro Nacional de Teatro Independiente fue una muestra de ello. Sus frecuentes desencuentros, sus rencillas abiertas o soterradas, su falta de solidaridad en muchos casos no han sido suficientes para minar el empuje de quienes neciamente construyen y construyen, de quienes apuntalan el quehacer teatral en Tlaxcala.

 

El Foro Escénico Espejo Ilusión, como parte de sus responsabilidades al ostentar la beca de coinversión del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, se echó a cuestas la tarea de organizar el festival que ahondara en el cabaret y en el clown, en la farsa, la crítica social y en el divertimento. Y el resultado general fue afortunado.

 

Cinco días de teatro en los que el público fue de menos a más. De los muy contados espectadores que asistieron a las primeras funciones, a las presentaciones a teatro lleno con que cerró el festival.

 

De Guerrero llegó La Gruta, de Veracruz Regordet Cabaret, tres grupos de Puebla: Utopía Cuerpo Espacio, Rodara y Trixy Ann, Demediado Teatro de Hidalgo y desde la ciudad de México vino Variedad Onírica. Siete grupos foráneos en total.

 

Por Tlaxcala participaron Payasos de Etiqueta, Compañía Teatral Porque, Teatrubu, el taller paraescolar del Cobat 01 y el anfitrión Espejo Ilusión.

 

Lucha de titanes

 

Desde Guerrero el grupo La Gruta trajo su “Quetzalclown”, un divertido ejercicio escénico que revive la leyenda prehispánica del Tezcatlipoca enfrentando a Quetzalcóatl.

 

Narra la mitología que Quetzalcóatl era un dios benigno, blanco y barbado (¿de dónde habrán sacado el modelito?) que veía por su pueblo. Enfrente estaba Tezcatlipoca, el dios que buscaba el dominio, quien hizo beber pulque a Quetzalcóatl sin él saberlo. El dios bueno, perturbado, hizo tonterías y tuvo que salir exiliado de su pueblo y…

 

… y La Gruta revivió este pasaje pero con técnicas de payaso, con un respetuoso desparpajo, dirían al final. Un interesante abrevar de las fuentes mitológicas fundacionales de esta cultura.

 

Cuatzimiro sufre

 

El jalapense Regordet Cabaret trajo en los bolsillos una historia de soledades, de madres que se desligan de los hijos, de padres con otra sexualidad que se alejan por miedo, de niños que se abren a la vida amortajados.

 

Un montaje que visiblemente parte del Jorobado de Notre Dame, la obra toma su propio camino y relata la historia de la vida, o una parte de ella, de un niño deforma que vive acompañado sólo por una computadora humanizada.

 

Cuatzi se debate entre sus ganas de vivir y la ahogante presión que le rodea, todo semi escondido bajo un manto de juego, de burla. Finalmente es cabaret.

 

Horror… de cabaret

 

Atrajo mucho público. El Foro Escénico Espacio Ilusión lució lleno a su máxima capacidad. El tema es vendible, pero “El show del horror de Rocky”, a cargo de la compañía poblana Utopía Cuerpo Espacio, quedó lejos, muy lejos del buen espectáculo.

 

Mucho maquillaje y muchas coreografías no hacen un buen montaje. Todo mundo lo sabe… pero pocos lo comprenden.

 

Pretenciosa, la obra es la misma que Julissa construyera en aquella lejana década de los 70, con todo y su pesado vestido de superficialidad que tan bien muchos han aprendido del discurso televisivo.

 

Una pareja de jóvenes que en la noche tiene que buscar refugio en una casa lista para el desenfreno, acaba enfrentada a sus propios monstruos… sin contar a los de afuera.

 

Una historia simple… ¡simplona! Su base es el maquillaje y las coreografías, cuya factura en este caso son lugar común, nada especial. Incluso el personaje que podría ser más interesante en este montaje, Riff-Raff, el ayudante en el castillo, es absolutamente desaprovechado.

 

Aún más, el tratamiento actoral es terriblemente misógino, cosificador. Un pasaje muestra al actor principal que se dirige a la actriz que personifica a Magenta: “Qué chichotas”, le espeta. Segundos después Riff-Raff suelta el mismo epíteto a la misma actriz e invita al público a pasar al escenario para corroborar el tamaño de los senos de la actriz… Y todo esto es aportación de la compañía, no es parte del libreto.

 

Un viaje a la sensibilidad

 

Desde Pachuca, Hidalgo, Demediado Teatro montó una historia sensible y delicada: un hombre apenas puede soportar el peso de su soledad y decide partir en busca de su familia, algo casi inalcanzable como la luna misma. Una mujer abandona su hogar empujada por lo que apenas se sugiere como una infidelidad. Un accidente los reúne y ahí empiezan a comparar sus temores y a compartir sus anhelos.

 

Ambos están resentidos con la vida y quieren rehacer su camino. Juntos en este breve descanso de su viaje, encuentran de pronto muchas afinidades entre sí y se acercan, coquetean pero finalmente retoman su anterior decisión.

 

El montaje es silente, transmitido sólo con los gestos, algunos sonidos, muy pocos elementos escenográficos y mucha gestualidad de la actriz y el actor. Un trabajo en clown con un buen nivel de calidad.

 

Circo, maroma y…

 

“Parvaz”, del poblano grupo Rodara, es un ejercicio simple y llano de circo. Malabares, equilibrio, elasticidad y chistes. La interacción con el público es fundamental en su propuesta y lo hacen muy frecuentemente.

 

Asediados por las reformas legales, por la menesterosa economía popular y por los cambios en los hábitos sociales de entretenimiento, los circos son relegados a circuitos cada vez más lejanos y espaciados, distanciados de las grandes urbes y en franco deterioro.

 

“Parvaz” tienen, por tanto, el espíritu del médium. Es una ceremonia para comunicarse con los muertos… y el circo casi ya lo es. Ágil y divertido ejercicio que logra conectar con el público.

 

El festival contó también con la participación de una mesa de análisis orquestada por el mimo Rogelio Paredes, donde se habló de payasos y de payasadas. Payaso o clown fue el dilema que cinco payasos trataron de ¿despejar?, ¿enrarecer?, en una mesa de discusión en el fondo de una piscina. Ahogado quedó el público ante la “profundidad” de las argumentaciones en uno y otro sentido.

 

Espejo Ilusión impartió un taller de zancos, en tanto que otro taller, de “conciencia corporal y juego en el arte del payaso”, estuvo a cargo de Demediado Teatro, mientras que el de construcción de personajes para comedia fue impartido por Regordet Teatro.

 

El cierre del festival fue electrizado por Murga Xico, un grupo tlaxcalteca con proyección nacional que fusiona música balcánica, rock y con toques autóctonos.

 

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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