Érase una vez...

Ana Edith Sánchez
 
   
 
 

 

Eran dos ojos negros perfectamente redondos, cuyo punto central era un capulín, una luna negra, una boca abierta, un grito de Munch, un oso dormido, un planeta sin sol, una mancha perfecta en el techo, la cuarta vocal con centro, un dulce duro escondido en la mochila de un niño, una abeja muerta en invierno como adorno final sobre una mariposa congelada en una flor, una mosca sin alas viva y sin respuestas, dentro de un mar celeste espejo del vanidoso cielo perfumado por besar tu boca de botón azul.

 

 

 

 

 

SI CIERRO MIS OJOS

 

I

 

Ahí estás

Si cierras tus ojos

Ahí estaré.

Tu voz de Egipto milenario

es un dardo en mi corazón.

 

II

 

Desdóblate,

Despliégate,

Fúndete,

Anímate,

Conviértete,

Créate,

Créame,

Tradúceme,

Traspásame,

Olvídame no,

No.

 

III

 

El mismo sol ilumina:

Un ganso en el agua, joyas antiguas, sacrificios dorados, amantes desnudos, planes disecados, fuentes divinas, flores fugaces, reyes vivos, reyes muertos, peces mordaces, ríos ovidios, selvas vivas, bosques quemados, manos unidas por amor, guerras inútiles, manos de oración, consejos de obsequio, conejos de luna, complejos de reyes, ilusos mendigos, sueños plateados, ventanas abiertas, amores fugaces, piedras y jades, abejas y hojas, rezos y burlas, bocas abiertas, ojos cerrados, sombras y mentiras, verdades y tú,

 

tú, ser de fuego,

ser de tierra,

ser de agua,

ser de aire,

ser de sal,

ser vivo entre mis labios.

El mismo sol me derrumba frente a ti.

Yo no era. Ahora yo soy frente a ti.

Soy tierra conquistada,

amatista enamorada,

lluvia blanca,

estrella de David,

manzana perfumada,

ser de sal,

ser de aire,

ser de agua,

ser de tierra,

ser de fuego.

Soy como tú.

 

 

 

 

 

 

 

 

El gato

 

 

El gato danza,

                       practica el ballet

                                                 en la barda.

 

Con sus patas

                            apaga soles

                                                       y detiene el tiempo

de los ratones.

 

El gato me mira

                            con sus grandes ojos-soles

                                                       alumbra mi cuarto.

 

Termino de escribir.

                            Ya no quedan soles.

                                         Todo el mundo quiere un gato.

 

(Tomado del libro Dimensión fugaz)

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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