En la sala de arte Armado Ahuatzi

José Luis Puga Sánchez

La nómina colgada en las paredes de la sala de arte Armando Ahuatzi, en Chiautempan, es muy, muy alta. Toledo, Posada, Dalí, Mérida, Soriano, Tamayo, Cuevas, Gerzso y más de esa alcurnia conviven junto a los tlaxcaltecas Armado Ahuatzi, a Travis, a Praxedis, a Juan de la Cruz, todos reunidos en la exposición Generaciones en Convergencia.

La muestra expone la diversidad de miradas, técnicas y épocas, demostrando que el arte es un lenguaje universal, capaz de unir generaciones e inspirar formas de expresión. La mayoría son grabados extraídos de los originales, aunque hay también fotografías y pinturas. Empero, las joyas más importantes de la muestra son tres grabados, copias de agradecimientos divinos por favores concedidos, fechados alrededor de 1700 y tomados de originales depositados en la catedral de Puebla.

Desde su época de estudiante en la Academia de La Esmeralda, Armando Ahuatzi, coordinador de la exposición, recuerda que “sabía yo de Rufino Tamayo, sabía de José Luis Cuevas, quien incluso iba a platicar con nosotros como alumnos y él ya como un maestro totalmente realizado.

Pedro Coronel, Rafael Coronel, Luis Nishizawa, todos ellos que son la columna importante de lo que es el arte mexicano actual, son ellos los que han enriquecido nuestra historia cultural, nuestra carga que les diré de tradición, de costumbre”. 

Inmediatamente el afamado pintor tlaxcalteca volteó el rostro hacia el novel grabador tlaxcalteca a su lado, Travis, para revelarle, cual demiurgo, que la exposición es la oportunidad para él, para Travis, de “reconfirmar lo que usted ha elegido. Y créanme, el arte, el mundo del arte es maravilloso”. El arte –agregó-, como muchas otras cosas, se maneja a través de la recopilación de datos, de la historia, los historiadores son muy importantes, y no nada más los historiadores de arte, sino los historiadores en general. Los cronistas que van haciendo el día a día, cuando saben realizar la profesión.

Mariana Herrera, gestora de Ahuatzi, en su intervención pidió reconocimiento a la obra de la extinta pintora Mercedes Ayala, para inmediatamente reconocer en Travis su manejo de la técnica en el grabado, después recorrer las complejidades de su hechura y el frondoso abanico de posibilidades para hacer nacer un grabado, entre ellas madera, metal, tetrapak, linóleo y más, para luego hacer un recorrido por las vicisitudes que comprende la hechura de un grabado.

Actualmente –dijo- la mayoría de los artistas son ellos mismos quienes imprimen, pero antes la importancia del impresor fue muy grande, incluso en su momento había gremios. Siguen existiendo grandes talleres de impresión y las obras incluso pueden elevar su costo, dependiendo del taller donde fueron impresas.

Durante la conquista y luego la colonia –explicó-, la religión que se implantó en la Nueva España uso al grabado, que trajeron consigo, como herramienta importante para la evangelización, fundamentalmente por el fácil manejo y transporte de las placas.

Gustavo Hernández, “Travis”, subrayó la falta de promoción que en general debe sufrir el artista visual sobre su trabajo y se dijo feliz de que una obra suya, conviva por breves días con tan ilustres vecinos que “han pasado a la historia, que son leyendas”. Recalcó el significado de la exposición Generaciones en Convergencia, porque “son tan escasas las exposiciones que dejan huella, una marca para la historia”

Se sumó al llamado para adentrarse en los significados de las artes, “que haya un público que tenga la necesidad de explorar en el pensamiento de los creadores, que se le dé la importancia al pensamiento de los artistas”. Y citó como ejemplo la devastación medioambiental reinante, hecho que los creadores trabajan con la revaloración a la biodiversidad, pues “casi todos los artistas, casi todos los creadores trabajamos el tema de la naturaleza, los seres vivos. Ante este periodo que estamos viviendo, tremendo por las consecuencias al desarrollo humano, los artistas no quitamos el dedo resistiendo, creando obras que hacen alusión a este y otros temas más, pero es muy significativo que hagamos sinergia”.

Finalmente, Travis sugirió a todos los visitantes entablen, de manera individual, un diálogo con cada obra expuesta y escuchen lo que cada trabajo quiere decir. “Estoy seguro que debemos descubrir esa interacción. ¿Qué quiso expresar? ¿Qué nos transmite? ¿Qué sentimos? ¿Cómo estamos conectando con cada una de estas piezas? Hay que recordar que son artistas de talla internacional, como Salvador Dalí, como José Guadalupe Posada, con una gran tradición en el grabado en México”.

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