El congreso sobre talavera en la Pinacoteca

José Luis Puga Sánchez

El principal objetivo de congreso Internacional de estudios sobre los procesos de la talavera, fue satisfacer una solicitud de Unesco en cuanto a los requerimientos para mantener la inscripción en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial, para los procesos artesanales de la talavera en San Pablo del Monte y Puebla, en México, así como en Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo, en España.

El congreso tuvo como misión, también, el intercambio de información y saberes entre ambas regiones productores en España y México, además de continuar los trabajos de un inventario que por ver primera debe presentarse a Unesco el siguiente año, inventario que debe levantarse cada cuatro años. “Todos estos pasos son para que ya quedemos totalmente reconocidos y cumplir con los compromisos que se hicieron hace siete años”, informó Magali Cruces Arteaga, directora de patrimonio cultural de la Secretaría de Cultura local.

Su jefa, la secretaría de Cultura, Karen Álvarez Villeda, ya había adelantado que en el encuentro habría de presentarse estudios sobre turismo, práctica artesanal, cerámica, así como investigaciones históricas desde diversos enfoques. También se impartirá el taller “Patrimonio cultural inmaterial y medidas de la salvaguardia”.

Con puntos focales en la Pinacoteca del Estado y la casa de cultura de San Pablo del Monte, el congreso en su primer día tuvo participaciones, vía digital, de especialistas y productores de España, quienes dibujaron las condiciones culturales, técnicas, comerciales y legales que envuelven a esta actividad en la península ibérica.

El segundo día de actividades fue marco para las aportaciones mexicanas. Desde una conferencia magistral, en una desolada sala, impartida por Emma Yáñez Rizzo, ex directora general de Fonart, quien para una ponencia sustentada en suelo tlaxcalteca no ofreció ninguna información, ninguna, sobre la actividad alrededor de la talavera en esta entidad, pues su texto se basó en su sola experiencia en Puebla, sin mayor preocupación por introducir información, así hubiese sido mínima, sobre el estado convocante y organizador, hasta intervenciones de productores de San Pablo del Monte, gente sencilla del campo que hablaron de su actividad fundamentalmente desde la emotividad, sin otro tipo de precisiones.

Ya días antes Magali Cruces había anticipado la urgencia: Unesco apremia la reconstrucción histórica de la actividad de talavera en la entidad tlaxcalteca, desde sus más lejanas y hondas raíces hasta los azarosos tiempos que hoy nos empujan. Y con ese dedo señalador se diseñó y llevó a cabo el congreso.

Graves pendientes fueron muy visibles. La ausencia de convocatoria social, el más apremiante. Nuevamente actividades de la Secretaría de Cultura transcurren casi en el anonimato, sin respaldo social, ya sea por desinterés o por desconocimiento de su desarrollo. Esa es la reciente experiencia en el festival Tlaxkallan, en las exposiciones, en premiaciones y ahora en este congreso internacional sobre talavera.

Otro punto inconcebiblemente faltante es el diseño mismo del congreso. Si el objetivo nodal es responder a la exigencia de Unesco, en cuanto a la reconstrucción histórica y social de esta expresión artística y cultural, no participaron historiadores e investigadores, tampoco narradores… y quienes estuvieron ahí, como Emma Yáñez Rizzo, presentaron datos sobre Puebla, pero ni un guiño hacia Tlaxcala. La historia de la talavera en Tlaxcala es aún un profundo faltante… y el tiempo y Unesco apremian.

Por admin