Presentación de brillante trío hidalguense en la inauguración del festival Tlaxkallan

José Luis Puga Sánchez

La segunda edición del festival Tlaxkallan es un foro que muestra la riqueza, el ingenio artístico de los creadores, artistas y artesanos de Tlaxcala e Hidalgo. Así lo anunciaron en la inauguración las secretarias de Cultura de Hidalgo, Neyda Naranjo Baltazar, y de Tlaxcala, Karen Álvarez Villeda… Pero el espacio careció de artesanos, de portadores.

Estaban, si, alrededor de cinco pequeños puestos del mercado artesanal que cada quincena se instala en el vestíbulo del Palacio de Cultura. De Hidalgo estaban alrededor de ocho artesanos con una muestra de nieve de sabores, de blusas bordadas, de sombreros, de aromas corporales… Y nada más.

“Somos los poquitos de cada quincena aquí”, aceptó un compungido vendedor de collares, anillos y brazaletes, detrás de una mesita instalada en el recibidor del edificio una vez sede del Instituto Tlaxcalteca de Cultura, en el sexenio federal anterior, casa nunca habitada de la Secretaría de Cultura federal y hoy… espacio para oficinas y oficinas.

“¿Y los artesanos de Hidalgo?” … “ahí, en ese pedacito”, y señaló el vendedor afligidamente a un pequeño grupo de cinco a siete puestos con mercadería artesanal dispuestos al lado suyo.

Y el eco hizo su trabajo. La prensa: ¿Y los artesanos?… ¿Esto es todo? Sin excepción, los trabajadores de medios de información expresaban su sorpresa por la pobreza expuesta en cuanto a número de vendedores y, consecuentemente, variedad de productos artesanales. El amplio patio del Palacio estaba absolutamente desprovisto de expresiones artesanales. Estaba ahí solo el sillerío habilitado para el único foro para actividades artísticas y protocolarias.

En un pasillo lateral se montó una exposición pictórica con obra de alumnos de la Escuela de Arte de Tlaxcala.

El acto protocolario de inauguración fue justamente eso: protocolario. Ahí, Neyda Naranjo Baltazar, secretaria de Cultura de Hidalgo, resaltó la hermandad entre ambos estados y recordó las dos ocasiones anteriores que representaciones de Tlaxcala han estado en su entidad, primero cuando cocineras tradicionales tlaxcaltecas participaron en la muestra gastronómica de Santiago de Anaya, y recientemente bordadoras estuvieron en el Centro Cultural del Ferrocarril, en Pachuca

La funcionaria hidalguense viajó acompañada por el presidente municipal de San Agustín Mezquititlán, Hidalgo, Germán Hernández Pérez, y por un equipo de prensa… Esperaban un regio festival… y encontraron un festival sin expositores, sin público, aunque las sillas dispuestas se ocuparon en su mayoría, pero sus ocupantes fueron mucho del personal de la dependencia estatal anfitriona, así como un buen número de trabajadores de la Secretaría de Bienestar de Tlaxcala, cuya titular, Estela Álvarez Corona, se encontraba en el presídium, personal que se retiró detrás de su jefa al terminar el acto inaugural, por lo que dejaron en el desamparo casi total al estupendo trío hidalguense de huapango que brilló como primera presentación del festival.

Karen Álvarez Villeda, secretaria de Cultura en el estado, resaltó que “estamos celebrando la identidad, la creatividad y la riqueza cultural de nuestro estado y también del estado hermano de Hidalgo”. Convocó a hacer del festival un espacio de diálogo, intercambio y reconocimiento mutuo. Seguimos enriqueciendo –añadió- el diálogo en torno a los valores culturales, favoreciendo el intercambio de saberes. Por ello, “tanto Tlaxcala como Hidalgo estamos contribuyendo a la difusión de prácticas que forman parte del patrimonio cultural, porque es aquí en este festival donde se encuentra la tradición junto con la innovación, porque de esta manera también estamos preservando la memoria de las futuras generaciones”. En el festival dijo que participaron más de 300 agentes culturales, tanto de Hidalgo como de Tlaxcala, donde confluyeron música, danza folclórica, arte escénico, arte popular y los productores agroecológicos.

La información oficial dio cuenta de una asistencia global de mil 500 asistentes, cifra incomprobable, aunque muchos entraron solo por escuchar el sonido y estuvieron poco tiempo. Se resaltó la participación por Tlaxcala de “representantes de los municipios de Tlaxcala, Santa Ana Nopalucan, Tepetitla de Lardizábal, Apizaco, Huamantla, Contla de Juan Cuamatzi, Chiautempan e Ixtenco, quienes mostraron parte de la diversidad cultural y artística de sus localidades”. Y esa participación artesanal fue exclusiva de los integrantes del mercadito alternativo que quincenalmente se instala en el vestíbulo del edificio, nadie más. Estuvieron también la exposición de la Edart, una función de cuentacuentos de la Compañía Alt Teatro, la orquesta y coro juvenil Tlani, Resilentes Teatro, Fredy Alfaro contando cuentos, Diego Guevara ofreció una masterclass de danza folclórica, Alfonso Lucio con una función de títeres, el grupo de danza folclórica Tlali Natli, Ollin Teatro, el ballet folclórico Yu Danxu Dinei, las bandas municipales juveniles de Nopalucan y de Lardizábal y el coro de voces Yuhmú.

Y fueron dos días de desolación en el Palacio de Cultura. Cada espectáculo acompañado por un minúsculo grupo de espectadores, presentaciones por parte de Tlaxcala inscritas en el terreno de la producción artística, por tanto, con mensaje y sentido individual o de una pequeña compañía, en contraste con el trabajo ofrecido por los representantes hidalguenses, con pleno espíritu comunitario y con ello ventanas a expresiones culturales amplias.

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