Carne de cañón

Editorial
 
   
 
 

 

Todos lo sabemos. Todos lo hemos vivido… y una vez más volverá a pasar.

 

Cada proceso electoral, sea municipal, estatal o federal, mágicamente la cultura y los artistas reviven para la clase política… y también para la sociedad.

 

Aquellos para quienes la cultura y sus hacedores no han tenido la menor importancia, súbitamente buscar acercarse al fenómeno y a quienes hacen de él su modo de vida.

 

Personalmente o mediante emisarios, candidatas y candidatos buscarán contactar reuniones personales y gremiales con los trabajadores de la cultura. Les expondrán su amplia experiencia, su profundo interés por el sector, les garantizarán un programa de acción como nunca ha habido cuando menos en la historia reciente y asegurarán un proyecto administrativo y de gobierno amplio e incluyente. Será un nuevo gobierno, o una nueva etapa legislativa, acorde realmente con las necesidades sociales actuales.

 

Y las candidatas o candidatos hablarán alto y fuerte de danza, de música, de pintura, de teatro… De temas que nunca más volverán a tratar, salvo en una nueva campaña electoral, o que coyunturalmente sean asignados a alguna dependencia del sector.

 

Todas y todos hablarán de que el suyo, el proyecto que está sometido a consenso social, es el mejor que nunca ha estado al alcance.

 

Su administración, en caso de ganar –aclarará una mayoría retocada de falso pudor- será el parteaguas en la evolución cultural local y regional.

 

Y los famélicos artistas, o los que tienen ya algún tipo de compromiso previo con los actores en la contienda electoral, sentirán latir su corazón más aceleradamente, esa tan próxima sensación de perro callejero se alejará un poco, creerán percibir el olor del pan recién orneado y… aflojarán el cuerpo.

 

En tanto las campañas perduren sentirán más ligero su andar, sus mañanas serán tibias y las calles todas adornadas con sonrisas… hasta el día de las elecciones.

 

Después…

 

Si la candidata, candidato, o ambos ganaron, descubrirán que sus prioridades son la inversión foránea, o la infraestructura, o el glamour del sector educativo, o la urgencia de la salud. Cultura es para ornato… secundario, sin presupuesto.

 

Si la candidata, candidato, o ambos perdieron, tendrán mayor certeza que no es el milenio de la cultura… esperar… y morir en el intento.

 

Estamos en 2018.

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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