Dilapidado tianguis la
reunión nacional de cultura

José Luis Puga Sánchez
 
   
 
 

 

Se trató de un carísimo tianguis de programas y servicios.

 

Alimentar y dar cobijo a funcionarios de muchos estados, se llevó un presupuesto que todos trabajadores de la cultura tlaxcaltecas recibirían alborozados, como una transfusión sanguínea a un menesteroso. Pero el combustible fue para otro vehículo… que no se movió.

 

Juntos, como en extrañas ocasiones, las nomenclaturas federal y estatales del sector cultural… y la ocasión sirvió solo para presentarse. Como desconocidos antes de su cita en Tlaxcala.

 

La reunión nacional de cultura fue un auténtico crimen al derrocharse una brillante oportunidad para analizar más en relieve la recientemente promulgada Ley General de Cultura y Derechos Culturales. Fue un desperdicio de confluencia de recursos y de autoridades pues ni siquiera sobre la mesa se puso la idea de confeccionar, con todo respeto a las localías, una estrategia nacional que enrumbe final y decididamente toda acción gubernamental en el sector cultural.

 

Sí, se reveló que en muchos estados el ente responsable de las políticas culturales tiene ya el rango se secretaría. Quedan muy pocos consejos y menos institutos. Y ese punto podría hablar de una generalizada mayor valoración a la actividad del sector. Pero…

 

Después de los usuales intercambios de palmadas y buenos deseos con que se pobló la inauguración presidida por María Cristina García Zepeda, titular de la Secretaría de Cultura federal, y Marco Mena, el gobernante tlaxcalteca, la expectativa se abrió al iniciar la primera sesión. La temática prevista daba para inflar esperanzas: México y su riqueza cultural; Desafío de las instituciones estatales de cultura; Cultura, un derecho con libertad, que tenía como subtemas Rutas y horizontes para la creación; exploradores de las artes: universos de creación y El libro, la lectura y la era digital.

 

El cuarto terma fue Desarrollo cultural con sentido social, dividido en Cultura: espejo de multiplicidad; México, cultura de culturas; Cultura para la armonía. El quinto terma abordó Recuperación del patrimonio cultural. Sexto tema: Cultura y conocimiento, que descansó en dos vertientes: Educar para la libertad y la creatividad, así como Sociedad digital: cine y cultura audiovisual.

 

El último tema, el séptimo, se enfocó, o esa era la pretensión, a México para el mundo, subdividido en dos vías: Patrimonio cultural, raíz y mirada al futuro, además de Diálogo cultural de México con el mundo.

 

Una mirada panorámica inicial podría ser alentadora: siete temas y 61 intervenciones programadas. Todo un reencendido del motor institucional.

 

PUNTO DE ENCUENTRO… CERRADO

 

Apenas concluido el protocolo inaugural, inició el surtidor de participaciones de funcionarios estatales y federales… y… el gozo se vino al pozo.

 

Con un tiempo cada uno de cinco minutos máximo y de acuerdo a la temática fijada, todos los sentados en la gigantesca mesa montada en el Centro de Convenciones de Tlaxcala tuvieron su espacio… y todos fueron muy similares, casi copia al carbón:

 

“… me llamo tal y soy en director(a) de tal institución. Estamos a su disposición y corre video, muchas gracias…” Y no más palabras. Cinco minutos para apreciar lo bien que trabajan, sus maravillosos programas, su atinada visión, la fantástica respuesta social. Pero ninguno, o casi ninguno para ser preciso, se apegó al tema señalado. No. Su preocupación y su ocupación fue hablar del trabajo de la institución bajo su dirección, hablar de la clara visión social de su gobernador, en el caso de los organismos estatales, o de su amplitud y profundidad de miras cuando se trató de los entes federales.

 

La mecánica se repitió: cinco minutos para cada intervención. Tomó la palabra y 30 segundos máximo de discurso para dar paso a un video que cada uno trajo consigo a la reunión, lo que habla de una actitud preconcebida: 4 minutos y medio de promoción; para ufanarse de su trabajo.

 

Nada. Ninguna alusión a la temática en la que estaban inscritos. Ninguna visión abarcadora que abrazara la ruta nacional de las políticas culturales. Nada… aunque…

 

UN GARBANZO

 

Directora del Instituto de Cultura de Durango y poeta por decisión de vida, Socorro Soto fue una visible excepción a la inercia. Incluida en el tema Educación y cultura en el umbral del siglo XXI, la funcionaria poeta, o poeta funcionaria, se adentró, ella sí, en una concepción con resonancias sociales incluso hemisféricas:

 

En el umbral del siglo XXI se han roto los paradigmas que sostuvieron al siglo XX. Uno a uno se van cayendo. Del mundo bipolar con dos hegemonías que se disputaron todo a un mundo multipolar. Muchos polos de desarrollo: la ruta de la seda, las relaciones entre Rusia y China, el brexit, los reacomodos en nuestra América Latina y México ante los embates de Donald Trump y la posibilidad de romper el TLC.

 

La globalización deja de ser un concepto nuevo en nuestra narrativa y se convierte en realidad. Se han roto las barreras del tiempo y del espacio.

 

Es menester apostar a que no sea sólo una comunicación fluida y cotidiana entre los dueños del capital y las finanzas mundiales, sino entre creadores, artistas, pedagogos y libre pensadores. He ahí la importancia de que se participe el sector de cultura en el nuevo rumbo en esta etapa del TLC.

 

Después de la ola agrícola y la ola de la chimenea que nos advirtió Alvin Toffler, la tercera ola, la era del cogno, es más que una suposición. Nos ha arrasado.

 

Nuevas tendencias, nuevas circunstancias, un proceso de digitalización y la relación entre la mecatrónica y la informática que abren las puertas de un mundo nuevo.

 

Esta agenda mundial trae exigencias adjuntas. Exige una transformación del método del discurso, de las aptitudes y actitudes y exige una permanente capacitación.

 

Las transformaciones sociales son marcadas por la inmediatez. La rapidez de los sucesos y cambios obligan a tomar decisiones sobre la marcha. Nada detiene al tiempo y el mundo se nos escapa, se nos va y México no logra detenerlo. De pronto nos damos cuenta que el mundo está en otra parte.

 

¿Recuerdan al poeta maldito Arthur Rimbaud?

 

Ante esta vorágine es la hora de los creadores. Nuestra hora. El proceso de creación necesita de la reflexión, de la pausa. Es la hora del neo renacimiento.

 

Después de los avances en tecnología, toca el turno a la elevación del espíritu y eso se logra a través del arte y la cultura.

 

Nuestra Suave Patria

 

México se haya ante un intrincado y trágico problema de civilización y no solamente ante un problema de desarrollo, nos plantea Roger Bartra.

 

La identidad nacional mexicana se encuentra en crisis. Existe un fuerte malestar social real no solo en el imaginario y no solo en los grupos marginales. 80 millones de pobres, millones de ninis, pueblos despoblados, migración y la violencia.

 

Habremos de transitar de la sociedad de la sangre –sigo con Roger Bartra- a la sociedad de la tinta, la cultura de la tinta, ésta que nos convoca hoy, la que exalta la razón, la que convoca las ideas. La tinta que inunda los libros y la libertad y las libretas con su luminosidad.

 

Otra vez nos gana la velocidad de la imagen, la simplicidad del texto breve. 140 caracteres, ni uno más. Sociedad posmoderna que se debate entre la dispersión y la fragmentación.

 

¿Por qué los jóvenes de hoy son tan indiferentes? Tenemos que preguntarnos. Están ensimismados y no hallan la salida a la apatía, a la ultra individualización. Se acabaron las utopías que en buena medida sostuvieron a nuestra generación. Se acabaron las grandes novelas. Vivimos la era posverbal, el mutismo, y al mismo tiempo existe un proceso excesivo de información.

 

Recordemos que el lenguaje es la medida del pensamiento. Ofrece pautas, puntos y comas. Pero hay jóvenes que pagan por no hablar.

 

Educación y Cultura

 

Ante estas características sociales la educación y la cultura son, ambos dos, diría el clásico, procesos infinitos que definen, identifican, cuestionan, ubican, clasifican a los seres humanos y nos abren la posibilidad de ser eso: humanos… más humanos.

 

Si ese fuera el propósito y si lo estuviésemos cumpliendo, no habría guerras, murallas, migración cuestionada y castigada, guerras civiles, violencia y muertes injustas e innecesarias. El hombre lobo del hombre, como nos advirtió Thomas Hobbes.

 

La educación ofrece herramientas para la convivencia. Facilita la convivencia humana. Construye sociedades civilizadas.

 

Esta premisa se fue trastocando al convertir a la educación en una herramienta para la generación de capital. Generemos capital humano. Tener no es ser. Que la economía de mercado haga lo suyo… y que lo haga bien. Y que la educación retome la rectoría de una educación humana, una educación con sentido y compromiso social.

 

En los últimos 20 años el uso de tecnologías cibernéticas para creadores ha sido invaluable, igual que para todas las áreas. Para nuestra muy agradable sorpresa existe un interés creciente de científicos y académicos de las ciencias exactas e ingenierías, en que sea incluido actividades artísticas y culturales en su currícula. Agregan que facilita la creatividad para generar nuevas tecnologías que impulsen el desarrollo.

 

¿Cómo entrelazar este importante binomio? ¿Cómo lograr una culturización estimulante de los seres humanos de esta parte del planeta a principios del siglo XXI?

 

Es absolutamente necesaria la interacción entre educación y cultura. La cultura es la acción dinámica que nos enlaza con la vida. Es la parte gozosa.

 

Es necesario considerar a la cultura y las artes como un bien esencial de desarrollo humano y no como tópicos complementarios extracurriculares o de relleno.

 

Es necesario apostar a una infraestructura cultural que remueva su contexto y que aproveche el uso de las tics de las cuales aquí nos han hablado.

 

Los desafíos de la humanidad en el siglo XXI ocupan de su mejor parte: retomar la capacidad de relacionarlo todo, incrementar actividades artísticas y materias de humanidades, apuntar la preservación de la memoria, sí a las tecnologías, sí al humanismo, sí al aumento de presupuesto en cultura.

 

Puede ser a través de un poema, una sonata, una pintura. Recordemos a Octavio Paz cuando nos dijo que el arte busca a sus espectadores.

 

Socorro Soto es inmisericorde cuando hunde sus uñas en las llagas sociales. “Se acabaron las utopías en esta sociedad de la sangre”. Y en un pequeño receso de la plenaria abunda en la putrefacción:

 

El narco los sedujo, los provocó, los convocó y nos ganó a miles de jóvenes en todo el país. Todos los sicarios y todos los ametrallados son jóvenes de entre 20 y 30 años de edad, lamenta.

 

Habitante de una región tan profundamente herida por el narco como es Durango, Soto fija como antídoto la comunicación, y mucha, con los jóvenes. Interrogarlos sobre sus intereses.

 

La generación que el siglo pasado sostuvo las utopías ya pasó, afirma. Ahora son estos milennials que traen otra narrativa, otro ritmo de mucha rapidez, de mucha agilidad… Y hay que preguntarles para que sean ellos quienes vayan diseñando su propio proceso.

 

A nosotros nos tocaría acercarles todas las herramientas que aprendimos y que nos sirvieron durante el siglo XX.

 

A ellos la cultura los tiene que seducir, convocar, provocar y tenemos que ganar esta batalla

 

TIEMPO SIN RETORNO

 

Fugaces destellos de información sobre los avances en la recuperación de la infraestructura en el sector afectada por los sismos recientes. Rápidas cifras sobre el palpitar de la actividad cinematográfica nacional…

 

Y presentes estuvieron los titulares del Antiguo Colegio de San IIdefonso, del Auditorio Nacional, del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), del Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor), del Centro Nacional de las Artes (Cenart), del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), y del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali), entre muchos más.

 

Y también todos los titulares de los organismos responsables en los estados de la política cultural.

 

… y…

 

Dos días reunidos en Tlaxcala el 90 por ciento de la burocracia administrativa federal y las estatales en el campo de la cultura.

 

Dos días que, de acuerdo el comunicado oficial, sirvieron para establecer el compromiso de impulsar acciones para impulsar acciones para el rescate y preservación del patrimonio histórico cultural de México.

 

Pero entonces, ¿no era esa una de sus responsabilidades desde el momento mismo de asumir el cargo? ¿Y la Ley General de Cultura y Derechos Culturales? ¿Y las políticas culturales ante la hipotética desaparición del TLC? ¿Y las acciones de gobierno en el sector ante la exacerbada violencia que destruye el país? ¿Y la cultura y la visión de género?

 

¿O se trató de una reunión absolutamente fuera de lugar ante la inminencia del cambio sexenal de administración federal, y con ello nuevos funcionarios y nuevas políticas, trátese del partido de que se trate?

 

 

 

 

contacto: piedra.de.toque@live.com

 

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