Movimiento perpetuo es el
montaje escénico "Marcha"

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 

 

“Seguir adelante, con todo, pese a todo y contra todo”.

 

Un espacio de 4 X 4 metros cuadrados es suficiente para contener una multitud, provocación más que apetecible cuando se adereza con la propuesta de que esa multitud esté en permanente movimiento… Eso pasó en el espacio escénico Espejo Ilusión cuando el colectivo ADN (Arte de Nosotros) ofreció recién un nervioso montaje en suelo tlaxcalteca.

 

Urdida y trabajada en Jujuy, Argentina, “Marcha” es justamente eso: poco menos de una hora de delirante avance y con eso nos dicen que la vida es movimiento perpetuo hacia adelante, hacia los costados o en retroceso, pero nunca inmóvil.

 

Son dos actores y una actriz, pero sobre el escenario se pasea una riada de personajes de disímbola filiación: el proto revolucionario que avanza a trompicones casi con el arma desenfundada; el estudiante que quiere cambiar el mundo; el joven arrastrado por sus hormonas; aquel temeroso de despertar la ira de los santos; o ese otro que entiende que su enemigo es el gobierno; o aquel que…

 

Los personajes desfilan con una precisión casi militar. Cada minuto un sonido, un disparo y una nueva historia, un nuevo destino, un nuevo triunfo o una nueva derrota. Todos marchan y en menos de un minuto esbozan su historia para luego, expulsados por el seco sonido, desaparecer. Y atrás viene otro… y otro… y otro…

 

Y las marchas no nos son ajenas. Latinoamérica toda ha sido y es campo fértil para dictaduras abiertas o encubiertas… y con ello sus consecuentes protestas. México tiene marchas célebres: las estudiantiles de 1968, la de la dignidad encabezada por el poeta Javier Sicilia, la de los padres de familia que piden ¡algo! ¡alguna información! de los estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos.

 

Tlaxcala tiene aún la muesca de aquellas multitudinarias marchas con las que el naciente y poderoso movimiento de bases magisteriales (cuando era serio y en serio, no el mal chiste que es hoy) puso a temblar al gobierno de José Antonio Álvarez Lima.

 

Las marchas de los cacerolazos son icónicas en Argentina.

 

El foro de Espejo Ilusión fue un simbólico punto de encuentro de marchistas, zona de tránsito de manifestantes, sector de protesta… Y también un desfile de posiciones políticas, religiosas, metafísicas, ideológicas, filosóficas, tantas como seres humanos hay.

 

Pero no es un grito de desaliento, tampoco un canto de victoria. “Marcha” es un llamado a la acción, a no desfallecer, a mantener el paso, a no dejar de empujar porque cuando el movimiento se detenga todo quedará inmóvil.

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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