
José Luis Puga Sánchez
El artículo segundo constitucional representa un instrumento fundamental para que las comunidades indígenas sean reconocidas como sujetos de derecho, no desde una visión folclórica, sino con plena capacidad jurídica, social y política, recalcó Jesús Jorge del Castillo, en representación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), en el acto celebrado en Tizatlán de conmemoración del día internacional de los pueblos indígenas.
Las palabras del funcionario federal se alinearon a las denuncias que momentos antes, en el mismo micrófono, había vertido el presidente de comunidad en San Esteban Tizatlán, Porfirio Padilla Méndez.
Una denuncia, que calificó como “discriminación”, es relativa a las participaciones federales de recursos de apoyo, específicamente en el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS). La explicación la sustenta en su cálculo de alrededor de 12 mil habitantes actualmente en Tizatlán, cuando en 2010 la comunidad contaba con un promedio de 10 mil habitantes, información cuyas fuentes no identificó, pero dijo que Inegi reporta hoy día una población de 6 mil 900 habitantes, por lo que “el municipio al que pertenezco le otorgaba, al trienio pasado, un presupuesto de participaciones de alrededor de 142 mil pesos mensuales, para atención a las problemáticas de la presidencia de comunidad de Tizatlán y sus habitantes”. Actualmente informó que se “limita” a su comunidad con una participación de solo 76 mil pesos, para atender todas sus necesidades, incluso hay comunidades que se les “limita” a 35 mil pesos.
Esas necesidades comunales que hace referencia son la falta de colectores de drenaje en las barrancas que son vertientes de la cuenca del río Zahuapan y Atoyac; la principal avenida de la comunidad, la Avenida Juárez, se encuentra en situaciones deplorables por el impacto de las torrenciales lluvias recientes, además en constante congestionamiento vehicular, por lo que, “independientemente de la rehabilitación de esta calle, se hace necesario la construcción de una avenida alterna que se ubicaría sobre la ribera del río Zahuapan”. Añadió que varias calles más se encuentran urgidas de pavimentación, hay puentes dañados y demandas de electrificación. “Actualmente, el municipio me está proponiendo una obra que no rebase un presupuesto mayor a 500 mil pesos”.
El panorama descrito justificó que le ha orillado a solicitar directamente el apoyo y la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum y, a partir del 6 de agosto, de la gobernadora Lorena Cuéllar, pues Tizatlán –denuncio- “fue excluida del programa FAIS (Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social) y actualmente no recibimos el recurso que por mandato del artículo segundo constitucional somos objeto de derecho”.
Mi comunidad –asentó-, San Esteban Tizatlán, en septiembre de 2024 recibió la constancia de comunidad indígena, documento que nos hace acreedores de los beneficios que nos otorga nuestra Carta Magna en el artículo segundo constitucional, en donde se reconoce la libre autodeterminación de los pueblos indígenas, pero, además, nos da derecho a recibir de manera directa y sin intermediarios el programa del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, el cual tiene por objetivo reducir la desigualdad y mejorar la calidad de vida de las personas que viven en vulnerabilidad.
La segunda de Porfirio Padilla denuncia tiene que ver con contubernio entre particulares y autoridades, así como invasión de tierras comunales de San Esteban Tizatlán. Particulares –detalló- que en complicidad de autoridades que me antecedieron, pretenden acabar con el pulmón de la ciudad de Tlaxcala, desconociendo por completo el decreto del General Lázaro Cárdenas del Río en noviembre de 1937, el cual declara zona forestal protegida al Parque Nacional Xicohténcatl, a los monumentos históricos y zonas ecológicas de la ciudad de Tlaxcala y sus alrededores, partiendo de los linderos del pueblo de Tizatlán, el cual está delimitado perfectamente por sus linderos ancestrales.
Sin embargo –recalcó- actualmente “algunas” familias saquean y están desapareciendo cerros con la explotación inmoderada de xalnene y tepetate. “En días pasados, la presidencia de comunidad y los vecinos acudimos a realizar plantación de árboles en el paraje denominado Lindero, desafortunadamente algunas familias salieron a decir que eran de su propiedad, lo peor de todo es que es con la complicidad de algunas autoridades de nuestro municipio”. Consecuentemente, “ante el documento que protege las áreas forestales”, invitó a “uno” de los actuales regidores a que “realmente” devuelva la propiedad que es de la comunidad.
Por ello, reiteró su petición de apoyo a la presidenta Claudia Sheinbaum y a la gobernadora Lorena Cuéllar, además de recibir el respaldo inmediato del representante del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INOI), Jesús Jorge del Castillo, así como de la abogada Patricia Sofía Saldaña Huerta, también del INPI.
A partir de la modificación del artículo segundo constitucional, las comunidades indígenas somos el cuarto poder del gobierno de México, concluyó lacónico.
La gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros fue muy clara al asentar que “por primera vez” en el México independiente, los pueblos indígenas y afromexicanos son reconocidos plenamente como sujetos de derecho, con personalidad jurídica, patrimonio propio y autonomía para decidir el destino de los recursos que les corresponde. “En el artículo 2 está reconocido plenamente el trabajo y el compromiso de todo un gobierno para ser corresponsables con los pueblos indígenas”.
Pero no se trató de una respuesta concreta a la petición de ayuda del presidente de comunidad de Tizatlán.
Después, el acto protocolario en la conmemoración del día internacional de los pueblos indígenas continuó con la entrega de constancia de inscripción al catálogo nacional de pueblos y comunidades indígenas y afroamericanas a San Isidro Buensuceso, en San Pablo del Monte; San Felipe Sultepec, municipio de Calpulalpan; Ocotlán Temalacayucan, municipio del Carmen Tequexquitla; Álvaro Obregón, de Españita y San Esteban Tizatlán, municipio de Tlaxcala.
Vino a continuación el muestrario cultural, como el coro de La Magdalena Tlaltelulco, el ballet folclórico Yu Danxu Dinei y el grupo Yaltoatl, recitales de poesía en náhuatl y yuhmú, danzas tradicionales, ponencias sobre los derechos indígenas, el concierto a la luz de las velas con la participación del coro Xutomatsi de Ixtenco, el coro infantil y juvenil Voces Yuhmú, la Orquesta Sinfónica Infantil del Estado, además de mesas de trabajo sobre lenguas originarias, turismo comunitario, gastronomía tradicional y medios indígenas.
Ahí, en el núcleo del cuarto señorío, donde se pactó la alianza entre los conquistadores europeos y los tlaxcaltecas cinco siglos atrás; ahí, junto a los vestigios del palacio de Xicohténcatl Huehue (el Viejo), ante dos altares polícromos, ahí este 6 de agosto se soltó el jolgorio de música, baile, artesanías, comida, de mujeres en huipil, de camisas bordadas, de sonidos de caracol… de identidad.
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