
José Luis Puga Sánchez
Sensacional de diseño mexicano es una exposición de carteles, anuncios, posters, botellas, ceniceros, portadas de libros de bolsillo… pero, sobre todo, es un recorrido por el florido imaginario popular, por el ingenio social, por el albur, el lenguaje en doble sentido, por esa multiplicidad de formas que sirvieron para comunicar productos, eventos o servicios sobre todo en el último tercio del siglo pasado. La exposición, compuesta por alrededor de mil 500 piezas, está montada en el Museo de Arte de Tlaxcala (MAT), lista para ser diseccionada por el público observador.
Débora Holtz, cofundadora de Trilce ediciones, reveló que la exposición tenía tres años trabajándose para Tlaxcala, cuando recibieron una invitación del entonces secretario de Cultura local, Antonio Martínez Velázquez, para conocer el MAT. Inmediatamente entendieron –aseguró- que el espacio era el adecuado para la colección.
Y así llegaron al museo reproducciones de los letreros de los changarros, de la vulcanizadora, la miscelánea, los carteles sonideros, los de lucha, los del burlesque… Todos los carteles que hemos visto en los barrios, en nuestras colonias, en todos lados de México. Lenguaje publicitario que prácticamente ha desaparecido hoy con la llegada del “primero mundo”.
La exposición se desprende de una investigación que se publicó en el libro homónimo Sensacional de Diseño Mexicano, en donde se catalogó una colección de fotografías tomadas en todas las ciudades de México, se hizo una selección de las imágenes contenidas en el libro, ahora presentadas en esta exposición, a las que se suman otras del enorme número tomadas. El criterio de la muestra fue presentar las imágenes aisladas de su contexto, dejándolas sólo a su valor estético, literario e imaginativo.
Y ese viaje imaginario y humorístico tuvo paradas en el burlesque, con anuncios para el espectáculo de Yamel, July, Esmeralda, Cassandra y un ardiente océano de piel a la mano.
Hay un amplio muestrario de anuncios de jabón: el jabón del santísimo, el jabón del corderito manso, el jabón ven a mí, el original y legítimo jabón del jorobado, el jabón de la santa muerte y muchas marcas más, todas listas para lavar los malos humores y los malos días.
O las legítimas proteínas africanas, el aroma “doblegado a mis pies”, el elíxir “Tres potencias”, la botella “Imán”, para encontrar pareja; el líquido de la “fortuna y buena suerte”, el perfume del Buda, el agua espiritual para alejar la maldad, la legítima agua del estudiante… Ufff.
Anuncios de taquerías, talacherías, tendajones, cerrajerías, pulquerías. Portadas del Libro sentimental, la revista Amantes. Los anuncios del plomero, el zapatero, el peluquero, los talleres mecánicos. La voluptuosa sirena invitando a la marisquería
Sensacional de diseño mexicano es, en suma, un paseo por determinados resortes que identificaron, aún hay bastantes rasgos de ello, la manera de relacionarse en ciertas capas sociales de clase media. El mexicano es alburero, se decía y se hacía profusamente… y aún lo es, con toda su carga de misoginia, agresividad y machismo que este tipo de lenguaje conlleva. Pero también el mexicano es ilusorio, pues cree en las pócimas de amor, en las relaciones exprés, en la sexualidad como objeto…