Resiste Papalotla pérdida
de su patrimonio cultural

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Charros de Papalotla

 

Se pensó para atender a minusválidos… y falló. Sólo una persona respondió al llamado. Una niña con síndrome de Down.

 

Se replanteó el proyecto.

 

Se abrió para toda la población y ahora sí fue un éxito.

 

El taller de fabricación de capas para el traje de charro de carnaval efectuado desde diciembre de 2017 en Papalotla capacitó finalmente a 23 personas, cuyo trabajo final está expuesto en el Museo de la Memoria, como una prueba indeleble más de la resistencia social a la desaparición de sus rasgos culturales.

 

Pero el programa tiene ya varios años de instaurado, resultado de una revisión histórica de sus procesos culturales, lo que a su vez trajo consigo una toma de conciencia sobre la necesidad de tomar la iniciativa en el diseño y operación de programas y acciones que preserven o rescaten su identidad, su cultura.

 

Y lo hicieron. Se especializaron en la confección de capas para la vestimenta de charro que caracteriza la festividad del carnaval en Papalotla. Habían detectado que entre el 60 y el 70 por ciento de las capas en uso fueron hechas a máquina.

 

Una traición a su robusta herencia cultural.

 

En varios años el taller ha producido capas cuya calidad las ha llevado a vitrinas en Dubái, en España, en Estados Unidos…

 

Todo el proceso artesanal que conlleva la elaboración de una capa que trabajan en temporada alta (enero y febrero), tiene su desenlace con el estallido de los látigos durante la festividad de carnaval. No tiene otra función.

 

Es para subrayar que la iniciativa la tiene casi en su totalidad una asociación civil, la casa Tlamach-Paki, un organismo en el que colaboran alrededor de 30 personas sobre todo en temporada alta, que es a finales de año e inicios del siguiente hasta poco antes del inicio del carnaval, en febrero. Es entonces cuando las capas que confeccionan cumplen su cometido.

 

Pero en el proceso interviene también el ayuntamiento de Papalotla. La autoridad municipal destina apoyos y recursos, pocos pero valiosos, que alimentan el buen funcionamiento del programa.

 

Es este taller un valioso ejemplo del trabajo coordinado entre autoridades y población que desemboca en un valioso producto.

 

Autoridad y sociedad no son repelentes. Cuando menos no siempre.

 

Cada fiesta de carnaval es posible distinguir a los charros de Papalotla con sus chaparreras, su penacho redondo y esas capas multicolores finamente bordadas.

 

Es esa su vestimenta. Es esa su peculiaridad.

 

Hoy, los participantes del taller asistieron felices al Museo de la Memoria para acompañar la presentación pública de su trabajo, de su aprendizaje. Se sienten ahora portadores de su herencia cultural. Se saben vigilantes de su tradición… Y lo son.

 

Sí, la vida tiene sorpresas. De un fallido planteamiento terapéutico y ocupacional surgió un exitoso trabajo social.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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