
José Luis Puga Sánchez
Corrían los meses germinales del 70 y el campo cultural tlaxcalteca vivía aún en el letargo. Sin actividad creativa, sin infraestructura y sin instituciones para ese fin, la sociedad local se colgaba de la televisión y del futbol. Pero algún germen de vida se agitaba.
La casa del muralista Desiderio Hernández Xochitiotzin, justo al pie del conjunto conventual franciscano en la capital, recibía a un empecinado grupo de artistas visuales, jóvenes y maduros. Los jóvenes eran encaminados por el pintor Vicente García Gómez, quien los llevaba de su academia para que aprendieran de las experiencias y consejos de los más experimentados.
El estudio de Xochitiotzin fue punto de contacto para José Molina Atonal, Martín Rojas Hernández, Maricela Guarneros Chumacero, Alejandro Gallegos Durán… se trataba de la Sociedad Tlaxcalteca de Artes Plásticas del Estado de Tlaxcala. Y a ese pequeño grupo de pintores y escultores ya con camino recorrido, se unía otro minúsculo grupo de sedientos aprendices, apurados por beber de la fuente de su conocimiento: José Manuel Montealegre Solís, Oscar Flores Corona, entre otros.
Las reuniones eran cálidas, fructíferas y de ahí se desprendían “buenas ideas”. Su perseverancia logró que pusieran una cafetería, la “Cafetería del Artista”, justo enfrente de la hoy Plaza Xicohténcatl, en un espacio ya posicionado para el consumo de nieves y chelas, La Nevelandia, que ya había cerrado. La “Cafetería del Artista” fue entonces espacio para “algunas” exposiciones, o punto de partida para muestras itinerantes.
Pero la parálisis ambiental los contaminaba, la Sociedad Tlaxcalteca de Artes Plásticas del Estado de Tlaxcala no pudo soportar la sequía y desaparece en 1976. Y la “Cafetería del Artista” también se desintegra, resultado de algunas diferencias internas.
“Entonces se hablaba mucho de las expectativas del arte en Tlaxcala. En ese entonces no había ningún otro movimiento y ni siquiera, por lo que yo sé, había el intento de hacer algo por parte concretamente de las instituciones”, recuerda un melancólico José Manuel Montealegre Solís.
Y llegó el tiempo de lluvia… en gotas. Se creó el Fondo Nacional para la Asistencia Social (Fonapas), desde donde Sabino Llano habría empezado los movimientos para empezar a modelar un sistema institucional de apoyo a la cultura.
Algunos de los integrantes de la extinta asociación de artes plásticas, que no había perdido su contacto, a 4 años de la disolución de la asociación, deciden retomar rumbo y el 20 de enero de 1980 se presenta a la sociedad el Grupo de Arte T, cuya “T” final se le vistió con los significados “Tlacuilo, Tlaxcala y Tlahuicole”, ya sin el manto protector directo de Xochitiotzin, “pero sí nos apoyaba y nos aconsejaba”.
Y este enero de 2026 el Grupo de Arte T celebró sus 46 años de vida con una exposición en la galería del ayuntamiento.
¿Cuál ha sido el pegamento que los ha mantenido unidos por casi medio siglo?
Quedó en nosotros una semilla, explica José Manuel Montealegre, vamos a decir, una vibración de hermandad porque creo que por lo menos cinco, que son los que hemos continuado con esto, sentimos esa hermandad, nos apoyamos y nos hemos quitado un poco el ego. Sabemos que a través de la comunidad y siendo una comunidad de artistas se puede hacer más, aquí está la muestra.
La obstinación conductora de grupo, que mantiene vivo al Grupo de Arte T a casi medio siglo de su nacimiento, la entregan a José Molina Atonal. Fue y ha sido insistente, luchó para reactivar el grupo después de una temporada de letargo y por ello consiguieron nuevo espacio para reunirse.
Hoy el grupo mantiene su unión, comparten nuevos aprendizajes que cada uno, por su cuenta, logra obtener, se aconsejan en el trabajo visual, así cada uno trabaje diferentes técnicas. Sonrientes, ya en la tercera edad, son cinco los miembros originales que se mantienen: José Molina Atonal, Oscar Flores Corona, Jorge Reyes Córdoba, Alejandro Gallegos Durán y José Manuel Montealegre Solís… y algunos más que se han ido adhiriendo.
“Somos hermandad, estamos los cinco fantásticos dentro de este rollo del arte, podemos dejar el arte un poco, podemos dejar de exponer, hacemos nuestras vaciladas en casa y a lo mejor no las exponemos, o hacemos rayones, o hacemos otras cosas, pero a pesar de eso nos mantenemos.
Oigan hay reunión, o sucede que vámonos de excursión a Puebla a ver el Museo Amparo, agarramos los cinco y nos vamos. Esa hermandad está siempre. Y luego nos invita alguien a su casa a comer, preparó algo. Esa amistad de los cinco nos ha funcionado bien y por eso estamos aquí”.
La Galería municipal luce hoy la muestra “Arte en el tiempo”, colectiva con obra de Maricela Guarneros Chumacero, Martín Rojas Hernández, José Molina Atonal, Óscar Flores Corona, Herminio Pérez Salazar, José Manuel Montealegre Solís, Jorge Reyes Córdoba, Pedro Avelino Alcántara, Alejandro Gallegos Durán, Jaime Milácatl Peralta, Gerardo Matamoros Luna y Adriana Banda Parra.