
Editorial
Lo contrasentidos con enormes… y muchos.
“El indio bueno es el indio muerto”. Los indios vivos no valen, salvo como piezas para comercio.
La parábola sirve bien para la capital tlaxcalteca.
Tlaxcala se vistió de multicolor ropaje y el flash antecedía sus pasos.
Fiesta y esplendor se mostraron para el cumpleaños
Pero sus pies se hunden aun en el fango y sus pasos se tambalean en una demacrada red de comunicaciones.
Más de 10 millones de pesos para acondicionar el zócalo.
Más de 10 millones de pesos para bailes.
Y los muchos gastos más que no se conocen todavía.
Las calles, los vehículos, los ciudadanos padecen en demasía.
La irresponsabilidad de abandonar a una ciudad muy lacerada, la manipulación política de muchos actos, la utilización del género para buscar posicionamiento, el manejo mediático de evasión… tienen costo…
El gobierno del estado y el gobierno municipal son blanco de furibundas críticas.
Sondeos recientes de opinión parecen mostrar ya los efectos de desatender obligaciones.
Flaco favor se hace a sí mismo quien por buscar posicionamiento mediático, deserta de su responsabilidad y desprotege a la ciudadanía.
Y ahora anuncian inversión millonaria para la “ciudad de la juventud”.
Tlaxcala: ciudad en orfandad.