
Editorial
No debe ser conmemoración de un día. Debe ser actitud y trabajo de todo el año, todos los días, todos los años… pero…
El día internacional de la mujer es ocasión propicia para observar el trabajo de las autoridades, de los gobiernos hacia la mujer, claro, pero también hacia el hombre, hacia niñas y niños, hacia jóvenes, hacia personas adultas, hacia la senectud, hacia la diversidad sexual, de ideas, de filosofías, hacia campesinos e indígenas… hacia toda la sociedad en su enorme pluralidad.
Lo que hacen… ¿ataca las necesidades de justicia para todos?
Lo que proponen… ¿ayuda a resolver la inequidad, el abuso, la violencia?
Tlaxcala tiene una mujer como gobernadora. La Secretaría de Cultura tiene al frente a una mujer, y alrededor de ella otras muchas mujeres. ¿Es visible el accionar de estas mujeres en favor de las mujeres todas?
¿Estas mujeres son sensibles hacia la injusticia social imperante que agrede a la inmensa mayoría de personas, sin importar género ni edad?
En los hechos, fuera de los slogans oficialistas y consumistas, ¿alienta la Secretaría de Cultura la construcción de una conciencia social sana, libre, libertaria, democrática que arrope a todas y todos?
Las preguntas son abiertas, con el entendido de la diversidad de respuestas posibles.
Es una convocatoria a la reflexión, al análisis del piso que caminamos, de ver y estudiar las grietas y cuarteaduras en el sendero y en los muros y en las paredes y en los techos.
Cuando el clima de violencia parece hoy cerrarse criminalmente sobre nosotros, ¿estamos todos haciendo lo correcto para defendernos?
¿Es el arte realmente una alternativa para construir una sociedad más sana?
¿¿¿¿Por qué no lo hemos hecho?????