Tlaxcala, vergel para
documentos históricos

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
La biblioteca Tianjin Binhai en China

 

Tlaxcala, como todo Mesoamérica, es tierra fértil para la localización de documentos históricos. Las iglesias, casas familiares, bienes comunales, las fiscalías y otros espacios son propicios para su preservación, pero es necesario encontrarlos para proporcionarles un tratamiento técnico que les permita soportar el paso del tiempo, advierte Baltasar Brito Guadarrama, director de la biblioteca general del INAH.

 

De visita en esta entidad a propósito de la presentación en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UAT del libro facsímil del Lienzo de Tlaxcala, trabajo de investigación y de edición de Guadalupe Alemán Ramírez, Brito blandió como ejemplo justamente este códice cuya importancia para la historicidad de Tlaxcala es ya inobjetable.

 

Como muchos antes, alertó al público, a los interesados, sobre la pérdida de documentos históricos y fijó una ruta crítica: localizarlos, estudiarlos, conservarlos y protegerlos contra robo o su venta.

 

“Si tomamos conciencia de que nuestra documentación, o la documentación resguardada en comunidades, en iglesias, en fiscalías, en colecciones privadas, es muy importante porque nos permite entendernos como tlaxcaltecas, la vamos a cuidar de mejor manera y así se impedirá, en primer lugar, que se pierda. Y cuando tengamos conocimiento de que en algún lugar, en algún otro país alguien sustrajo y todo, pues luchar porque se regrese”.

 

Y Tlaxcala y toda la región son ricas en documentos históricos. En Guerrero –ejemplifica- he encontrado códices. Encontré recientemente un documento de Huejotzingo en Suiza, dado su valor y el interés por el conocimiento que se plasmó en esos antiguos documento.

 

Existen, en contraparte, muchas comunidades que tienen todavía tanto documentos escritos con la antigua tradición pictográfica, como documentos ya elaborados durante la época virreinal pero, por ejemplo, en náhuatl, “pero es necesario que las comunidades permitan que algún especialista los revise y los publique. Eso permite entender la historia de los pueblos, la antigüedad, y al conocer la antigüedad podemos conocer por qué somos ahora como somos”.

 

A esos pergaminos fijó como imperativo su digitalización y su consecuente resguardo, para impedir o limitar el deterioro que el paso del tiempo les impone.

 

También llamó a tomar imágenes “muy buenas” cuya publicación colaborará a su conservación, porque “entonces en lugar de un documento tendremos mil libros y ya no será necesario ver continuamente el original y eso permite que nos dure muchísimo más tiempo”.

 

Baltasar Brito conoce Tlaxcala. Ya antes ha visitado este estado, el más pequeño de la república, “pero tiene una gran riqueza en documentos antiguos por su misma historia”.

 

La reimpresión del Lienzo de Tlaxcala, proyecto construido y operado por Guadalupe Alemán, una mujer de teatro y ahora en su faceta de investigadora, permito a Brito remarcar el amplio y difícil camino que resta aún por recorrer para alcanzar la protección del patrimonio documental.

 

Y hay otra cosa: la desconfianza popular, social, hacia toda persona extraña que se presente para ver sus documentos. Tantas veces han sido engañados y saqueados, que el veneno de la sospecha corre ya perenne por sus venas.

 

A eso, la desconfianza, Baltasar Brito no la percibe como algo extraordinario. Los pueblos recelan de toda aquella persona que busca sus documentos, incluidas las autoridades, y eso “es normal, pero cuando uno se presente ante el pueblo y muestre su trabajo, y a mí me ha tocado mostrar mi trabajo en comunidades por ejemplo de Guerrero”:

 

… En Chepetlan no conocía a nadie. Acudí con las autoridades, les dije quién era. Se reunieron en una asamblea de la comunidad. Me permitieron exponer que yo quería ver los códices y fotografiarlos porque los estudio. Tuvieron entre ellos una asamblea. Hablaron. Unos a favor, otros en contra y otros decían que por qué, otros que para qué… y yo contesté de manera respetuosa y les dije: esto es lo que yo les puedo ofrecer ahora, pero vengo a trabajar este documento porque me dedico a trabajar documentos antiguos. No soy de aquí pero a mí me interesan sus documentos, aunque les deberían de interesar más a ustedes porque ustedes sí son de aquí. Yo vengo a contribuir para que ustedes entiendan que vienen de una historia antigua, de un pasado importante y será importante si puedo contribuir a ese entendimiento.

 

Si Brito recibe una respuesta negativa, busca entonces otro documento, otro pueblo, pero asegura que en su mayoría se le permite ver los documentos. “Y entonces uno como investigador tiene que tener una ética profesional de tratar de apoyar, tratar de contribuir, más que querer quedarse con un documento...

 

… La gente –recalca- es así porque mucha gente no ha hecho su trabajo de manera ética. Los han robado.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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