Vie. Mar 6th, 2026

Categoría: Cuento

El último cliente de la noche

Marguerite Duras La carretera atravesaba la Auvernia y el Cantal. Habíamos salido de Saint-Tropez por la tarde, y condujimos hasta entrada la noche. No recuerdo exactamente qué año era, fue…

Un artista del hambre

Franz Kafka En estos últimos tiempos, el interés por los ayunadores ha decaído muchísimo. Antes era buen negocio organizar grandes exhibiciones de ellos como espectáculo aislado, pero hoy es perfectamente…

Una noche de edén

Horacio Quiroga No hay persona que escriba para el público que no haya tenido alguna vez una visión maravillosa. Yo he gozado por dos veces de este don. Yo vi…

El peatón

Ray Bradbury Entrar en aquel silencio que era la ciudad a las ocho de una brumosa noche de noviembre, pisar la acera de cemento y las grietas alquitranadas, y caminar,…

El eclipse

Augusto Monterroso Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica…

Sally

Isaac Asimov Sally bajaba por la carretera que conducía al lago, de modo que le hice una seña con la mano y la llamé por su nombre. Siempre me ha…

La casa del Estero

Fernanda Melchor Felix, qui potuit rerum cognoscere causasVirgilio, Geórgicas, lib. II v. 490. 1 —¿Qué es lo más cabrón que te ha pasado en la vida? —me preguntó Jorge. Estábamos…

Un día perfecto para el pez plátano

J. D. Salinger En el hotel había noventa y siete agentes de publicidad neoyorquinos. Como monopolizaban las líneas telefónicas de larga distancia, la chica del 507 tuvo que esperar su…

La noche de Margaret Rose

Francisco Tario Decía la carta, escrita poco menos que ilegiblemente: “X. X. Esq., 97 Cromwell Road. Londres S. W. 7. Margaret Rose Lañe, inglesa, de 28 años, casada con un…

La madre de los monstruos

Guy de Maupassant He recordado esta horrible historia y a aquella horrible mujer, viendo pasear en una playa de moda a una parisiense elegante, conocida, hermosa y adorada. Mi cuento…