Piedra de Toque
Cristina Córdova (Boston, EEUU, 1972) es escultora y ceramista. Obtuvo un bachillerato en artes con concentración en Bellas Artes de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez en 1998. Durante el verano de 1999 realizó cursos en Touchtone School of Crafts en Farmington, Pensilvania. Ese mismo verano completó cursos en Haystack Mountain School of Crafts en Deer Isle, Maine. Más tarde, comenzó estudios como estudiante especial en estudios independientes en New York State College of Ceramics at Alfred University. Fue supervisada por Wayne Higby y Walter McConnell. En el año 2000 obtuvo una beca de Alfred University para su maestría en cerámica, la cual completó en 2002. Después de graduarse fue seleccionada para servir como artista residente en Penland School of Craftsen, Carolina del Norte. Córdova se mudó a Penland en 2002, a participar en la residencia. Después de completar su residencia ella y su familia establecieron su hogar y estudio en el campus de la institución. Trabaja frente a la Galería Penland donde comparte un estudio con su esposo, Pablo Soto, quien es un artista del vidrio. Viaja a menudo a Puerto Rico y exhibe y enseña internacionalmente.
Principalmente trabajando en arcilla, centra su trabajo en esculturas figurales humanas expresivas, emocionales y a veces fantásticas. Están inspirados por su herencia, género, política y las complejidades de las relaciones humanas con su entorno. “El realismo mágico, el género literario predominantemente latinoamericano, se manifiesta físicamente a través de los entornos surrealistas que habitan los sujetos de Córdova”.
Influenciada por la iconografía católica de su juventud en San Juan, Córdova ahora busca crear figuras de su “propio panteón”, mientras intenta imitar a una figura representativa y reconocible por su propia cultura. Las esculturas se muestran en una variedad de poses, expresiones, colores, texturas y tamaños. Córdova ha ganado muchos premios, ha exhibido ampliamente su trabajo y su obra es propiedad de museos nacionales e internacionales.
“No pienso en angustias cuando trabajo. Trato de crear una belleza no súper accesible. La belleza para mí es un término bien complejo y si es verdadera no se revela al instante. Trato de crear contrapunto y atracción a través de piezas que originalmente parezcan un poco grotescas, fuertes y que quizás a la persona le dé trabajo quedarse con la pieza. Pero una vez se queda con la pieza, esta le va dando niveles de sensaciones, como una sinfonía de emociones y la totalidad de eso crea una experiencia y eso es lo que a mí me interesa”.











