Vie. Mar 6th, 2026
Alba Tzuyuki Flores Romero

* Pierden las nuevas generaciones el concepto de identidad

* Desaprovechan escritores otras posibilidades de la escritura

* Solo de grupos y sin unión, el ejercicio escritural local

* Solo moda o imposición institucional las nuevas temáticas

José Luis Puga Sánchez

La literatura tlaxcalteca hoy luce multiforme vestidura temática. Mientras los poetas hablan de lo íntimo, lo personal, lo amoroso, la sexualidad, los narradores ficcionan su realidad, su cotidianidad, aunque recientemente ha empezado a cobrar fuerza una corriente que cultiva los relatos oscuros, de terror. Es esa la visión que de la literatura hecha en casa tiene la escritora Alba Tzuyuki Flores Romero.

La narrativa realista -abunda la fundamentalmente cuentista, con varias visitas a la poesía y al ensayo- se basa en esto que conocemos como la realidad en donde nos movemos, el día a día, la cotidianidad, “personas como tú y yo que convivimos, que tenemos diferentes situaciones, ya sea en el trabajo, situaciones personales, situaciones de todo tipo, hasta podría retratarse un poco la política, pero en modo ficcional”.

Si una persona contactará por vez primera con la escritura tlaxcalteca, sin ningún antecedente previo, su primera vista sería, en opinión de Tzuyuki, la de una Tlaxcala heterogénea, mucho abocada a la búsqueda de la identidad tlaxcalteca, heterogeneidad, apunta, sin embargo, hambrienta de impulso, de proyección “desde la cuestión erótica, la cuestión citadina, la cuestión urbana, la cuestión del campo”. “He tenido alumnos que se van hacia las raíces del campo, algunas costumbres que yo creo les contaron sus abuelitos, cuestiones así que a ellos les llaman la atención y se van hacia ese lado”.

Esa búsqueda de identidad, afirma, tiene su razón de ser en el hueco identitario que se abre en las nuevas generaciones, incuso en muchos treintañeros. “A los mayores no nos pasa eso, pero la gente muy joven, desde la secundaria, va perdiendo esa identidad. Con el paso de los años, esto que platicaban los abuelitos se ha ido, se está borrando, motivado porque los abuelos mueren y nadie toma su lugar, hay poca gente que se dedica a escribir estas cuestiones”.

La literatura, además de su función estética, artística, tiene otras funciones, que no son las principales, pero se puede emplear para otros fines como la historia, la educación. “No somos propiamente historiadores, pero al rescatar ciertas particularidades de nuestra historia, ciertas particularidades de algún pueblo, de todas las comunidades que hay en Tlaxcala, te estás convirtiendo en un preservador, a lo mejor de esa identidad, en una persona que está rescatando esa identidad”.

Pero… ¿cuál es esa identidad? La identidad tlaxcalteca está bien rica y surtida, festeja Tzuyuki. Somos un pueblo históricamente rebelde, no hemos sido dominados y toda esa temática permea tanto en el grafiti como en la pintura, en el cuento, etc.

Tenemos –señala- nuestras imágenes. Grabados, por ejemplo, del carnaval. “Muchos artistas, como Travis, están haciendo constantemente trabajos relativos a esto que nos marca, que nos identifica. Por ese lado, los artistas lo estamos trabajando, pero por el otro lado, el común de la sociedad siento que lo está perdiendo, lo está dejando ir. Mucha gente, por ejemplo, de las comunidades aledañas a la capital, muchos jóvenes dicen: yo sembrar el campo no lo voy a hacer. Esas cuestiones se están yendo, se están perdiendo. Entonces, es fundamental en el artista rescatar al menos estas partes, aunque sean mínimas, de esto que todavía tenemos, que todavía se escucha y suena, que es como viven algunas comunidades alrededor”. Aunque Tzuyuki también reconoce otros factores en el abandono del campo: económicos, climáticos, de comercialización, etcétera. “Pero lo bonito y lo rescatable, lo estético, lo histórico sería saber cómo se sembraba antes, qué época los abuelos empleaban para hacer lo propio, qué granos se ocupaban, etc.”.

Poeta por vocación y maestra por profesión, Tzuyuki también coloca responsabilidades en las instituciones por el decaimiento de la noción de identidad. En primer lugar, sitúa a la Secretaría de Educación Pública: ahora con la nueva escuela mexicana se está tratando de salvar la cuestión comunitaria, la cuestión de los ancestros, de nuestros antepasados y todo eso, pero no se sabe si es una cuestión netamente para cumplir, cumplidora, o si va más allá, más al fondo, o si es una cuestión nada más de discurso o de ideología. Entonces, cuando a la gente le quieres imponer algo, pues no es inaceptable la imposición. 

Puso sobre la mesa el caso de los nuevos libros de texto de la SEP. Muchos maestros frente a grupo –apunta- han cuestionado si se trata de una ideología impuesta regresar a las comunidades, una cuestión muy de izquierda, cosas de este tipo, que es lamentable que llegue a permearse así, porque finalmente creo que el ser humano necesita vivir en comunidad para salir adelante. Entonces tienen cosas positivas y cuestiones que a lo mejor uno duda si son correctas o si son adecuadas, pero por supuesto que las instituciones tienen que ver con esta creación de la identidad. Ahora, ¿cuántos políticos andan con huipil y todo eso? Muchos ni les cree el discurso de yo retorno a las comunidades, yo retorno a lo nuestro, cuando sabemos que muchas veces es por pose.

Reitera que las instituciones de gobierno en todos los órdenes, efectivamente tienen participación activa en la creación del concepto de identidad, incluso en este momento existe “como un decantamiento hacia ese lado”. Por ello advirtió que el mejor camino es que la cultura identitaria brote en la propia comunidad y de ahí expandirse. “Hay estas necesidades, vamos a hablar de las tradiciones y costumbres de mi comunidad, pero está al revés, yo creo que es al revés, pero la siento un poco forzada en la cuestión de la SEP, que es un ámbito en el que me desenvuelvo y que yo veo más seguido”.

Las instituciones, el gobierno tienen mucho que ver en la creación de identidad, pero finalmente el artista tiene esa fuerza de retomar los elementos que él quiere, guste y mande para generar una nueva identidad, retomar eso que se está perdiendo en el seno de las comunidades, de los pueblos, con mucha gente joven que lo está dejando de lado; el abuelito hablaba náhuatl, pero nosotros ya no. El artista puede ser ese rescatador.

Piedra de Toque:

¿Cómo puede ser el artista rescatador?

¿Qué tanto llega el trabajo artístico a la sociedad? 

¿Cómo puede serlo (rescatador) si su impacto es muy pequeño? 

Tzuyuki: Sí, pues digamos que es como que el ideal que el artista fuera el salvador de esas cuestiones, sí, pero al tener muy poco impacto, ya lo ves, talleres, exposiciones en donde siempre llegamos los mismos.

Piedra de Tique: ¿Qué hace falta? 

Tzuyuki: Creo que si seguimos buscando por el lado de las dependencias no se va a lograr. Es precisamente crear esa comunidad de artistas y buscar públicos. Se oye muy radical a lo mejor eso de ir a buscar tú al público, pero no queda de otra. Si nos esperamos a que la institución, el gobierno, las autoridades… sabemos que no se puede.

Piedra de Toque: ¿Ves tú en el artista, en el creador, cualquiera que sea la disciplina, la conciencia y la intención de hacer eso? 

Tzuyuki: Buen tema. Solo en literatura hay muchos grupos, grupúsculos o como puedan llamarse, pero no nos hemos unido para hacer algo. Está el grupo del Museo Miguel N. Lira, que son los autores que a lo mejor la misma directora contacta más de cerca, con los que cuenta para presentar libros, etc. Está el grupo, no sé, de la antología Vuelo de Letras, de Minerva (Aguilar Temoltzin), que es otro grupo de mujeres que ha hecho cosas. Estamos aquí picando piedra con talleres. Cada quien hace lo suyo. Alejandro Ipatzi en lo suyo, pero falta esa unión. 

Piedra de Toque: Pero dime, antes de la unión… ¿la conciencia? Un ejemplo: Hace cinco años el mundo se detuvo. Calles vacías, patrullas voceando que nos recluyéramos todos en nuestras casas, una atmósfera de terror… algo que nunca había sucedido. Y todo eso no se vio reflejado en la producción artística, salvo casos muy contados. ¿Dónde está el sector? El que se supone que está viendo, está sintiendo lo que pasa donde vive.

Tzuyuki: Creo que también estaban tratando de sobrevivir…

Piedra de Toque: Pero eso es materia justa…

Tzuyuki: El artista encerrado, viendo a través de las redes sociales y de los medios de comunicación. Sí hubo ciertas expresiones artísticas, pero así que sobresalieran, pues… Fue también, a lo mejor, muy local… Faltó esa conciencia, sí. Quizá no la hayamos desarrollado. Todo mundo tratando de sobrevivir y sigue viéndose lo mismo. Cada quien haciendo sus cosas, tratando de sobrevivir en el medio, pero sin generar esta sinergia.

Piedra de Toque: ¿Qué tipo de sociedad construye o ayuda a construir al artista con sus mensajes, cualquiera que sea su lenguaje? Mucho sabemos, como ejemplo, de la conquista 500 años atrás por las crónicas. En un día imaginario un siglo después de hoy, hipotéticos investigadores estudiarían los vestigios literarios locales de este momento histórico, ¿qué imagen obtendrían?

Tzuyuki: Grupos individuales…

Piedra de Toque: Aparte de los grupos… las temáticas, ¿de qué se está hablando? ¿Qué sociedad ves tú a través de eso?…

Tzuyuki: Modas… Por ejemplo, la cuestión ahora LGBT y todo lo que tenga que ver con ello, es lo que está en auge, lo que está siendo apoyado. Son temas que se ponen de moda. Y ahora el artista tiene que sobrevivir de algo: becas, estímulos, premios. Diferentes grupos, pero cada quien tratando de sobrevivir: yo con mi taller, yo con mi estudio de arte, yo con mi festival que organizo cada tres años, cada dos, cada que puedo… cada quien lo hace de forma particular. Y a lo mejor sí, como lo dijo Adrián (Mendieta: Piedra de Toque No. 154), por ego y por alimentar esa egoteca: ya obtuve el premio tal, bueno, ya un poco de reconocimiento. Porque si no, de otra forma no lo hay. No hay ese reconocimiento. Entonces dices: bueno, yo obtuve siquiera un premio y algo me dice que respaldan mi trabajo, al menos un jurado que leyó mi texto, cuando la proyección es mínima. Entonces dices: bueno, ya tengo un aliciente, un premio estatal, un premio nacional, o Adrián (Mendieta) que se va al extranjero. Porque aquí son individualidades que tratan de hacer y sobrevivir.

Piedra de Toque: ¿Qué hace falta para que la producción literaria crezca en amplitud, en profundidad, en calidad? 

Tzuyuki: Creo que una mayor responsabilidad. 

Piedra de Toque: ¿De quién? 

Tzuyuki: Híjole, podríamos pedir lo de siempre, de las autoridades, del gobierno, de las instituciones. Pero no, creo que de los artistas en principio, de proponer, de tener la idea germinal de diversos textos tratando de rescatar identidad, basados en Tlaxcala, basados en la idealidad, basados en lo que sea, pero así, muchas ideas. Y apoyarnos entre nosotros. Ya no esperar de papá gobierno o de otras instancias. Es un mundo ideal, aunque ahora cada quien hace lo que puede. Uno no puede tener responsabilidad si no tiene conciencia. Entonces, hace falta, me hago consciente y después me hago responsable, pero como no tengo el aliciente del premio y todo eso, ah, como que me desinflo.

Lamenta la poeta la enorme dificultad para vivir del arte. Quienes escriben tiene que hacer otra cosa para seguir escribiendo, para seguir haciendo grabado, para seguir pintando, para seguir bailando, dar clases, etcétera. “Por eso, creo yo, viene el decaimiento. Tengo ideas, tengo intención, tengo responsabilidad, pero ¿cómo le hago?…

Piedra de Toque: ¿Qué futuro le ves a la literatura local?

Le veo futuro en el sentido de que quizás sigamos en diferentes grupos, pero hay muchos grupos. Eso es lo positivo que yo veo. Hay muchas personas escribiendo, muchas personas queriendo crear, muchas personas haciendo lo propio desde su trinchera, desde su escenario, en Apizaco, en Tlaxcala, en Huamantla, etcétera. Y ya veo que somos más, eso me da gusto. Antes podías contar con los dedos de la mano. Cuando yo empecé a escribir, 17 años, no sé, cinco que escriben, porque yo conocía y ubicaba. Ahora hay muchos y de diferentes edades. Eso es lo rico.

Esperanzadoramente, confía que ese talento que dice ver “trate de hacer algo por su arte, que no se quede solamente ahí”. Sabe de las dificultades para avanzar en el campo de las artes, “la creación de públicos, etcétera, etcétera, que estamos esperando casi siempre que nos apoyen, que hagan publicidad. Hay que apoyarse uno. Difícil que ocurra”. Reitera su percepción de mucha gente escribiendo, mucha gente teniendo talleres, mucha gente fungiendo como jurados de narrativa, de declamación, de escritura, etcétera. “Hay mucho. Solo falta abogar uno mismo por lo que hace. No queda de otra. Es como lo que dicen, quiérete primero a ti mismo y luego ya a los demás. Valora tu trabajo primero”.

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