Sin estudiar la pintura mural en Tlaxcala

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Primer panel del mural en vitrofusión

 

El muralismo no ha muerto. Su vigencia permanece pero, evolucionado, toma formas que muchas veces lindan con el grafiti y su expansión se registra ahora fundamentalmente en el terreno popular.

 

El Instituto Tlaxcalteca de Cultura (ITC) pretendió mostrar lo anterior y de la mano de Desiderio Hernández Xochitiotzin organizó la Jornada de Muralismo Mexicano. Se buscó un acercamiento revaloratorio a la pintura mural y, con ello, redimensionar el trabajo y la personalidad de Xochitiotzin.

 

El resultado quedó muy alejado de las intenciones.

 

Fueron dos corrientes que en la jornada marcharon paralelas y se tocaron sólo por el tema, el muralismo, pero no hubo una simbiosis orgánica que explicara su correspondencia, su reciprocidad y sus influencias. Fueron visiones que se miraron de lejos pero, en la jornada, no dialogaron.

 

Por un lado los conferenciantes foráneos centraron su atención en el panorama general histórico del muralismo en México, sus causas, sus particularidades, su lucha y su evolución.

 

No hubo en este recorrido un acomodo de las expresiones muralistas tlaxcaltecas en esa historiografía nacional. No hubo un desmontaje del gran motor de la pintura mural nacional para mostrar aquellas piezas que corresponden a la muralística tlaxcalteca y cómo se ensamblan en ese funcionamiento mexicano. Que sí hablaron con cierto detenimiento, por ejemplo, de expresiones de pintura mural y sus ramificaciones en Tlacolula, Oaxaca.

 

Por otro lado, los ponentes locales pusieron el acento en Desiderio Hernández Xochitiotzin, su “tlaxcaltequidad” y su religiosidad. Hablaron de sus cualidades humanas y pictóricas, de sus contradicciones y sus misterios… pero no hubo contextualización.

 

Nadie insertó el trabajo de Xochitiotzin en ese gran mapa mural nacional. No se explicaron las circunstancias de la irrupción del gran maestro en la pintura mural, cuáles sus influencias directas, cuáles sus aportaciones y cómo se inscriben en el mural nacional y…

 

… ¿Ha sido Desiderio el único muralista tlaxcalteca?...

 

No. La misma jornada abrió la puerta a un novo muralista de San Pablo del Monte, quien sin embargo habló única y exclusivamente sobre su trabajo y sobre sus colaboraciones en ciertos colectivos regionales. Nada más.

 

Quedó claro que falta una investigación y un mapeo de la pintura mural en Tlaxcala. Su antes y su ahora. Una de las investigadoras foráneas vino a descubrir para los tlaxcaltecas el trabajo que campea entre el mural y el grafiti de una joven pintora de San José Atoyatenco, pero sólo mostró dos imágenes y sólo la identificó. No hubo más información.

 

Sobre Desiderio Hernández Xochitiotzin hablaron José Manuel Montealegre Solís, Mariana Herrera y Yassir Zárate. Mariana desde una aproximación al trabajo conceptual de Xochitiotzin en su obra, sus significaciones y sus técnicas. Yassir ahondó sus recientes apreciaciones en cuanto a que Desiderio, entre sus muchas facetas, también levanta muertos… políticamente. Tal es el caso de Carlos I, de Ignacio Comonfort o de Miguel Miramón.

 

“Hernández Xochitiotzin revalora a figuras caídas en desgracia desde el discurso oficialista liberal y post revolucionario”, diría Yassir Zárate.

 

Y Tlaxcala tiene hoy su guardadito. En San Pablo del Monte Benny Frank realiza también arte mural, el cual combina con el grafiti. Y a veces salen separados, otras revueltos y en otras más fundidos. Su trabajo es posible ser apreciado en varios caminos rurales de San Pablo del Monte y en los alrededores de San Isidro Buensuceso.

 

Benny Frank es parte de un colectivo que engloba a pintores y grafiteros de más de diez entidades federativas, en donde existe obra colectiva que tiene, entre sus múltiples firmas, la de Benny.

 

Ya en una visión más panorámica, más nacional, la investigadora, periodista y curadora independiente Ingrid Suckaer abrió la ventana al muralismo indígena contemporáneo, específicamente el que dos semi indígenas confeccionan en Tlacolula, Oaxaca: los Tlacolulokos. Un trabajo que abreva de su cultura, pero que se liga a las expresiones actuales como el tatuaje y el grafiti. Tlacolulokos ha recorrido ya varias salas de su natal Oaxaca, pero también espacios como el Museo de Arte Contemporáneo en la ciudad de México e incluso Los Ángeles, California.

 

El mural como práctica artística, trasversal y subversiva fue el enfoque que dio a su conferencia Guillermina Guadarrama. Reseñó entonces la rebelión inicial, en 1921-2922, de los muralistas contra el gobierno y el tipo de mural que se les estaba pidiendo: muy filosófico. Pero los muralistas plasman símbolos del mestizaje. Vasconcelos se incomodó por el tipo de mural que se estaba haciendo. “No quiero más imágenes de indios”, diría. Pero los muralistas mantuvieron su postura… y la ruptura se dio.

 

El muralismo de denuncia sucede hasta los años 30, cuando se construyen muchas escuelas y la Secretaría de Educación Pública había entendido que el muralismo era una parte identitaria nuestra y había que promover el muralismo. Para eso enviaba a muchos maestros a las escuelas… Y los murales ahora hablaban, por ejemplo, de la manipulación de la religión, pero ese planteamiento generó choques con los padres de familia.

 

La guerra fría (el choque ideológico entre Estados unidos y La URSS, con sus respectivos satélites) provocó que la presión alejará a los murales de la denuncia y de los símbolos comunistas. Entonces los murales empiezan a tener una función más didáctica, fueron más decorativos; generaban emociones y sentimientos, pero ya no fueron tan explícitos, tan incisivos.

 

Pese a todo, el muralismo floreció y llegaron muchos practicantes ya aprendices de otras partes del mundo.

 

Es en los 80 cuando las nuevas generaciones de muralistas toman las calles y sin permiso se apropian de paredes. Hoy el muralismo en diferentes formas y diversas hibridaciones crece y evoluciona en los barrios, en las colonias, en los pueblos, en las comunidades, reseñó Guillermina Guadarrama.

 

Los dos días de hablar incesante, obstinada, neciamente del mural, de sus técnicas y de sus oficiantes, tuvieron su epílogo con la inauguración de la primera de cuatro etapas del mural en vitrofusión “Ecos patrimoniales de Tlaxcala frente a sus 500 años”, construido por Victoria Valenzuela, Mayra Violeta Sosa y Leopoldo Morales Praxedis, una reapropiación de la extensa gama de símbolos que conforman la identidad tlaxcalteca, enfrentados a la conquista y colonización política y cultural proveniente de España.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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