Paul Abner Flores Sánchez

José Luis Puga Sánchez

“De las regiones novohispanas a la provincia de Tlaxcala: mercados, comercio y abasto en el siglo XVIII”. Esa fue la invitación y eso buscaban escuchar los asistentes a la conferencia que sustentó Paul Abner Flores Sánchez en el Museo de la Memoria…. Pero quedaron vestidos y alborotados, pues nunca se habló de mercados, comercio y abasto en el siglo XVIII ni en ninguna otra época.

Terrible y muy deficiente la presunta conferencia a cargo de un recién egresado de la Autónoma de Tlaxcala, si bien, según se dijo, ya titulado como licenciado en Historia, en los hechos no ha abandonado las aulas, pues el trabajo presentado en el museo tuvo más cara de trabajo escolar que de una ponencia en forma… y muy corregible.

De entrada, Abner aclaró que la conferencia es solo la primera parte de una investigación que realiza con líneas temáticas de la historia regional, la historia económica, la historia de la salud pública y “un poco” sobre la historia del arte. Nunca aclaró por qué tuvo que dar esta conferencia y no esperar hasta tener más delineado su tema.

Y descubrió uno de sus objetivos con la conferencia: que pensemos la cuestión de la región de diferente manera, todo a partir de una germinal pregunta: ¿cómo se alimentaban las ciudades novohispanas antes de los supermercados y los sistemas modernos de distribución?

Y entonces se vistió de maestro, o pretendió hacerlo. Erigió su posición de investigación a partir de la escuela de los anales, escuela francesa desarrollada principalmente a partir de la segunda mitad del siglo XX. Y de ahí recaló en el concepto de región, sobre el cual puso en la mesa, o en la pantalla, cuatro conceptos.

Ángel Bassols Batalla considera que una región económica es un espacio geográfico integrado por factores naturales, históricos, sociales y económicos que actúan de manera conjunta y otorgan una cierta unidad y diferenciación respecto a otras regiones.

Erick Van Jong menciona que la región es una hipótesis a demostrar, pero es un espacio geográfico con una frontera, la cual estaría determinada por el alcance efectivo de algún sistema, cuyas partes interactúan más entre sí que con los sistemas externos.

Eduardo García Martínez que menciona que es un espacio funcional y dinámico que alberga relaciones, intercambios e identidades culturales integradas históricamente, cuya individualidad es percibida por quienes participan en ella.

Verónica Olkión Solano, finalmente, señala que son las unidades creadas por los hombres, en las cuales éstos se relacionan con el medio ambiente y aprovechan sus recursos. Más que con territorio, la región es un entramado de acciones humanas estructuradas sobre un área geográfica determinada.

Abner Flores buscó explicar su discurso: ¿Qué es una región? La historia original busca estudiar la historia de las regiones particulares, en vez de analizar a las grandes civilizaciones estudiadas tradicionalmente por la historia común. “En este sentido, la historia original emerge como un buen complemento que da especificidad a los grandes procesos históricos locales, regionales, nacionales, en el pasado, en el presente y en el futuro”. 

La atmósfera escolar en ese momento envolvía todo el Museo de la Memoria.

Después mencionó ejemplos de región en la República Mexicana, como la región de Guadalajara y de cómo la ciudad dependía del campo para abastecerse de alimentos, mientras que el campo dependía del mercado

urbano para vender sus productos.

La región de Istmo de Tehuantepec se integró a la economía colonial

mediante las redes sociales, comerciales y políticas construidas alrededor de la producción y el comercio de la sal, producto que permitió vincular a Tehuantepec con Oaxaca, Chiapas, Guatemala y el resto de la monarquía hispánica.

El abastecimiento y precios de la carne en los mercados de la ciudad de México, de 1750 a 1812, fue un fenómeno que oscilaba “entre lujo y la subsistencia”,

La capital era el principal centro articulador de toda la Nueva España. Aquí plantea que la ciudad no funcionaba aislada, sino que estaba conectada con un amplio sistema regional de producción ganadera, lo que permitía abastecer en forma constante a la capital. La carne de cortero, como era más cara, la podían disfrutar principalmente las élites. La carne de res era para sectores populares y la carne de cerdo y otras, eran de consumo intermedio o distintos sustitutos. El consumo de la carne también reflejaba una desigualdad social urbana. 

La región de Puebla Tlaxcala –dijo- no debe entenderse como un límite político fijo, sino como un espacio económico, económico e histórico

construido por la interacción constante entre producción agrícola, comercio, fiscalidad y circulación de personas y mercancías durante la época novohispana y el siglo XIX temprano.

Una de sus principales aportaciones es el uso de las alcabalas como fuente para construir la dinámica económica regional, ya que este impuesto permite identificar qué productos se comerciaban, por dónde circulaban y qué zonas tenían mayor intensidad económica en esta región. Aquí se hace una simbiosis de estas dos entidades, lo que ahora es el estado de Tlaxcala y el estado de Puebla.

En la región, la ciudad de Puebla funcionó como el centro articulador y la ciudad de Tlaxcala exportaba hacia la ciudad de Puebla, desde donde después se exportaba hacia las distintas regiones. Tlaxcala aparece más como un espacio de producción complementaria y articulada al sistema regional como un centro exportador independiente. Sus productos eran maíz, pulque, ganado menor y derivados, la mano de obra para haciendas cercanas, la producción artesanal, textiles y el trabajo femenino en hilados y tejidos. Tlaxcala siempre estuvo en un periodo de estancamiento, de crisis, después del siglo XVI.

Coleó su conferencia al referirse, “un poco”, a la historia del arte. Calificó, así, a la “pintura de castas” como fuente histórica, corriente pictórica que “representa visualmente la sociedad novohispana, un sistema jerárquico donde la economía, el trabajo y el espacio están organizados. La comida funciona como un lenguaje social, es decir, muestra una jerarquía de las clases, la conexión entre regiones productoras y ciudades consumidoras y la organización de mercado interno novohispano. 

Y así Paul Abner Flores Sánchez cerró su conferencia “De las regiones novohispanas a la provincia de Tlaxcala: mercados, comercio y abasto en el siglo XVIII” … sin que abrieran los mercados de Tlaxcala, pese a que en las calles reales no cierran ni el 12 de diciembre.

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