Editorial

¿Para qué trabaja la Secretaría de Cultura local?

¿Qué busca, a un año del cambio de sexenio?

Avanza el proceso para la conformación de un observatorio ciudadano sin, falsamente, intervención institucional, pues es la secretaría quien emite la convocatoria para los foros, señala la temática en cada sesión, selecciona a los ponentes, invita a los asistentes y todo lo demás…

Grave es que la iniciativa de ley estatal de derechos culturales sea apartada, cuando fue la misma Secretaría de Cultura quien elaboró la propuesta y la presentó al Congreso local, iniciativa hoy excluida de la discusión en los foros encaminados a examinar el andamiaje legal en el campo cultural.

“Son dos procesos diferentes”, se argumenta como justificación.

¿Son diferentes una serie de foros y un observatorio ciudadano encaminados a acompañar el diseño y aplicación de las políticas públicas, por un lado, con un proceso que desembocará en una nueva ley de derechos culturales en el estado, por otro lado? ¿Se repelen ambos caminos?

La incongruencia profundiza más cuando el conductor de los foros, Luis Martín Martínez García, así como conferencistas en los foros como Gustavo Mauleón, han reconocido abiertamente en esas mismas reuniones que ellos participaron en la elaboración de la iniciativa de ley de derechos culturales.

Pero son cosas diferentes, afirma la institución. No explica cuáles son esas diferencias, ni las consecuencias de que cada proyecto marche por separado o que los pudieran armonizar.

Pese todo, los foros prosiguen con temáticas nunca argumentadas, jamás consensadas, sin revelarse públicamente el horizonte buscado. Solo se camina en un sendero trazado sin consentimientos, sin hoja de ruta… en un gobierno con “espíritu social”, donde debería prevalecer el “nosotros”, sobre el “yo” …. No únicamente en elecciones.

Otro punto a considerar: el objetivo de la Secretaría de Cultura, dicho por el coordinador general de este proyecto, es llegar a la conformación de un observatorio ciudadano. Supondríase entonces que los foros y las temáticas representan un proceso de capacitación para los asistentes, quienes eventualmente conformarían el observatorio “ciudadano”. ¿Cuánto vale esta capacitación cuando los receptores aun sido tan pocos? Sobre todo, cuando se piensa que cada foro es diferente a todos los demás.

Sí, pocos, muy pocos asistentes, tal vez cinco, se han mantenido constantes. La mayoría llega, opina, discute y no regresa. ¿Al final el observatorio se conformará con los cinco interesados que han demostrado disposición, aunque su nivel de conocimientos para la responsabilidad sea desconocido? ¿Al final el observatorio se conformará con lo que hay, no con lo mejor? ¿Llegarán al observatorio personas que asistieron a 1 o 2 foros… o a ningún? ¿Por qué la institución deja que la corriente del río se lleve al garete a su barquito?…

Justamente la inacción institucional abre las mentes a la imaginación, a las posibilidades: todo el proceso es solamente un escaparate, una ilusión, para finalmente, tal como estaba planeado, conformar un observatorio “ciudadano” a modo, dúctil y plegado a los lineamientos oficiales.

¿Se trata, todo, de un engaño?

¿Todo está manipulado?

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