YO

Poradmin

May 14, 2026

Editorial

Primero Adrián Mendieta, luego Tzuyuki Flores lo señalaron. Ahora Teódulo Rómulo lo deja claro con su actitud. El gremio artístico se mueve, en esencia, por el ego, por la individualidad, por el yo. La conciencia social, el espíritu comunitario, el aliento de grupo… el nosotros es un valor escaso, muy exiguo, entre los trabajadores de la cultura.

Puede así entenderse como también es escaso el contacto, la comunicación de la producción artística con sus potenciales receptores. Los temas no son comunes, los mensajes son contradictorios, incluso los lenguajes son diferentes.

Teódulo Rómulo no intentó engañar a nadie. Fue como es. Teódulo es un pintor con extraordinario talento, con trazo firme, imaginativo, aunque con paleta de colores muy angosta. Ocres, colores pálidos, o semi oscuros, predominan en su trabajo, incluso aquellos cuadros que presenta como vívidos, tienen un manto de palidez, pero esa característica no mengua su calidad.

Pero Teódulo es una persona abstraída, separada de su ambiente. Su vida es… su vida. Hoy, como ayer, habla de las carencias del entorno, reprocha, con razón, la insensibilidad institucional, exige mejor atención para el artista… y está en lo cierto…

El punto es que Teódulo Rómulo demanda la atención de gobierno no hacia el gremio ni sobre las condiciones generales, sino hacia su persona y hacia su obra. Ha sido al respecto suficientemente claro. De ahí su demanda de un museo solo para su obra, de atraer para sí el trabajo colectivo, sin mención de sus compañeros.

Y con la mirada, las emociones y la sensibilidad en el ego, en el yo, muchos de los trabajadores de la cultura elaboran sus productos.

Pocos, muy pocos, se preocupan por averiguar las condiciones sociales, el palpitar general, los dolores que aquejan a la mayoría. Pocos, muy pocos, se ocupan en buscar alternativas, en rastrear nuevas propuestas, en esparcir oxígeno en la enrarecida atmósfera cultural.

Esa distancia obstaculiza el diálogo social, torna ruido lo que pudiera ser conversación, o incuso entender las naturales diferencias.

Una sociedad, en su mayoría, poco educada para buscar y entender los productos culturales, frente a un gremio artístico situado ante al espejo, explica el poco impacto que en Tlaxcala registra el arte y la cultura, pese a su fortalecimiento contemporáneo.

El arte y la cultura son, sobre todo, roce social, diálogo común, construcción de un mundo incluyente…

Eso es, aún, tarea pendiente en Tlaxcala.

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