Vie. Mar 6th, 2026
Desde Bacalar para Los Contenedores

José Luis Puga Sánchez

Cálidos y salados vientos de Quintana Roo, de Bacalar más rotundamente, entibiaron por hora y media la fría tarde del julio tlaxcalteca. El café bar Los Contenedores fue, entonces, un oasis abierto poco después de la racha de lluvias torrenciales por semanas. Los retozones poemas de Ramón Iván Suárez Caamal y la juguetona e identitaria Lotería Maya del Caribe, autoría de Berenice la Física, hicieron entrar en calorcito a los asistentes a la presentación, conducidos por la poeta local Alva Tzuyuki Flores Romero.

Ramón Iván Suárez Caamal nació en 1950 en un tímido pueblito campechano, pero hace alrededor de 40 años se trasladó a Bacalar, desde donde ha regado su obra poética por el mundo. Es autor de la letra del himno de Quintana Roo y su trabajo le ha redituado varios importantes premios y reconocimientos nacionales y foráneos. Ha publicado 46 libros de poesía para niños y 33 libros de poesía para el lector joven y adulto… cuando menos eso se dijo.

El primero de sus libros presentado fue ‘Donde se explica el amor’, aderezado con estampas infantiles, volumen que habla, lúdica y tiernamente, del enamoramiento, con la mente en el tipo de lector a quien está dirigido: niñas y niños, y para hablarles se recarga en ciertas conductas y características en animales. Aquí el autor se pronuncia sobre el amor, a veces desde lo gracioso, otras veces desde la seriedad, pero con profundidad. Y a través de la vida animal, Caamal explica a los niños los vericuetos del amor humano, como una especie de introducción a la vida amorosa.

un caimán con un tulipán entre los dientes,

no es diferente ni raro, quede claro,

esa flor es lo que resta del amor

de aquel galán en la panza del caimán, 

quien con pétalos decía,

me quiere, no me quiere. 

Poesía de una flor que asoma,

de aquel no queda ni el aroma.

Y otro poema, donde habla un perrito Chihuahua, raza famosa por su fuerte carácter. El perrito habla:

Me enamoré de una San Bernardo que me acuna, 

de una dálmata con pecas como astros, 

de una galgo de revistas de modas, 

de una pequinés y mandarín, no hablo, 

de una bulldog y su dogal para mis correrías, 

de una pulga que me hace purgar mis culpas, 

de una sabueso a quien mil veces beso, 

de una labrador a la que amo en la piscina, 

de una pitbull de quien soy perrito de peluche, 

de una chihuahua y su amor superlativo.

Ladro mi serenata para todas.

El segundo libro de Suárez Caamal presentado en la sesión, también dirigido a las infancias, fue ‘Con la música en las manos 2’, que es una colección de poemas previstos desde su misma gestación para ser musicalizados, nacieron para ser cantados… y así sucedió, todos los poemas fueron cantados por diferentes grupos o artistas. Es más, en el libro cada poema tiene impreso al lado un código QR que remite a su versión musicalizada en la web, en una gran diversidad de ritmos y temática, como son los animales, la selva, la casa, la familia, la ecología, la infancia, los miedos…

El nuevo, nuevo, nuevo libro de Ramón Iván Suárez Caamal, cuya primera presentación pública aseguraron que fue esta de Los Contenedores, recibió la identidad de ‘Hola, dijo la rana’, dedicado a los niños más pequeños, a los primeros años de la primaria, libro construido sobre rimas para jugar, “entonces se trata de jugar”. Y, jugando, Caamal le pone música mediante inteligencia artificial. Y, jugando, usa recursos lúdicos como, por ejemplo, seccionar las palabras, a las cuales se les sustrae una o dos sílabas, se pone otra palabra y las sílabas se vuelven a unir. Y corrió la canción en el altavoz.

Suárez Caamal afirma que la unión de la música con la palabra, la poesía, da alas a la palabra. “La música es el idioma universal, potencia el significado de los poetas, llega a más gente y nos toca el corazón con mayor fuerza”.

‘Panteón familiar’ fue el último título de Ramón Iván Suárez Caamal esa tarde. Es su libro más personal, por el cual recorre sus pliegues más recónditos, como su pueblo natal en Campeche, la casa de su infancia, objetos preñados de recuerdos, de memoria, como aquella muy vieja plancha que se calentaba sobre las brasas y después planchar ropa ya humedecida. Recuerdo de su padre tejiendo sombreros de palma que vendía. El altar de su madre, donde reposaba la figura de un cristo tallado en madera, “el gran poder, una reliquia, no sé cómo llegó allá a manos de ellos… y sus muertos, los suyos, aquellos que viven aún en su memoria, en sus poemas.

Berenice de la Física es nacida en Tlaxcala y desde hace 7 años avecindada en Quintana Roo, primero en Bacalar y ahora “en la selva”. Es escritora, pintora, lingüista, investigadora y traductora. Regresa ahora, desde ese infernal paraíso, al frío de la montaña natal para presentar a sus familiares y amigos su Lotería del Caribe Maya.

Se trata de una versión identitaria y poética de la tradicional lotería mexicana: tableros con una selección de figuras, mismas que son reproducidas en cartas individuales; el juego es ganado cuando el jugador llena todo su tablero de marcas.

La lotería de Berenice tiene el mismo sentido, solo que ella pintó cada una de las 54 imágenes del juego, con sus doce tableros, y cada imagen es representativa de algún signo del universo caribeño que ahora habita. Repasa su cotidianidad: el fuego, el aire, el agua, el viento

“Hace muchos años hice una lotería aquí en Tlaxcala, sólo que era en náhuatl, no en inglés. Y en ese tiempo yo no sabía pintar. Así que las imágenes las hizo un pintor muy querido”.

Hoy Berenice vive en la selva… y en una selva maya. La observa, ve su “comportamiento” y lo captado por su mirada, por sus sentidos, lo llevó a sus imágenes, a las que le suma una frase en maya altamente poética y descriptiva de la imagen que acompaña. Para uso tuvo que aprender la lengua, y la aprendió con un viejo maya, un anciano que habla el idioma antiguo, no el depurado actual por la academia. “Es el maya que hablan los mayas”, por eso La Física se quedó con ese lenguaje para su trabajo.

Así, el juego se transforma en un viaje de conocimiento y acercamiento a una cultura maya “más viva que nunca”.

Ya con la parda tarde despidiéndose, Berenice la Física confesó estar trabajando en la construcción de un memorama con aves mayas, para posteriormente concentrarse en la hechura de una lotería nahua bilingüe, cuyos “dibujitos” también se encuentra ya trazando.

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