Tragicomedia y circo
en Espejo Ilusión

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 
Proyecto de mural de Martín Rojas para El Centro de Convenciones

 

Circo, maroma y teatro, eso es lo que se vivió este febrero en el Espacio Escénico Espejo Ilusión. El espectáculo osciló entre dos buenas facturas teatrales para caer en un trabajo circense necesitado de pulido.

 

De Xalapa, Veracruz, Regordet Cabaret trajo a Tlaxcala una burbujeante Oliva Olivo, un juego caricaturesco con trasfondo de tragedia.

 

De la conocida tira cómica Regordet extrae a la flacucha novia de Popeye, quien pasea sobre el escenario su extrema y enfermiza dependencia del marinero, dependiente a su vez de esa hierba verde que consume febrilmente.

 

Pero esa Oliva deja salir su otra faceta, aquella de una mujer que lucha por sus derechos, por el reconocimiento, por su fortalecimiento. Esa Oliva que se niega a ser apéndice del hombre, de su hombre. Esa Oliva que se revuelve, que grita, que rasguña, que pelea.

 

Esa Oliva que toda mujer lleva adentro.

 

Regordet Cabaret reeditó, en otra función, un montaje presentado apenas a fines del año pasado en el mismo foro: Cuatzimiro. Un montaje que la compañía etiquetó con el sello de cabaret, pero no lo es tanto.

 

Cuatzimiro es la lloriqueante historia de un niño deforme física y emocionalmente, alejado por sus padres, la madre por sencillamente no importarle más que sus propios y epidérmicos achaques, el padre por vivir su recientemente descubierta homosexualidad.

 

Cuatzi, en su soledad, traslada todos sus traumas y sus necesidades a una computadora humanizada, cuya voz es casi la única conexión con el mundo.

 

La tercera función llegó desde Puebla. La compañía Wonder Time Espectáculos trajo un trabajo circense que ellos presentaron como teatral. Falso. Fue circo y más circo.

 

Y fue un circo clásico, con su manejo malabarista con las pelotas y los bolos; su elasticidad y agilidad al saltar sobre una persona del público acostada en el suelo; su fuerza y equilibrio al pararse sobre una tabla situada en la cima de dos o tres tubos en un ejercicio que realmente puso a sudar a los asistentes; su elevación equilibrista al pararse de manos sobre tres sillas apilaras una sobre otra; su belleza y estética al balancearse la bailarina en un gran aro a tres metros del sueño y mostrar diversos movimientos gimnásticos…

 

Pero de teatro nada. Incluso algunos elementos mínimos de expresión corporal fueron ruidosamente rígidos, fallidos. Urge a la compañía añadir a su capacitación circense un trabajo intensivo y profundo de preparación actoral.

 

El Espacio Escénico Espejo Ilusión mantiene su actividad con el respaldo del programa de Coinversión con los estados administrado por la Secretaría de Cultura federal.

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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