Vie. Mar 6th, 2026

Ignacio Pérez Barragán

“Las cuadrillas están muriendo señor presidente y urgen acciones para que se preserven”, es un argumento que he esgrimido ante varios presidentes municipales y directores de cultura.

Sin embargo, este dictamen basado en años de investigación académica sobre el tema, no preocupa a autoridad alguna.

El baile de cuadrillas de origen inglés, se practicó en Tlaxcala desde 1882. Sin embargo, con el siglo XXI empezó su declive por diversos factores.

Uno de ellos fue que la generación que las adoptó, empezó a morir y no se transmitió el arte de ejecutar correctamente este baile. Las figuras fueron corrompidas o bien olvidadas o suprimidas en pro de lo espectacular y la simplicidad.

Un ejemplo de ello fue lo que ocurrió en la región de Totolac en los años 50 del siglo XX, donde a raíz de un encuentro nacional de danza que se celebró de 1953 a 1958, se montaron las llamadas cuadrillas dobles, simplificando en extremo las coreografías para que el bailarín se luciera en solos de danza, con un vestuario donde se idealizaba al nativo con ropa supuestamente tradicional, esto en el furor del nacionalismo mexicano.

Se mezclaron sones de costumbre con lanceros, en un baile que se conoció como “taragoteado”, pero en la cuadrilla de lanceros las figuras coreográficas originales fueron suprimidas en su gran mayoría. Lamentablemente esto se imitó en varias comunidades.

En Contla de Juan Cuamatzi las cuadrillas se perdieron, debido al concurso que desde inicios de los años setenta se realiza en este municipio.

Los jueces que calificaban a las camadas eran profesores de ballet folclórico que ignoraban el arte del baile de cuadrillas y heredaron, para las futuras generaciones, una serie de puntos a calificar propios de los concursos de danza folclórica, tales como puntualidad, vistosidad en el vestuario y uniformidad.

Para ganar uniformidad ante un número creciente de parejas en las camadas, las figuras originales se suprimieron y solo sobrevivieron los alabandú en forma de visita, las líneas y los paseos generales en círculo.

En Yauhquemehcan el baile de cuadrillas empezó su declive con la introducción de las espalderas que impiden la ejecución de figuras como puentes, molinetes y moños reversibles. El costo de un traje bordado con espaldera, ha inhibido a las nuevas generaciones para participar en el carnaval.

En la región de Panotla las camadas decidieron inventar cuadrillas, pero a falta de investigaciones académicas, se ignora qué debe tener un baile para realmente ser una cuadrilla.

El resultado es un baile auténtico de carnaval, con figuras coreográficas que no cumplen con las formas mínimas de una cuadrilla, según los estándares establecidos en Inglaterra en el siglo XIX.

En otras palabras, estos bailes carnavaleros no son propiamente “cuadrillas”.

En otras zonas, sobre todo en el sur del estado, se confundió la palabra cuadrilla (que es un género de baile) con un grupo humano. La cuadrilla como baile se llama así porque los danzantes forman un cuadro (no dos líneas largas con dos cabeceras), pero nunca porque se trate de una cuadrilla de trabajadores.

Por lo mismo llaman a sus grupos de baile “cuadrillas” y esta confusión se consolidó y el hecho es que tampoco ejecutan cuadrillas.

La falta de investigación académica que explique qué hace a un baile ser una cuadrilla, la intervención de folcloristas que modifican y suprimen las coreografías en pro de la espectacularidad, el fallecimiento de los maestros tradicionales de este baile, los concursos donde se califica todo menos la danza de cuadrillas en sí, la ignorancia de las capitanías sobre el baile de cuadrillas, son factores, entre otros más, que han provocado que haya regiones donde las cuadrillas ya no se bailan.

En otras como Santa Cruz Tlaxcala, Capulac o Yauhquemehcan las cuadrillas perviven a veces ya con focos amarillos.

La danza de huehues es una danza tradicional que ha pervivido a través de los siglos y ha cobrado múltiples formas. Algunas, como la danza de batallones tlaxcaltecas al ritmo del huehuetl, se perdieron, pero se mantuvieron en el norte del país.

Muchos sones tradicionales con sus coreografías también han sido olvidados. Así es el tiempo. Es probable que en 50 años de las coreografías originales de las cuadrillas solo quede el recuerdo.

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