Jue. Abr 3rd, 2025
Emma Sampil (francesa, 1964)-La Lumière (2023, acrílico sobre lienzo)

Piedra de Toque

Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen se puede contemplar una tradición de no menos de 90 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

A lo largo de la historia de la humanidad, los roles de género tradicionales dentro de las sociedades patriarcales, a menudo han definido y limitado las actividades y oportunidades de las mujeres, lo que ha dado lugar a la desigualdad de género. Muchas doctrinas religiosas y sistemas jurídicos estipulan ciertas reglas para las mujeres.

Con la flexibilización de las restricciones durante el siglo xx en muchas sociedades, las mujeres han obtenido un mayor acceso a las carreras profesionales y la posibilidad de cursar estudios superiores. La violencia contra las mujeres, ya sea en las familias o comunidades, tiene una larga historia y es cometida principalmente por hombres. A algunas mujeres se les niegan los derechos reproductivos. Los movimientos e ideologías del feminismo tienen el objetivo común de lograr la igualdad de género.

A continuación, son conexión alguna directa entre sí, pero en el sendero de la mujer misma, como pequeños ladrillos de un muro gigante, algunos momentos y mitos alrededor de la mujer en la historia:

Eugea, la prostituta

En la antigüedad, los puertos griegos rebosaban de mujeres que se entregaban a los marineros a cambio de unas monedas para subsistir. Malolientes, sudorosos y con toda clase de apetitos, los hombres recién llegados de tierras lejanas, buscaban relajarse y encontrar un alivio a la abstinencia de semanas o incluso meses. Sin embargo, los muelles no eran los únicos sitios donde podían hallar mujeres de todas las edades, dispuestas a entregar su cuerpo por dinero: en los espacios públicos de las grandes metrópolis se les podía ver durante el día.

Estas mujeres podían vivir sin problemas de la prostitución, uno de los negocios más rentables y viejos que la humanidad haya conocido en su larga historia. En Atenas, los burdeles estaban legalizados e incluso clasificados por niveles: las mujeres que tenían mayor preparación ganaban más y vivían en los prostíbulos más exclusivos y caros de la ciudad. A ellos llegaban los marineros y comerciantes con mejores posibilidades económicas que podían gozar de las mujeres más hermosas de la ciudad.

Pero había sitios de una exclusividad casi sagrada a la que muy pocos tenían acceso: los templos que albergaban a las prostitutas sagradas (hieródulas), quienes aparte de ser sumamente hermosas, tenían una preparación tan excelsa que eran capaces de sostener conversaciones en torno a diversas materias como arte, política o filosofía. Generales, gobernantes y artistas acudían a buscarlas no sólo para gozar de sus cuerpos y atributos sexuales, sino también para recibir consejos de parte de estas mujeres.

La más deseada de todas ellas se llamaba Eugea: una mujer de piel blanca, cabello castaño, ojos grises, labios rosas y carnosos, alojada en un cuerpo por el que más de un hombre suspiraba al saber que jamás podría tenerla en sus brazos. De ella no sólo se sabía en Grecia, sino más allá de sus fronteras. Hombres importantes de esta nación y de otros sitios desconocidos incluso para la misma Eugea, viajaban largo meses para conocerla y gozar de sus dotes sexuales que, por otro lado, eran bien conocidos.

Una cosa era segura: los hombres morían felices en brazos de la hermosa prostituta, cuando cumplían su largo anhelo de conocer su intimidad, la cual ofrecía un placer tan inmenso como ninguna otra de las hieródulas que hubieran conocido. Eugea podía llevar a cabo todas las posturas sexuales que se conocían, gracias a los libros que versaban sobre el tema. La mujer tenía una fortaleza a prueba de todo: pasados apenas unos segundos de la consumación del acto, estaba lista para dar más a sus amantes. De esa manera eran pocos los que podían pasar más de una noche de placer con la joven.

Las leyendas decían que Eugea era descendiente de la misma diosa del amor Afrodita, quien le había dado la capacidad amatoria a su hija para llevar al límite físico a todos y todas sus amantes. El templo en el cual la deseada Eugea vivía y recibía a sus amantes estaba dedicado por completo a esa misma diosa. En su interior se respiraban deliciosas fragancias que embriagaban a sus visitantes y los preparaban para el que sería casi con toda seguridad el último y más glorioso de sus encuentros sexuales.

No había hombres que al ver a Eugea esperando por ellos en sus aposentos, envuelta en sedas preciosas y lista para ofrecer los deliciosos favores sexuales, no perdiera la cabeza y entregara verdaderas fortunas en joyas, monedas y brillantes al templo, con tal de fundirse en un solo cuerpo con la más sagrada de las prostitutas. De esa manera el templo y sus representantes obtenían recursos con los que se enriquecían y también Eugea, quien llevaba una vida de auténticos lujos.

Lo que Eugea hacía era en realidad un sacrificio para su diosa Afrodita quien recibía a los muertos en el Olimpo. Incluso sabiendo que ese momento podría ser el último para ellos era tanta la desesperación de grandes hombres por probar el cuerpo de la mujer que se entregaban a una dulce muerte sin pensar en nada más, pese a las advertencias de sus allegados o de los relatos en torno a la sierva de Afrodita.

Jardín de mujeres

La historia del bajorrelieve de la mujer sacudiendo su “jardín de mujeres” es fascinante y está llena de misterio y leyendas. El relieve se cree que fue realizado en el siglo XII, durante la época medieval, por un artista anónimo. La ubicación original del relieve en la puerta oriental de Milán, la Porta Tosa, también conocida como “La puerta de la señora del afeitado”, sugiere que tenía un significado importante para la ciudad y sus habitantes.

La decisión del cardenal Carlo Borromeo de retirar el relieve en el siglo XVI, por considerarlo inapropiado, es interesante, ya que refleja la cambiante moralidad y valores de la época. La frase “que sus ojos solo miren las estrellas en el cielo”, es particularmente reveladora, ya que sugiere que el relieve se consideraba demasiado provocativo o sensual para ser exhibido públicamente.

Las leyendas que rodean el origen del relieve son igualmente fascinantes, y la conexión con el emperador Friedrich Barbarroja es intrigante. Según una de las leyendas, el relieve fue creado para burlarse del emperador, quien había sitiado la ciudad de Milán en el siglo XII. La imagen de la mujer sacudiendo su “jardín de mujeres”, se interpreta como una referencia a la fertilidad y la abundancia de la ciudad, que se resistía a la invasión del emperador.

Aunque el relieve original se perdió con el tiempo, existen varias réplicas y representaciones de la imagen en diferentes museos y colecciones de arte. Una de las réplicas más famosas se encuentra en el Museo del Castello Sforzesco de Milán, donde se exhibe como un ejemplo de la rica historia y cultura de la ciudad.

Amamantar y senos originarios

Para nuestros pueblos originarios en Mesoamérica, los senos no tenían una connotación sexual y la forma de verlos era con un fin necesario para crecimiento del ser humano, en este caso, de amamantar a los bebés. Las crónicas hacen mención de que las mujeres en tierras calientes no ocupaban ropas para cubrir su torso, pero en lugares fríos sí lo hacían, no por pudor, sino por cuestiones climáticas; los pueblos del altiplano central no tenían los prejuicios que trajeron los europeos. Por ello, el símbolo del pudor femenino entre las “indígenas” era la falda, por razones obvias. Así, entre los pueblos, la falda y el “taparrabo” eran la ropa mínima necesaria.

Al momento del destete, a los niños se les despegaban de la mamá para acompañar a su padre en sus actividades, así aprendían sus tareas y rol de género. La pequeña se quedaba con su mamá y comenzaba su proceso educativo, en el que se incluían todas las actividades de preparación para la maternidad y el cuidado de la casa y los niños.

Las evidencias del cuidado de los infantes se pueden observar en los registros escultóricos a lo largo de todo Mesoamérica. Particularmente deben señalarse los cargadores de bebés o utensilios de porteo. Generalmente se utiliza una tela larga que en la actualidad es llamada “rebozo” que envuelve al bebé, y cuando éste crece, las piernas van afuera, pero él va sentado sobre la tela. Los bebés son acomodados en la espalda, en la cadera de la madre o enfrente para tener acceso directo al pecho. Estos cargadores facilitan la cercanía del bebé con la madre, lo cual es necesario para el desarrollo emocional del pequeño y le permite a la madre moverse en su entorno y continuar con sus actividades.

Y la poesía tiene también sus matices, sus alusiones desde la enorme diversidad emocional y sensorial de los creadores, hacia la mujer:

TE AMO POR CEJA

Julio Cortázar

Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores

blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,

te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz,

voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas

que dormían en la lluvia.

No quiero que tengas una forma, que seas precisamente

lo que viene detrás de tu mano,

porque el agua, considera el agua, y los leones cuando

se disuelven en el azúcar de la fábula,

y los gestos, esa arquitectura de la nada,

encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.

Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,

pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo

lacio, esa sonrisa.

Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino es

también la luna y el espejo,

busco esa línea que hace temblar a un hombre

en una galería de museo.

Además te quiero, y hace tiempo y frío.

SÁBADO

Alfonsina Storni

Me levanté temprano y anduve descalza

Por los corredores: bajé a los jardines

Y besé las plantas

Absorbí los vahos limpios de la tierra,

Tirada en la grama;

Me bañé en la fuente que verdes achiras

Circundan. Más tarde, mojados de agua

Peiné mis cabellos. Perfumé las manos

Con zumo oloroso de diamelas. Garzas

Quisquillosas, finas,

De mi falda hurtaron doradas migajas.

Luego puse traje de clarín más leve

Que la misma gasa.

De un salto ligero llevé hasta el vestíbulo

Mi sillón de paja.

Fijos en la verja mis ojos quedaron,

Fijos en la verja.

El reloj me dijo: diez de la mañana.

Adentro un sonido de loza y cristales:

Comedor en sombra; manos que aprestaban

Manteles.

Afuera, sol como no he visto

Sobre el mármol blanco de la escalinata.

Fijos en la verja siguieron mis ojos,

Fijos. Te esperaba.

TE QUEDÉ A DEBER 100 ORGASMOS

|Mariana Dottor

Te quede a deber 103 orgasmos.

1000 – Te amo- y 106 cafés.

Me quedaste a deber los buenos días,

olvidaste tu camisa y aquella jodida loción que detesto, ¡Qué pésimo gusto tiene tu tía!

No tengo motivos para estarte escribiendo esto.

No me dueles, creo…

Ya no lloro por ti en medio de una comida, ni espero encontrarte por allí en algún rostro de desconocido.

Te cuento, por fin siento que me va bien el color amarillo, sigo odiando las flores.

¡Odio que crean que el café no lo puedo beber a las 12:00!

Ya tiré tus discos, los preservativos y tus corbatas.

No me sirven, no las quiero.

Tu camisa me va bien, es mi mejor pijama.

La loción la tirare algún día, quizá mañana…

Igual tiene mejor olor que el perfume de la vecina que no se cansa de decirme:

– ¡Pero sí hacían bien bonita pareja! –

En fin, la imprudencia.

Como si yo necesitará que alguien me afirmara lo que siempre supe.

Llegó del trabajo puntualmente a las 8:00 me ducho a las 9:00 y si quiero, te recuerdo a las 10:00 solo un poquito, me fastidia desvelarme pensando tonterías.

Los fines de semana me tomo un tequila viendo aquella foto que nos tomamos en nuestro 3er aniversario, enciendo un cigarrillo y dejó que el humo opaque tu rostro.

No mucho como para olvidar tu sonrisa, ni poco como para no ver lo estúpida que me tenías.

¡En fin!

Creo que hoy tengo ganas de recordarte.

Pero diferente, sin rencor, ni pensar en lo que fuimos.

Si no, ¡Rico!

Algo que me provoque cierto placer.

No se me olvida lo delicioso que era arder entre tus manos.

Hoy ya no estas, y afortunadamente, aprendí bien.

Aquí va una pequeña muestra de la picardía dicha en prosa y rima, sin una sola grosería, es de admirar el ingenio y que siendo algo complicado, no incluya palabra obscena. Un giño de humor:

EL PORQUÉ DEL CALZÓN NEGRO

(Autora desconocida)

Salió una anciana del baño,
su viejito la miraba
y al punto le preguntaba:

«¿De dónde es ese gusto extraño,
pues ya llevas varios años
usando ropa interior
de oscuro y serio color,
y ya mi vista se aburre?
¿Acaso no se te ocurre
que eso te da más calor?».

La viejita, indiferente
y caminando paso a paso,
levanta en su mano un vaso
y allí sumerge los dientes.

Al viejo mira de frente
para darle explicación.
Se acomoda en el colchón
y guarda una breve pausa,
“Aquí te digo la causa
de lo negro del calzón:

Muchos colores usé,
pues la carne firme estaba,
y el fuego que me quemaba
contigo lo disfruté.

Hace tiempo lo apagué
por no hacerlo disoluto.
Te fui fiel en lo absoluto
y lo que digo es muy cierto:
’Cuando el pájaro está muerto,
el nido viste de luto’”.

Por admin